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Amigos y familas tras la jubilación

Amigos y familas tras la jubilación

Después de la jubilación cambian de manera radical las relaciones personales y familiares. Hay más tiempo para ver a los amigos, pero también para compartirlo con la pareja ¡y a veces, la relación puede verse resentirse!

La familia es la principal fuente de apoyo emocional y, con la edad, esta circunstancia se valora muy especialmente. En el momento de la jubilación, es muy probable que nuestro núcleo congregue a varias generaciones: padres mayores, hijos adultos y nietos. Convivir con todos ellos resulta una experiencia muy enriquecedora, pero también puede crear tensiones para las que tenemos que estar preparados.

Igualmente, y más que nunca, importarán las relaciones con las personas de la propia generación: los hermanos, los primos y los amigos, con los que nos une un largo pasado y, muy probablemente, circunstancias vitales.

No obstante, y sin lugar a dudas, una buena parte de la felicidad personal vendrá de la relación de pareja que, tras la jubilación se enfrentarán a una nueva realidad para la que nadie les ha preparado. Con más tiempo libre -y compartido- que nunca, será el momento de volver a definir las bases de su nueva vida en común para evitar las tensiones que pueden derivarse del mayor número de horas de convivencia.

Es el momento de volver a interesarse por la personalidad del otro, de compartir el ocio y las aficiones, de disfrutar de su compañía y de afrontar con ilusión el futuro, conscientes de que quedan por descubrir territorios inexplorados. La edad ayuda: la capacidad para manejar las situaciones, la mayor serenidad, redundará en una mejora de la vida sexual y emocional, así como en la interdependencia (compartir tareas y ocio) y en la sensación de pertenecer el uno al otro.

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