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Churro, mediamanga, mangotero

Para jugar se necesitaba por lo menos un mínimo de 8 personas que se dividirán en dos grupos. Los jugadores de un equipo se colocaban en fila contra una pared, agachados, con las rodillas flexionadas y enganchados al de delante, menos el primero que tenía que permanecer de pie, con la espalda apoyada en la pared y mirando al lado contrario.

Los del equipo contrario tenían saltar y caer con las piernas abiertas encima de los componentes del otro grupo que, recordemos, estaban agachados en hilera. El primero que saltaba, tenía que tratar de llegar lo más adelante posible, y así sucesivamente y si no lograban meter a todos los jugadores, perdían y se cambiaban los papeles.

Si lo lograban, el primero que había saltado tenía que formular la famosa pregunta: “Churro, mediamanga, mangotero, adivina lo que tengo en el puchero” o “Churro, mediamanga, mangotero, adivina qué es lo primero” y si colocaba una mano sobre la otra, significaba que estaba haciendo el gesto de churro, si quería hacer el de mediamanga, apoyaba el codo sobre la mano y si era mangotero, ponía la mano en el hombro. Entonces cualquiera del otro equipo, excepto el primero (que evidentemente lo podía ver), tenía que adivinar el gesto y decir, churro, mediamanga o mangotero y si no lo adivinaban o la hilera se derrumbaba antes de acabar el juego, perdían de nuevo y volverían a sus posiciones dando un nuevo comienzo al juego. Si acertaban, entonces se cambiaban las tornas.

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