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Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

Me invade la duda: ¿en el hospital hacen todo lo posible por mi familiar?

lunes, 7 de marzo de 2011

Con seguridad, ésa es una de las dudas más desgarradoras que se nos pueden cruzar en la vida si nos encontramos a pie de cama de un familiar gravemente enfermo. Sea un reflejo de la realidad o simplemente un error de percepción, por el mero hecho de estar ahí, golpeándonos la conciencia, esa duda que nos invade y que nos deja en carne viva, no podemos alimentarla. Debemos deshacerla y cuanto antes mejor.
Unas veces la impotencia, otras el enfado incluso la agresividad, harán mella en nuestro ánimo si la dejamos ahí rondando por nuestra mente. Más pronto o más tarde, cuando se nos haga insoportable, estallará. Lo más común es que lo comentemos con familiares o amistades pero, cuidado, entonces, también lo más común, es que abramos la veda a las opiniones indiscriminadas y sin ninguna vinculación con su duda ni con su realidad. Algunas de las opiniones que reciba le apaciguarán. Otras le enervarán.

La solución es una: Hablar con quienes tienen la respuesta, aunque parezca una paradoja, en primera instancia son los mismos profesionales. Ellos y ellas sabrán explicarle y debe pedirles que le expliquen pues ahí está su duda.
Si busca otros interlocutores, cada cual tomará su experiencia particular, esa que no tiene nada que ver con la de usted, ni con la de su familiar, ni con su enfermedad pero aún así, cada cual puede ser capaz de recrear un mundo de argumentos. Entonces, se encontrará en la galería de los tópicos: «Todo está hecho un desastre». «Sólo somos números». «No les importa nada lo que te pase». «Para ellos sólo es trabajo». Etcétera. Mejor no entre ahí pues su duda seguirá latiendo.

Tome la iniciativa, ármese de valor y aclárelo. Pida cita para que su duda quede bien contextualizada, explique el por qué está ahí y disuélvala con la ayuda de los únicos que la pueden disolver, los profesionales. No se trata de buscar cualquier momento, hablarlo en el pasillo con la enfermera o el médico o la trabajadora social sanitaria mientras están haciendo otra cosa, no aproveche la coincidencia en el ascensor con alguno de ellos. Mucho menos en el bar. Su duda es suficientemente importante para darle toda la entidad que tienen y debe poder hablar de ella con toda la claridad que se merece y, sobre todo que usted considere necesita. Pida una cita.

¿Sabe que la confianza con los profesionales que le atienden es un elemento crucial para todo lo que significa la atención a los enfermos, ellos y ellas? ¿Sabe que si usted duda y no trata de clarificar los puntos oscuros, no pasaran muchos días sin que su familiar también dude? Su familiar no puede perder energías con otras cuestiones que no sean su recuperación y si le falla la confianza en los profesionales que le atienden está abonando un campo peligroso.
No se preocupe por el qué dirán. No tema nada. Primero es usted y su tranquilidad. Y si alguien dice, pues que diga. Usted está ejerciendo su derecho a la información. Y usted debe clarificar esa duda amarga. No piense que los profesionales se van a ensañar con su familiar. El escarnio no está en la naturaleza de los profesionales sanitarios. Y ello, sin negar excepciones, que las habrá, en que ese delicado tramado que subyace en las relaciones generadas en los hospitales entre las familias y los profesionales tome un cariz imprevisto, incluso indeseable. No vamos a negar la excepción pero tampoco la vamos a convertir en categoría.

Un profesional sanitario, sea de la disciplina que sea no es un vecino, no es un compañero de dominó, tampoco es un amigo del trabajo. Un profesional no caerá en lo personal, no tomará en cuenta aspectos que su vecino, su compañero de dominó, u otros, sí considerarían. Los profesionales saben que las personas que acompañan a un familiar grave en el hospital están sometidas de una gran presión psicológica y comprenden sus reacciones. Por ello cuando usted les plantee abiertamente su duda harán todos los esfuerzos por clarificarla.

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