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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

Los profesionales con talento necesitan directivos con talento: y viceversa

martes, 21 de mayo de 2013

A 21 de mayo de 2013

¿Qué es lo que hace que la atención de determinados profesionales, sea en unos casos tan cuidadosa, tan adecuada, tan completa, tan satisfactoria para el cliente? ¿Qué es lo que hace que en otros casos resulte un auténtico calvario que encadena mala educación, mala información, irresponsabilidad, etcétera y, por tanto, una mala atención? En este segundo caso, ello implica una pérdida de dinero y una pérdida de tiempo pues ese mal servicio recibido, sea como sea, se tendrá que volver a prestar. Mi pregunta recae tanto sobre los profesionales y trabajadores de los servicios públicos, como de los servicios privados, indistintamente.

Abro un paréntesis para recomendar no caer en el estereotipo de que lo público es bueno y lo privado es malo, o al revés. Ese reduccionismo cada vez más extendido, nos lleva a presentir sobre el vacío y a opinar sobre algo sin conocerlo. Nos lleva a que el pensamiento propio se pierda en la multitud, sumergiéndonos en una especie de histeria colectiva dentro de la cual perdemos nuestra condición de personas individuales que pensamos por nosotras mismas, actuamos por nosotras mismas, somos responsables de nuestras acciones porque las ejecutamos con toda la libertad que nos permite el conocimiento de la situación y nuestra individualidad. Cierro el paréntesis.

Algunos compran la primera afirmación (lo público es bueno, lo privado es malo) y otros la segunda (lo púbico es malo y lo privado es bueno), dejando fuera, en ambos casos, ese factor humano que está por debajo de las ideologías, esa ética que sostiene todo el árbol de actuaciones de la persona. Las ideologías, como las emociones, cambian porque las mismas realidades de las personas cambian, cambian los ángulos del análisis y la persona en sus expresiones se va desarrollando como tal. Pero la ética de cada uno, no cambia porque cambien las realidades. Me explico una persona honrada lo es porque lo es, no porque aún no se le ha presentado la ocasión de robar, por ejemplo. Si con la ocasión roba, esa persona siempre fue ladrona, aparentaba ser honrada pero iba disfrazada. En su yo interior se escondía un ladrón, o un mentiroso, era una falsificación.

Volviendo al primer punto, cada vez más me resulta más enigmático que por una parte pueda encontrarme ante profesionales que desbordan amabilidad, cortesía, voluntad de ayudar en lo que les corresponde, auténticos facilitadores, o que, por el contrario me encuentre ante auténticos desquiciados que logran convertir algo simple y elemental en una auténtico calvario. Intento imaginarme ¿qué pasa por su interior, qué educación y formación han recibido, de qué sensibilidad están dotados unos y otros? ¿En qué medida la empresa o institución en la que se encuentran, les marca ese estilo? ¿Cuánto de ello, se debe a su conocimiento y preparación o se debe a su manera de ser, que no es otra que la manera en que se ha hecho a lo largo de su vida?

Acudimos a los profesionales porque necesitamos de ellos, de su consejo, de su conocimiento. Las empresas, los servicios se proyectan a la sociedad a través de los profesionales que están en primera línea, pero a la vez, esos mismos profesionales de primera línea se nutren y ven influenciados por sus equipos directivos. Y éstos se nutren de esos profesionales de primera línea. Así las empresas, las organizaciones, los servicios, van ganando o perdiendo prestigio ante la sociedad.

Como Buckinghan & Coffman señalaron en su libro «FIRTS, BREAK ALL THE RULES» publicado en 1999 en Simon & Schuster, «LOS PROFESIONALES CON TALENTO NECESITAN DIRECTIVOS CON TALENTO». Me permito añadir «Y VICEVERSA».

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