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DICCIONARIO

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Hepatitis

No siempre está causada por un virus. También puede deberse a infecciones bacterianas o por hongos, abuso de alcohol, consumo de fármacos, enfermedades hereditarias, respuestas inmunitarias anómalas…


¿Qué es la hepatitis? Hepatitis significa inflamación del hígado. La inflamación hepática puede haber sido causada por:
1) infecciones víricas (causantes las hepatitis A, B, C y D), bacterianas o por hongos;
2) abuso de alcohol, consumo de drogas o tóxicos;
3) sobredosis de paracetamol, que puede llegar a ser mortal;
4) una respuesta inmunitaria anómala, en la que las defensas atacan el hígado (hepatitis autoinmunitaria).

La enfermedad hepática también puede ser consecuencia de trastornos hereditarios, como la fibrosis quística y la enfermedad de Wilson (exceso de cobre en el hígado).

Otros medicamentos que pueden causar daño al hígado incluyen metildopa (utilizado a menudo para la hipertensión arterial), isoniazida (para la tuberculosis), medicamentos anticonvulsivos (como valproato y fenitoína), clorpromazina, amiodarona (para las arritmias) y algunos antibióticos. Si el médico considera la necesidad de recetar alguno de estos fármacos, es posible que quiera examinar la función hepática del paciente.


Síntomas. En sus primeras etapas, las hepatitis pueden provocar síntomas parecidos a los de la gripe, como malestar general, cansancio, fiebre, dolores musculares, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, ictericia... No obstante, algunas personas no presentan ningún síntoma y no saben que están infectadas, con lo que no se tratan para evitar que la hepatitis se convierta en crónica y tampoco toman medidas para evitar el contagio a otras personas.


Aguda o crónica. La hepatitis puede iniciarse y resolverse rápidamente (hepatitis aguda) o bien causar una enfermedad prolongada (hepatitis crónica). En algunos casos, puede provocar daño hepático progresivo, cirrosis hepática e incluso cáncer de hígado. El pronóstico de la hepatitis depende de muchos factores, sobre todo de la causa del daño hepático y las enfermedades subyacentes. La hepatitis A, por ejemplo, es generalmente de corta duración y no conduce a problemas hepáticos crónicos. En cambio, entre un 50% y un70% de las personas que padecen hepatitis C cronifican la enfermedad y un 20% de ellas desarrollan cirrosis a los 10 años del contagio. De hecho, la hepatitis C es la razón número 1 para necesitar un trasplante de hígado.


Factores de riesgo. Los factores de riesgo para desarrollar hepatitis incluyen:
1) El consumo de drogas intravenosas.
2) La sobredosis de paracetamol.
3) Tener comportamientos sexuales de riesgo
4) Consumir alimentos contaminados.
5) Viajar a zonas con alta incidencia.
6) Estancias en hospitales y residencias de ancianos.
7) Abusar del alcohol.
8) Ser receptor de un trasplante de órgano.
9) Tener VIH o SIDA.
10) Haber recibido una transfusión de sangre antes de 1990.
11) Ser un bebé nacido de una madre con hepatitis B o C (se transmiten durante el parto).
12) Trabajar en entornos sanitarios (por el posible contacto con sangre infectada).
13) Hacerse tatuajes


Millones de afectados. Unos 600 millones de personas en el mundo tienen hepatitis B o C, que se transmiten a través de fluidos corporales, relaciones sexuales, compartir jeringuillas... La hepatitis B, por ejemplo, es 100 veces más infecciosa que el virus del Sida. El pronóstico de la hepatitis depende de muchos factores, entre ellas la causa y del hecho de tener o no otras enfermedades que puedan complicar el tratamiento. Muchas personas se recuperan completamente. Sin embargo, el hígado puede tardar meses en sanar.


Dos vacunas y nuevos tratamientos. En la actualidad, existen vacunas contra las hepatitis A y B. La de la hepatitis B está incorporada al calendario vacunal infantil español. Ambas están disponibles para personas con alto riesgo de contagio. No existe vacuna contra la hepatitis C, pero sí tratamientos cada vez más eficaces. Más de un 50% de pacientes tratados con una combinación de interferon pegilado y ribavirina responde al tratamiento (con desaparación de los virus de la sangre).
En cuanto al tratamiento de la hepatitis B crónica, nuevos estudios han demostrado que, tras 6 años de tratamiento, el fármaco entecavir (Baraclude) consigue mantener el virus en niveles indetectables en el 96% de pacientes.


Enlaces de interés:
Asociación española de enfermos de hepatitis C
Asociación Nacional para la Defensa y Ayuda de Afectados por la Hepatitis C (ANDAAHC)
Hepatitis 2000
World Hepatitis Aliance
Sociedad Española para el Estudio del Hígado


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