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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

Algunos políticos en horas bajas, la política, en general, también

viernes, 5 de noviembre de 2010

Los profesionales del marketing político afilan sus estrategias. Vienen meses de campañas electorales y la precariedad actual de lo político, les convierte en preciados alquimistas. De ellos se espera que conviertan malas noticias en buenas expectativas.

Los políticos relacionados públicamente con el deshoje del Estado del Bienestar están en sus horas más bajas. Así que las próximas campañas electorales, es de preveer rezumarán imaginación. La ciudadanía, sabedora de que no son privilegios lo que está en juego, sino derechos, campaña a campaña, legislatura a legislatura, se ha vuelto más y más desconfiada con quienes se las prometían dulces.

Será sobre ese descampado abonado de incredulidad, salpicado por los dislates que acontecen a diario donde los especialistas del marketing planificarán tácticas de seducción de futuros votantes. Pero cuidado, los combinados de creatividad, golpes de efecto y promesas de abundancia, tan eficaces antaño, hoy sientan mal. La ciudadanía sabe que son mentira y ya se sabe lo que dice viejo el refrán de las patitas de la mentira. Las ideologías, las que definen el modelo filosófico de los partidos pasan a un segundo plano cuando éstos las han encarnado con un mal gobierno o con una mala oposición. Los próximos meses de campañas electorales, esa ciudadanía transparente durante la legislatura, de nuevo tomará cuerpo centrando el interés de todos. La maquinaria electoral se pondrá en marcha y el marketing político tratará de que votemos desmemoriados, intentará que olvidemos las promesas descarriadas de la legislatura anterior, dará brochazos de cal a lo inexplicable. En un ejercicio de aquí paz y allí gloria, de nuevo tratarán de dejar la memoria en tabla rasa. Aplicarán técnicas precisas para este fin. Borrarán lo que fue y jugarán con temas emocionales, los que mejor borran. Y esos proyectos que quedaron en el aire, nos los venderán de nuevo como proyectos de futuro.

La ciudadanía asiste estupefacta a la desfoliación de su realidad. La construida día a día, año a año. Con trabajo, estudio y esfuerzo, los más mayores. Con estudio, esperanza y expectativas truncadas los más jóvenes. La generación mal llamada “ni-ni” no se ha creado a sí misma. Se ha forjado entre políticos y personajes públicos, la mayoría de ellos “ni-ni”, que ostentan sin pudor de su “ni-ni”. Déjense sus Señorías de darnos lecciones con lo que hay que hacer. Háganlo de una vez y háganlo bien. Dejen de inundarnos con datos macro. Sean valientes y fíjense en los datos micro, esos que rompen el alma de quienes la tienen. Ahí, en lo micro, es donde sus Señorías deben jugar la partida del futuro. Quienes logren penetrar y vincularse a lo micro serán los ganadores. Esa vinculación con la ciudadanía les dará credibilidad. Ocúpense de lo micro. Cuando lo micro es satisfactorio lo macro siempre devuelve buenos indicadores.

La gente corriente, la mayoría lo somos, buscamos el desahogo en cualquier momento, con conocidos o desconocidos. No importa. Cualquier lugar es bueno para compartir el estupor provocado por el susto del día. Así los nuevos espacios terapéuticos son: la panadería, la charcutería, el taxi, la cola del autobús, la verdulería, la pescadería, el taller mecánico, la peluquería. La decepción, el enfado, la impotencia zarandean el ánimo del más pintado. Las declaraciones y contradeclaraciones, los juegos de números y letras de sus Señorías, dibujan la sombra alargada del monstruo que se alimenta del mal ejercicio de la política. Bienvenidos los nuevos partidos si sus fines son nobles. Bienvenidos los nuevos ciudadanos dispuestos a devolver al ejercicio de la política la cara que le corresponde.
Es una pena que la mala imagen de unos políticos públicos devore la buena imagen de los menos conocidos que se dejan la piel en su trabajo. De los que entienden que gobernar en democracia es saber como sus decisiones afectan y penetran en la vida de las personas. Sería un buen ejercicio para ellos dejarse caer de incógnito en la vida cotidiana de la ciudadanía, esa gracias a la cual, trabajan. Y por encima de todo que la ciudadanía no olvide que es soberana.

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