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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

Érase una vez... o dos... o tres... o cuatro... incluso cinco o más

lunes, 4 de julio de 2011

Casi siempre lo que fue una vez, lo será dos, lo será tres y lo será muchas más. Merece la pena descubrir nuestras repeticiones y las de las personas que nos rodean. Las repeticiones, queramos o no, son parte de nuestro existir, incluso devenir. Las repeticiones de los otros se enraman a las nuestras y dentro de ellas vivimos como podemos y nos enfrentamos, de vez en cuando, a una cierta frustración si de pronto nos descubrirnos girando alrededor del eje de una repetición que creíamos superada. ¿Cuántas veces ocurre que primero, nos veíamos en algo nuevo, distinto, pero que transcurrido el tiempo oportuno, separado el grano de la paja descubrimos que estábamos en lo mismo? Ese momento, en el que nos vemos repitiendo, es crucial retenerlo, como será crucial recordarlo en la siguiente repetición. Ese recuerdo, sin duda, puede ser curativo.
Piense en la amistad. ¿Qué es lo que se repite en usted? ¿Qué es lo que se repite en los otros, ellos y ellas? ¿Es usted una persona que siempre acaba resolviendo enredos de los demás? ¿Les deja dinero, les deja el coche, veranean gratis en su casa de la playa? O ¿Es usted una persona a la que los demás siempre andan desenredando? ¿Le dejan dinero, le dejan el coche, le dejan la casa de la playa? Igual con su seducción logra que se lo dejen sin pedirlo, así siempre podrá decir «yo no pedí nada». ¿Se identifica con el primer grupo o con el segundo? ¿Con ninguno porque usted ayuda, pero también recibe ayuda, usted desenreda pero también le desenredan? Felicidades si se ubica en este tercer grupo.

¿Tiene amistades que sólo recorren a usted cuando necesitan algo y luego pasado el tiempo transforman esa ayuda que les brindó en nada importante, incluso pretenden desvanecerla? ¿O, es usted quien después de recibir la ayuda se desentiende de la importancia que tuvo ese apoyo y lo minimiza aligerando así el peso de la lealtad? Sea del grupo que sea, desengáñese, por más que grite lo contrario, siempre estará en algún grupo, siempre formará parte de una estadística, lo importante aquí es que piense en esas repeticiones que reforzarán o debilitarán los lazos. Evito el término «amistosos» porque posiblemente no lo fueran pero en ningún caso ello supone el fin del mundo.
¿Quiere saber cual será el futuro de esa amistad que acaba de empezar? Manténgase alerta al relato de cómo han sido las amistades anteriores de esa persona con la que está fundando algo nuevo. Tenga la seguridad de que esa amistad que está germinando, a la larga, seguirá el mismo camino y dará los mismos frutos que aquellas que la precedieron y empezaron de la misma manera con los mismos pretextos, con los mismos halagos. ¿Está ante una persona que reniega de quienes le han ayudado alguna vez, las ningunea, trata de quitar importancia a la ayuda que le han prestado? Verá como con el tiempo, por la inercia de su propia repetición, esa persona, algún día acabará renegando de usted quitando valor a la ayuda y a la acogida que le dio. Son personas que necesitan liberarse de ello por su incapacidad para corresponder. Pero, ojo, también puede que esa persona sea usted.

Las repeticiones se instalan en nuestras vidas siendo muy difícil deshacerse de ellas si no es, tomando conciencia de ellas, sabiendo que están siempre ahí dispuestas a repetir y de hecho, repiten. Cuando las conocemos, cuando nos damos cuenta de que una y otra vez se nos cuelan, todo empieza a ser más fácil. Es como el parte meteorológico anunciando una tormenta, puede que nos pille o puede que no, pero estábamos sobre aviso. Ello no es un acto de adivinación, es pura estadística. Las repeticiones son un problema cuando se niegan pero dejan de serlo cuando se asumen como tales.

La persona, como actora o como espectadora repite una y otra vez los mismos esquemas y a veces, resulta inquietante ver que los vive una y otra vez como una novedad siendo incapaz de recordar, ni siquiera de admitir, cuando alguien le recuerda, que aquello que cuenta se vertebra sobre nudos antiguos. Solemos escuchar a personas decir: «Siempre me pasa lo mismo» o «Siempre hago lo mismo». Mientras no nos demos cuenta de que estamos en una repetición seguiremos repitiendo. Y cuando nos demos cuenta de ello, algunas repeticiones se seguirán dando, sin embargo, nos dolerán menos.

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