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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

El trabajo social sanitario atendiendo a las personas que para algunos son estadísticas

viernes, 13 de julio de 2012

A 13 de julio de 2012
Las cifras macro de sanidad o de servicios sociales se refieren a personas, una a una. Las personas no pueden desaparecer allá donde las estadísticas arrojan porcentajes. Cuando se habla de cifras sociodemográficas se habla, indirectamente, de personas. Es distinto hablar de kilómetros de carreteras, de una flota de autobuses, que de personas en lista de espera para un servicio de atención sanitaria o social. En varias ocasiones he comentado en este mismo espacio que cuando la persona se enferma, casi siempre debe afrontar dificultades que afectan a su cotidianeidad. Ven como su día a día se rompe, el de su familia, a veces, el de las personas más allegadas. Esa rotura que puede resultar más o menos importante, temporal o indefinida, siempre generará vivencias singulares que vincularán a cada uno a temores sobre lo que está por venir, se dará cuenta de quien está a su lado, se sorprenderá y quizá negará determinadas ausencias inimaginables, se desmoronará cuando atine a imaginar lo que la enfermedad diagnosticada o aún en estudio, palabra fatídica el «aún en estudio», significará en su futuro. Todo ello ocurre mientras el médico, la enfermera, la auxiliar de clínica, la atienden, conversan con ella y perciben sus preocupaciones, sus dificultades, pero será el trabajador social sanitario, previo diagnóstico social sanitario, quien desarrolle un plan de trabajo para ayudarla a gestionar ese nuevo horizonte en su contexto habitual.

Determinadas enfermedades van zurcidas a la idea de la muerte, de la discapacidad y la travesía que supone para la persona primero, para su familia después, llegar a la certeza del diagnóstico médico necesita de un apoyo profesional especializado que en todo momento relativice las emociones y sentimientos sobre la propia realidad, promueva las fortalezas propias y las de su entorno. La familia se encuentra en la misma tesitura y también necesita apoyos. La enfermedad lo cambia todo, a veces de golpe, a veces de manera paulatina, pero el servicio de trabajo social sanitario siempre tratará de evitar el sufrimiento que genera la incertidumbre de la enfermedad.

Pero pese a sus más de cien años de presencia en los sistemas sanitarios, este servicio, el de trabajo social sanitario, integra quizás una de las profesiones más desconocidas para la sociedad y para los líderes políticos. Todos los hospitales y centros de salud en España y del mundo occidental, cuentan con un servicio de trabajo social sanitario en su organigrama. Si bien uno siempre puede resolver sus problemas, puede resolverlos bien o puede resolverlos mal. La experiencia profesional puesta al servicio de las personas es un gran aliado del bienestar y un perfecto ahorrador de recursos y pasos innecesarios, para las personas, para su familia y para el mismo sistema sanitario. El servicio de trabajo social sanitario no es un supermercado de recursos en donde se tramitan servicios y prestaciones a demanda. El servicio de trabajo social sanitario no satisface demandas, las escucha, las analiza, identifica necesidades reales y trabaja sobre ellas siempre con la persona como protagonista de su curación o recuperación. En los servicios de trabajo social sanitario, esas estadísticas públicas son personas con nombre, con familia, con amistades. La gran responsabilidad del trabajador social sanitario reside en aplicar metodologías de intervención que ayuden a la persona a ayudarse. Por todo ello el trabajo social sanitario es una de las profesiones del sistema sanitario que más puede influir en la optimización del sistema sanitario porque se mueve en lo micro, si bien cuando se genera información y ésta se analiza periódicamente, puede decir mucho sobre lo macro.

Todas las personas afrontan de diferente forma su enfermedad. Algunas, enseguida acuden a urgencias, otras no, algunas no quieren ingresar en el hospital, otras no quieren regresar a su casa. Cada una es «Una». Ese factor psicosocial diferencial que convierte a cada persona en única es uno de los principios del trabajo social sanitario que garantiza la unicidad de la persona, sus vivencias y cuando la ansiedad alimenta monstruos, la ayuda a debilitarlos.

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