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Conceptos básicos sobre el ahorro y la jubilación

Conceptos básicos sobre el ahorro y la jubilación

Seguros de jubilación, Planes de pensiones, fondos, PPA, PIAS... ¿Sabes cuál es el modo de ahorro que más te conviene para preparar tu jubilación?

Planes y Fondos de Pensiones
Son un producto de ahorro que permiten constituir de forma totalmente flexible un capital que percibirá el trabajador en el momento de su jubilación como complemento a la pensión pública.

Por su comodidad y las ventajas fiscales, los planes de pensiones son los productos más utilizados actualmente en España para financiar la jubilación. Los planes de pensiones individuales son contratos en virtud de los cuales se efectúan aportaciones económicas que se van acumulando y quedan permanentemente invertidas en activos financieros, con la finalidad de ir constituyendo un ahorro.

Aunque están pensados para ser rescatados a partir de la jubilación, también es posible hacerlo en caso de incapacidad laboral, enfermedad grave o paro de larga duración, y, por supuesto, en caso de fallecimiento, pasando a los herederos.

Las prestaciones de los planes de pensiones son dinerarias y pueden ser en forma de capital (es decir, la percepción de un pago único), de renta (percepción de dos o más pagos sucesivos con periodicidad regular), prestaciones mixtas (que combinen rentas y capital) o prestaciones distintas de las anteriores en forma de pagos sin periodicidad regular.

La opción de renta a su vez puede ser vitalicia (pagos durante el resto de la vida del beneficiario) o temporal (pagos periódicos durante un tiempo determinado).

La cuantía de la prestación estará en función de los “derechos consolidados”, que son el importe acumulado de las aportaciones realizadas por el partícipe más los rendimientos generados.

Planes de Previsión Asegurados (PPA)
Los PPA son seguros de vida destinados a constituir un capital que se percibe en el momento de producirse la contingencia establecida en el contrato. No obstante, la cobertura principal es la de jubilación. Su régimen jurídico y fiscal se asimila al de los planes de pensiones individuales.

Su funcionamiento y características (contingencias cubiertas, forma de cobrar la prestación, iliquidez, y supuestos excepcionales de liquidez) también son iguales a los de los planes de pensiones. La diferencia entre los dos productos es que el PPA ofrece un tipo de interés garantizado. Por lo tanto, no existe posibilidad de perder el capital invertido.

Son productos pensados para personas más conservadoras o cercanas a la edad de la jubilación, que no quieren correr riesgos. La ley permite movilizar los derechos económicos de un plan de pensiones y de un plan de previsión social empresarial a un PPA y al revés sin penalización. No obstante, hay que tener en cuenta que, en aquellos contratos que cuenten con inversiones asignadas, el importe a movilizar será el valor de mercado de esas inversiones en ese momento; por tanto, su valor puede variar en función de las fluctuaciones de los mercados financieros.

Planes Individuales de Ahorro Sistemático (PIAS)
Los PIAS también son seguros de vida que buscan canalizar el ahorro a largo plazo para acumular un capital que sirva de complemento a la jubilación. Son seguros individuales de ahorro a largo plazo cuya finalidad es ir pagando primas para constituir una renta vitalicia asegurada que podrá percibirse a partir de una edad señalada en el contrato.

Desde el punto de vista fiscal, a diferencia de los planes de pensiones y los PPA, las primas pagadas no reducen la base imponible del IRPF y por ello no tiene beneficios fiscales durante la etapa de ahorro. En cambio, cuando se cobra la prestación como renta vitalicia, los rendimientos generados (la diferencia entre valor de la renta en el momen5to de percibirla y la suma de las primas satisfechas) están totalmente exentos de impuestos en algunos casos.

Seguro de jubilación
Los seguros de jubilación son seguros de vida mixtos (es decir, combinan una prestación en caso de muerte y otra en caso de supervivencia) que tienen como fin constituir un capital asegurado a largo plazo mediante el pago de cuotas periódicas denominadas primas de seguro.

La prestación se puede recibir en forma de capital, renta temporal o renta vitalicia.

Este producto ofrece mayor flexibilidad que un plan de pensiones y un PPA. No existen límites respecto al importe de las primas y goza de total liquidez, aunque las entidades aseguradoras cobran gastos por la desinversión anticipada. No hay que esperar a los 65 años ni a que pase ningún plazo determinado para poder recibir la prestación.

En cuanto a su tratamiento fiscal, las aportaciones no dan derecho a ninguna deducción del IRPF.

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