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Con el romero en flor, por serranías y leyendas andaluzas

Estepa, comienzo del viaje, está en el centro geográfico de la leyenda. Es la «tierra natal» de muchos bandoleros, desde Corracotta hasta El Pernales
La Virgen de los Remedios, llamada Virgen de los Bandoleros, lleva aún joyas muy valiosas, donadas por sus devotos bandidos
En Osuna, cuna de Diego Corrientes, el bandolero que nunca mató, encontramos monumentos muy bien conservados: la Colegiata, la antigua Universidad, el monasterio de la Encarnación, y la torre del Agua
Las leyendas nos llevarán a visitar Arcos de la Frontera y las sierras de Grazalema y Ubrique
Grazalema, con sus abetos y pinsapos, dicen que fue el pueblo preferido por «El Tempranillo», hasta el punto que lo eligió para casarse.

Guía práctica

- Excursiones. Como complemento a este recorrido, le proponemos la ruta de los pueblos blancos, donde podrá disfrutar de una arquitectura popular singular.

- Compras:

· Ronda Melgar (Ronda, 8): chorizos y embutidos rondeños.

· Rafael Rojas (Armiñán, 26): cuero y repujados.

· Medina Sidonia Sobrina de las Trejas (Plaza de España, s/n. Tel. 956 410 310), la mejor confitería de la zona.

· Grazalema Artesanía Textil (Ctra. Ubrique-Ronda s/n): las mejores mantas de pura lana hechas en telares manuales.

· Jerez de la Frontera Duarte (Larga, 15): guarnicionería de todo tipo.

De compras

Puedes comprar a buen precio relojes, gafas, vinos, licores y aparatos eléctricos. También son muy típicas las mantelerías, la cerámica y las tiendas de ropa y deporte, especialmente de surf.

POR QUÉ NOS GUSTA...
Es una ruta preciosa para hacer en primavera

Con el romero en flor, por serranías y leyendas andaluzas

El cine y la copla han convertido en leyenda las hazañas y correrías de míticos bandoleros, como josé maría «el tempranillo» o curro jiménez. entre la ficción y la realidad, actuaron por estos escenarios. tras sus huellas disfrutaremos de una primavera en todo su esplendor.

Temidos «héroes locales» que recorrían los campos andaluces en busca de una historia que protagonizar. Las canciones populares narran las historias de estos bandoleros románticos, bandidos, cantaores de flamenco, toreros seductores... Su «mitología privada» dice que robaban al rico para darle al pobre. Todos tenían en común que la mala suerte o las circunstancias los habían empujado a ese camino, por campiñas y serranías, cuevas y pueblos, ventas y plazas de toros de las tierras andaluzas.

En coplas y leyendas
Sevilla es visita inexcusable antes de ponernos en marcha. Aquí se puede hacer un buen acopio de fuerzas con una ronda de tapeo en sus conocidas tabernas, o visitar, para ir ambientándose, algunas de las plazas donde ajusticiaban a los bandoleros.

Pero el viaje comienza justo en el centro geográfico de la leyenda, los pueblos de las campiñas de la provincia. Estepa es un buen inicio. Es lo que podríamos considerar «tierra natal» de muchos bandoleros de todos los tiempos, desde el romano Corracotta hasta El Pernales, El Vivillo y Juan Caballero, el más famoso y celebrado por las coplas, el cual, según cuenta la historia, fue amnistiado y pasó sus últimos días como respetable caballero de esta localidad. Muchas son las cosas que se conservan de la época de los bandoleros, la torrecita de la calle Amargura, donde vivió un hombre que hizo fortuna ocultando a los bandoleros, cuevas a las afueras del pueblo donde se refugiaban los perseguidos, y un tesoro, la casa de Juan Caballero, tal y como lo indican las iniciales de su puerta.

El recuerdo vivo de estos personajes se mantiene en el camarín de la Virgen de los Remedios, en la iglesia del Dulce Nombre. La llamada Virgen de los Bandoleros lleva aún joyas muy valiosas, donadas por sus devotos bandidos, como acción de gracias o de perdón.

Estepa es un encantador pueblo «blanco», de gran riqueza monumental (el convento de Santa Clara, la torre de la Victoria, o la iglesia de Santa M.ª de la Asunción son algunos ejemplos); además ofrece la posibilidad de llevarse los mejores polvorones y mantecados que haya probado nunca.
Hablando de probar, no se olvide de saborear el famoso «salmorejo» y el cocido casero, delicia de todo «bandolero» que se precie.

De la campiña a la serranía
Otra interesante parada puede ser Osuna, donde nació Diego Corrientes, el bandolero que nunca mató y que murió traicionado por uno de los suyos a los 25 años. Allí, en la tierra de este noble bandido, encontramos unos monumentos muy bien conservados: la Colegiata del siglo XVI con los sepulcros de los Duques de Osuna, la antigua Universidad, el Teatro, el monasterio de la Encarnación, y la torre del Agua (que alberga en su interior el Museo Arqueológico de Osuna).

Para reponer fuerzas en esta empinada urbe romana, nada mejor que hacer un alto en algunos de sus bares y disfrutar de las sabrosas tapas y de los vinos de la comarca.

De la campiña, la ruta nos lleva hacia las serranías, desde donde vivían y «actuaban» hasta donde se escondían. Una buena opción puede ser Arcos de la Frontera, para ver la catedral y el casco histórico lleno de importantes y bellos monumentos. No es extraño que Falla se inspirase en esta población gaditana para crear su Sombrero de Tres Picos.

Poco a poco, las carreteras se vuelven más sinuosas. Las leyendas nos llevarán hacia los paisajes de las sierras de Grazalema y Ubrique. Se puede parar en el blanco pueblo de Bornos, antigua ciudad en la que, además de contar con un castillo, varios palacios e iglesias de interés, se encuentra la venta más frecuentada, durante el siglo pasado, por los legendarios bandoleros. Hoy la Venta de La Alegría ofrece más de un siglo de historias y leyendas en las que realidad y fantasía no se pueden separar.

Esta zona de pantanos y atardeceres salvajes se caracteriza por una vegetación muy especial. Grazalema es uno de los pueblos más famosos de Andalucía por sus bellos rincones, que son la quinta esencia del sabor de lo andaluz. Además, posee un curioso microclima, el más lluvioso de España. Grazalema da nombre a una serranía y a un parque natural, donde veremos abetos y pinsapos (abetos mediterráneos, vestigio de la última glaciación alpina) y una variada fauna, especialmente todo tipo de aves. Además, dicen «las malas lenguas» que era el pueblo preferido por «El Tempranillo», hasta el punto que lo eligió para casarse.

Desde el pueblo pueden realizarse excursiones, como las que llevan al nacimiento del río Guadalete, a la ermita de la Garganta, o al peñón de San Cristóbal, en donde brotan los famosos manantiales de finas aguas.

Ronda, la más romántica
Al sur, tras pasar Ubrique, pueblo de cueros, toros y Jesulines, se llega a Cortes de la Frontera, ya en la provincia de Málaga, donde el bandolero Pedro Machuca tuvo su base de operaciones. Cerca se encuentra Ronda, el rincón de Andalucía que mejor conserva la atmósfera romántica de los bandoleros, y uno de los pocos lugares que ha comenzado a rentabilizar la leyenda. Nos referimos principalmente al Museo Histórico Popular del Bandolero, donde se puede hacer un recorrido real por los documentos, sucesos y datos personales de los más conocidos.

En Ronda hay mucho que ver, desde su plaza de toros, que se alza en el corazón de la villa y que presume de ser la más antigua de España (1785), hasta el Tajo de Ronda, desfiladero que el río Guadalentín ha ido excavando a lo largo de los siglos y que salva un puente construido en el siglo XVIII. Cuentan los guías que en uno de sus balcones se hallaba la cárcel donde estuvo preso el famoso bandolero José María «El Tempranillo». No se pueden dejar de visitar otros monumentos de interés como los baños árabes, la casa del Gigante, los palacios de Salvatierra y del Rey Moro, la iglesia de Santa María y el arco de Felipe II.

Leer algún fragmento de la obra del conocido escritor nacido en Praga Rainer Maria Rilke en los jardines del hotel Reina Victoria puede ser la recarga emocional que necesitamos para bajar hacia la costa malagueña o hacia los pueblos gaditanos de Vejer, Conil o Barbate con los atardeceres más bellos de la península. Los bandoleros también tienen derecho a la vida contemplativa...

Si tenemos tiempo, siempre podemos seguir nuestra ruta hacia la Axarquía, comarca histórica de la provincia de Málaga, otro de los focos del bandolerismo, con lugares como la Venta de Alfarnate, parada obligada para todo tipo de personajes; esta última es la más antigua de Andalucía, un auténtico templo gastronómico.

Andalucía, profundamente rica, inexplorable, nos sorprende cada primavera.

Raphael
“Yo cada vez me siento más andaluz. No me canso de repetirlo. Tuve la inmensa suerte de nacer en esta bendita tierra y, con el paso del tiempo, he ido recorriéndola y conociéndola mejor, disfrutándola y queriéndola más, sintiéndome pegado a ella. Cuando cruzo Despeñaperros hacia abajo –afortunadamente, cada vez con mayor frecuencia–, me siento transportado a ese mundo mágico hecho de su luz, de su olor especiales e inconfundibles. Si eso se une al enorme «gancho» de sus gentes, la mezcla es explosiva y la hace única. Primavera, verano, otoño, invierno... ¡qué más da! Dése usted una vuelta por allí, si es que no lo ha hecho todavía, y «ustedes vosotros» ¡van a enterarse de lo que vale un peine!”.


Texto y fotos: Pedro Madera.

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