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Servicios fúnebres extravagantes

Servicios fúnebres extravagantes

Custodia de ADN, ecocremación, diamantes a partir del cabello del finado, urnas ecológicas, catering... Las funerarias afinan su oferta de servicios con las más variadas y, a veces, extrañas ofertas.

No hay negocio más seguro que el de la muerte. Quizás por ello, cada vez es más variada la oferta de servicios, a veces sofisticados, a veces extravagantes, y algunas veces, simplemente extraños.

Los primeros servicios en ponerse en marcha tienen su origen en la tradición de algunas comunidades autónomas, en las que los deudos acostumbran a agasajar con comida y bebida a los familiares y amigos que les acompañan en el velatorio. Así, hoy es habitual que en muchos tanatorios se ofrezca un catering para las personas que acuden a la sala.

Otros servicios han venido derivados de la cada vez mayor demanda de incineración. Por ejemplo, la costumbre de arrojar las urnas que contienen las cenizas al mar, ha obligado a comercializar unas urnas ecológicas, hechas con sal, que son biodegradables y, por tanto, no contaminantes.

¿Y qué hacer cuando se quiere evitar que la cremación emita a la atmósfera óxidos de carbono, dioxinas y otros contaminantes? La solución ya está en estudio, aunque no tenga cobertura legal en España: la hidrólisis alcalina.

La técnica consiste en introducir los restos mortales en un cilindro de acero a presión que vierte una mezcla de hidróxido de potasio y agua a 170ºC. El proceso dura cerca de dos horas y el único residuo sólido que queda es una matriz de fosfato cálcico procedente de los huesos y que conserva la forma del esqueleto. Pero al aplastarlo se disgrega y queda reducido a un montoncito de sal, que se puede entregar a los familiares.

La “biocremación” emplea agua en lugar de fuego; es una versión acelerada de la descomposición natural y produce ocho veces menos CO2 que la cremación con un tercio de la energía, sin emisiones de mercurio (los empastes quedan enteros en el polvo), neutraliza el líquido de embalsamar, destruye cualquier enfermedad (virus y bacterias) y devuelve al ecosistema sólo los bloques orgánicos elementales de la vida”.

Derivado también de la incineración, y de la consiguiente destrucción del ADN por la cremación, se ha comercializado un sistema que permite la conservación y custodia del mismo. Se realiza mediante la extracción de una muestra de piel, y se guarda durante cinco años en un banco de la empresa Aplus. Cuesta unos 160 euros.

Diamantes

Otra forma de conservar y recordar es la técnica de realizar diamantes industriales a partir del carbono presente en el cabello del difunto. Se tallan en Suiza, en la empresa Irisgen. La talla en diamante, baguette, pavés, esmeralda, lágrima... cuenta con certificado de autenticidad y va de 0,20 a 2 quilates. En cuanto al precio, oscila de 1.225 a 13.860 euros, dependiendo del tamaño.

El despliegue de servicios ofrecidos por las empresas de pompas fúnebres de nuestro país comprende también desde las técnicas de tanatoplastia o tanatoestética (destinadas a retoques estéticos para la perfecta conservación del cadáver) a los servicios para preservar la memoria de los muertos, por ejemplo con álbumes con fotos, en los que se recoge también una breve semblanza del fallecido y una crónica periodística sobre cómo se ha desarrollado la ceremonia de su despedida, pasando por el acompañamiento de música para el velatorio (con intérpretes), coches de comitiva, autobuses para el traslado de familiares o allegados, alquiler de limusinas, etc.

Según las empresas funerarias no faltan tampoco los caprichos más extraños: algunos finados desean ser enterrados con la camiseta de su equipo de fútbol o que sus cenizas sean esparcidas en el campo de fútbol del que era socio, lo que ha llevado a algunos servicios funerarios a negociar columbarios en algunos de los más conocidos templos del deporte.

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