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Asturias, un paseo 'Guapu' a orillas del mar

Recorrer la costa verde, desde Colombres hasta Castropol, es todo un placer para los sentidos
Oviedo guarda un pasado señorial, pues por algo es una de las más antiguas de España. Fue la capital del primer reino cristiano de la Reconquista
Durante su estancia en la capital visite la catedral, Santa María del Naranco, los palacios de Rúa y Valdecarzana y el Teatro Campoamor, donde cada año se entregan los Premios Príncipe de Asturias
Por carreteras comarcales, se baja hacia el sur para descubrir los valles del Sella, las gargantas del río Cares y las cumbres montañosas de los Picos de Europa
En el oeste asturiano, la costa se va haciendo más escarpada según se avanza hacia Galicia. Hay calas arenosas, acantilados y pueblos de marineros de gran belleza.

El Valle del Navia

El río Navia, nacido en Galicia, recorre un paisaje bellísimo en Asturias, con frondosos bosques, valles salvajes y tres pantanos de aguas calmadas. El río desemboca en el mar Cantábrico en Navia y desde aquí se puede ascender, en sentido inverso al curso fluvial, hasta Grandas de Salime. En el trayecto se verán bosques de pinos, castaños y robles. Coaña conserva cimientos de un poblado celta y los mayores restos romanos de la región, incluyendo un castro bélico, es decir, una fortificación, que abundan a lo largo de todo el valle del Navia.

La carretera que desciende en paralelo al río es muy sinuosa, pero el espectáculo natural
merece la pena; más cuando confluyen los ríos Navia y Frío, al pie de las altas montañas.
Las cascadas también abundan a lo largo del curso y al llegar a Grandas de Salime, que está
en pleno Camino de Santiago, el descanso se acrecienta con la sensación de paz que proporciona su inmenso pantano.

Arte prerrománico

En el siglo IX el reducto cristiano de Asturias desarrolló un arte monumental específico, más influenciado por la arquitectura cristiana oriental que por el arte visigodo y árabe del resto de la Península Ibérica. Es el arte prerrománico. Sus construcciones se caracterizan por plantas rectangulares de tres naves, gran crucero, arcos de medio punto y pinturas murales. Ejemplos de esta arquitectura asturiana son las iglesias del Naranco (en Oviedo) y Valdediós, cerca de Villaviciosa.
También hay iglesias prerrománicas en San Pedro de Nora, San Adriano de Tuñón y Santa María de Bendones. Todas ellas están muy cerca de Oviedo. Santiago de Gobiendes, Priesca y Bedriñana tienen otras muestras de este arte asturiano. En cuanto a la orfebrería, la Cámara Santa de la catedral de Oviedo guarda varias joyas de gran valor, como la Cruz de los Ángeles.

Información turística

www.asturnor.com

www.picoseuropa.net

www.asturies.com

www.vivirasturias.com

www.rianavia.com

www.desdeasturias.com

Guía práctica
- Hoteles
- Gran Hotel España. Oviedo. (Tel. 98 5220596).
- Casona d’Alevia. Alevia. (Tel. 98 5414176).
- Posada del Valle. Arriondas. (Tel. 98 5841157).
- La montaña mágica. Cuanda. (Tel. 98 5925176).
- La arquera. Llanes. (Tel. 98 5402424).
- Restaurantes
- La Gruta. Oviedo. (Tel. 98 5232450).
- Casa Víctor. Gijón. (Tel. 98 5348310).
- Corral del Indiano. Arriondas. (Tel. 98 5841072).
- Casa Marcial. Arriondas. (Tel. 98 5840991).
- Casa Eutimio. Lastres. (Tel. 98 5850012).
- Compras. Queso de Cabrales, en Cangas de Onís. Licores, orujo y sidra, en Ribadesella. Azabache y gaitas, en Gijón. Cerámica asturiana, en Llanes. Excelentes productos del mar, en Candás.
- Visitas. Oviedo: Catedral (Tel. 98 5213385). Ribadesella: Cueva de Tito Bustillo (Tel. 98 5860038). Llanes: Ídolo de Peña Tu (Tel. 98 5400164). Covadonga: Santuario y lagos (Tel. 98 5846035). Gijón: Probar «bocados de mar» en cualquier taberna del puerto. Luanco: Impresionantes vistas desde el cabo de Peñas.

POR QUÉ NOS GUSTA...
La amabilidad de los asturianos acompaña a la deliciosa gastronomía de productos frescos y de primera calidad. La belleza del paisaje y una tierra que lo tiene todo (montaña, playa, ciudades) convierten el lugar en una acertada elección para pasar unos días de vacaciones.

Asturias, un paseo 'Guapu' a orillas del mar

Asturias es una bella mezcla de valles y montañas, generosamente bañada por el «orbayu», una lluvia fina y persistente que modela el hospitalario carácter de los asturianos y colorea las maravillosas laderas verdes. asturias es la región perfecta para pasar unos días de descanso y para saborear la buena vida que regala la tierra.

De cara al verano, Asturias, con un clima suave y agradable, es una elección acertada. Este viaje, que recorre la costa verde desde Colombres hasta Castropol, constituye una delicia para los sentidos. La belleza de los parajes se incrementa con la rica gastronomía de la zona. Un placer.

Oviedo, señorial y moderna
El punto inicial del viaje es Oviedo, una ciudad que tiene un encanto especial. Al llegar a la capital asturiana sus calles y sus edificios sorprenden al viajero. La ciudad guarda un pasado señorial, pues por algo es una de las más antiguas de España. Fue la capital del primer reino cristiano de la Reconquista y sus bellos monumentos son lo primero que llama la atención.

Pero Oviedo no es solo eso... El estilo románico y las construcciones modernas se acoplan en perfecta armonía. La capital asturiana no vive anclada en el pasado, sino que es una ciudad renovada. Su casco antiguo es pequeño, pero posee multitud de monumentos antiguos que conviven con tiendas vanguardistas y coquetas cafeterías.

El recorrido básico por Oviedo se puede realizar perfectamente a pie, y hay que saber que su edificio más simbólico es su hermosa catedral, que tiene elementos arquitectónicos prerrománicos, románicos y góticos. Tampoco se debe olvidar la iglesia de Santa María del Naranco, un icono del prerrománico, ni los palacios de la Rúa, Valdecarzana y arzobispal, así como los monasterios de San Pelayo y San Vicente.

Alrededor de la ciudad antigua encontramos bastantes calles animadas y revitalizadas con cientos de tiendas. Baste con mencionar las calles de Jovellanos y Argüelles, que también llevan al Oviedo moderno, representado por el parque de San Francisco, idóneo para charlar a la sombra de sus árboles, y el Teatro Campoamor, que es el centro neurálgico de la cultura asturiana y donde cada año se entregan los premios Príncipe de Asturias.

Sería imperdonable marcharse de Oviedo sin entrar en alguna de sus sidrerías, donde escanciar el tradicional líquido astur es un arte. La calle Gascona es como la ruta de las sidrerías. Entre ellas, destaca por su solera la sidrería «El ferroviario».

Un trayecto por la costa
Desde Oviedo, por la A-8, se llega a Gijón, ya con el mar Cantábrico al lado. Se puede hacer una parada en esta ciudad industrial, antigua colonia romana, para ver su centro histórico, que tiene auténticas delicias arquitectónicas. Además, tiene largas playas que no están muy masificadas y cuyas aguas templadas hacen de ellas un lugar idóneo para bañarse.

El mar Cantábrico será ya el compañero de viaje. Se parte de Gijón, por la N-632, para adentrarse poco a poco, por el serpenteante asfalto, en la costa oriental de la región. Bellos pueblos, prados, playas y acantilados dibujan el telón de fondo.

Villaviciosa merece una parada porque es un punto fundamental de la costa asturiana, con la veintena de iglesias prerrománicas y románicas que hay en sus alrededores, sus populares playas y sus magníficos restaurantes para degustar la rica cocina asturiana.

Hay otros pueblos interesantes, como Lastres, una pequeña villa que rezuma sabor marinero, y Colunga, donde está el Mirador del Fito. Desde aquí contemplaremos unas impresionantes vistas. Ribadesella está en la desembocadura del Sella, donde se celebra todos los agostos un descenso en piragua, sin olvidar tampoco la cueva de Tito Bustillo, que tiene pinturas paleolíticas.

El trayecto lleva a Llanes, entre amplias playas y enormes acantilados. Esta villa marinera tiene un rico patrimonio monumental y está muy cerca del ídolo de Peña Tu, uno de los monumentos prehistóricos más importantes de España. Ya al final de la costa espera al viajero Colombres, con su Archivo de Indianos (por estas tierras se llama así a los emigrantes asturianos que hicieron fortuna en América y volvieron después a su tierra). En las cercanías también está la Cueva del Pindal, que es un santuario del arte rupestre.

A Gijón, por carreteras comarcales
Es hora de regresar a Gijón, pero el viaje seguirá otro itinerario. Por carreteras comarcales, se baja hacia el sur para descubrir elementos naturales aún más bellos, como son los valles del Sella, las gargantas del río Cares y las cumbres montañosas de los Picos de Europa.

Es facilísimo encontrar rincones bucólicos que remontan el Sella hasta Arriondas, como el famoso puente medieval de Cangas de Onís o Covadonga con su santuario de la Virgen y los lagos, a la sombra del Parque Nacional de los Picos de Europa, una zona donde habitan rebecos, osos, aves rapaces, salmones y truchas. En la vertiente septentrional de los Picos está el Val de Cabrales, famoso por la calidad de sus quesos.

De Candás a Cudillero
Hacia el oeste asturiano, donde la costa se va haciendo más escarpada según se avanza hacia Galicia, tenemos otra opción de viaje. Pero antes de llegar a la ría de Ribadeo, el camino esconde múltiples atractivos. Hay calas arenosas, acantilados que abren profundos estuarios y pueblos de marineros, sin olvidar tampoco los ríos salmoneros que riegan los verdes prados ni los bosques de pinos y eucaliptos que descansan al amparo de las bellas montañas.

Gijón es una vez más el punto de salida, también por la N-632, para llegar a Candás, un curioso pueblo de pescadores que celebra capeas en la arena de la playa cuando la marea está baja. Las ricas calderetas asturianas que se comen aquí son el verdadero atractivo. No faltan las sardinas ni el marisco, todo ello regado con sidra.

Muy cerca de Candás está Luanco y el cabo de Peñas, que es el punto más septentrional de Asturias. Desde aquí solo se ve agua, agua y más agua. Por cierto, en Luanco se come una sabrosísima langosta con verdura.

Cudillero es un pueblecito de casas blancas y marisquerías, donde toda la actividad gira alrededor de la lonja de pescado. Los atardeceres son preciosos, con las casas albas iluminándose poco a poco con el reflejo del ocaso. Luarca también merece una parada, con su puerto multicolor de barcas azules, rojas y blancas. Además, se sitúa en un enclave fantástico: en un promontorio a los pies de una iglesia.
La ruta por la costa verde se está acabando, pero antes de concluir se pueden seguir el curso de dos ríos. Primero, se puede descender por el valle del Navia hasta Grandas de Salime
para ver los castros –fortificaciones prerromanas- que aún se levantan en la ribera del río. Cerca de Grandas, atravesando la sierra del Rañadoiro, está Cangas de Narcea, en el umbral del alto Narcea, donde abundan la trucha y el salmón.

Castropol es el último puerto asturiano y está junto a la ría de Ribadeo. Su Plaza Mayor encalada es el final del trayecto por las tierras astures. Galicia está ya al otro lado de la ría.


Texto y fotos Pedro Madera

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