Mi memoria y yo
¿Cómo actúan las emociones sobre la memoria?
Con respecto a la memoria, las emociones pueden actuar a la vez como acelerador y como freno. Todos lo hemos experimentado alguna vez: los hechos que recordamos mejor son aquellos que, independientemente de que sean agradables o desagradables, más nos han conmovido y marcado. La emoción también puede hacernos perder la memoria, como les ocurre, por ejemplo, a los escolares y a los actores que se bloquean en el momento de hablar en público. A veces, lo que queremos es olvidar algún acontecimiento. Y es que todos tenemos recuerdos guardados en el rincón más profundo de nuestra memoria, como si estuvieran en el fondo de un saco firmemente atado. El problema surge cuando algo o alguien –a veces, nosotros mismos– desata la cuerda, y el saco se abre: el recuerdo salta a la memoria y, con él, reaparecen los miedos o las penas que hicieron que lo enterráramos. Esto puede suceder a cualquier edad con la misma intensidad y hacer mucho daño. Lo ideal sería que todo, incluso los hechos dolorosos, tuviera reservado un lugar en nuestra memoria, porque todo forma parte de nuestra vida. Pero eso no depende solo de nuestra voluntad.
Los aspectos más destacados del anteproyecto de Ley de Servicios Sociales y Atención a la Dependencia. Leer +