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Blog de José Luis Sampedro. Plusesmas.com

Experto en genealogía

LA ORDEN DEL TOISÓN DE ORO (III)

viernes, 18 de febrero de 2011

Los estatutos dictados por el fundador de la Orden del Toisón de Oro estipulaban que el Duque de Borgoña sería su Soberano, con carácter hereditario en la sucesión, siendo por tanto erróneo llamarlo Gran Maestre. Los mismos estatutos señalan que, en caso de resultar una mujer heredera de los Duques borgoñones, su marido sería el nuevo Soberano, reiniciándose a partir de ellos nuevamente el sistema de sucesión previsto inicialmente. Ello explica que en 1477, a la muerte del Duque Carlos el Temerario, su hija María transmitiese a su cónyuge, Maximiliano de Austria, la Jefatura del Toisón. El hijo de ambos, Felipe el Hermoso, Rey de Castilla por su matrimonio con Juana la Loca en 1496 aporta la Orden a la herencia de su hijo Carlos: Rey de España por su madre, Juana, y por su abuelo, Fernando; Duque de Borgoña por su abuela María; y Emperador en 1519. No es que el Toisón se "convirtie¬ra" en español o en castellano; es que el Duque titular de Borgoña es, además, Rey de Castilla y de un largo etcétera de potestades que configuran el "título grande" de la Majestad Católica, reunidos a través herencia, conquista, tratados,... Pero el Toisón sigue siendo una Orden borgoñona, como recuerda en 1841 el duque de Rivas, en su romance Un castellano leal, al decir del duque de Benavente, que, según la leyenda, prendiera fuego a su palacio toledano por haber hospedado, forzadamente, al traidor Condestable de Borbón:

"Tan solo de Calatrava
la insignia española lleva
que el Toisón ha despreciado
por ser Orden extranjera"

Se refiere el poeta al episodio, recogido por Sandoval, según cuya versión el II Duque de Benavente no quiso abandonar la Orden española de Calatrava, vinculada de antiguo a su familia. No obstante, el uso principal por personajes españoles y el acompaña¬miento continuo del Toisón en empresas, hazañas, héroes y monumentos vinculados estrechamente a nuestra Patria, hicieron cundir la idea de que se trataba de la más alta dignidad, junto a la Grandeza, que podían conceder los titularas de la Monarquía Hispánica y que se fuese aceptando que ambas figuras, Corona de España y Soberanía del Toisón, estaban indisoluble¬mente unidas. Veremos en próximas entradas que todo ello generará errores en el futuro.

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