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La charca verde, Madrid

DATOS DE LA RUTA:
Duración: 3 horas.
Distancia: 6 km.
Salida: Aparcamiento de Canto Cochino (Manzanares).

EL MEJOR MOMENTO:
En primavera, cuanto todo está florecido o en verano, cuando se puede tomar un baño en la Charca Verde.

DIRECCIÓN:
Para llegar a Manzanares, tomar la M-607 hasta Colmenar Viejo. La carretera continúa hasta la salida de Manzanares el Real y Soto del Real. Tomar la M-608 en dirección a Soto del Real. Antes de llegar, coger el desvío hacia Manzanares. Pasado un kilómetro del pueblo, hay una carreterita a la derecha, en dirección a El Boalo, que lleva al Parque Regional. La carretera conduce hasta el aparcamiento de Canto Cochino.

MÁS INFORMACIÓN:
Oficina de Turismo de Manzanares
Parque Herrén de la Boni, s/n.
28410 Manzanares el Real
Tel.: 639 17 96 02
www.manzanareselreal.org

POR QUÉ NOS GUSTA...
Porque es una inmersión en la naturaleza... ¡en todos los sentidos!

En esta excursión podremos disfrutar de la pedriza y de la ribera del río manzanares.

Salida, Aparcamiento de Canto Cochino.
Caminamos un poco por la carretera asfaltada y llegamos a la barrera.

1. Camino del río.
Vamos a remontar el río Manzanares por su margen derecha hasta uno de los mejores sitios para bañarse de la Sierra de Madrid: la Charca Verde. Otra opción es caminar por la margen izquierda, pero tiene mucho menos encanto. Para ir por la derecha del río, continuamos por el camino del lado izquierdo hasta el Puente de las Ranas, que está a unos quinientos metros de la barrera, y lo cruzamos.

2. El bosque de ribera o de galería.
Nos metemos en el bosque típico de ribera de la región de Madrid: un bosque de fresnos, abedules, sauces y chopos, con muchos matorrales que beben directamente del río, como la retama negra, el brezo, el cantueso o el enebro. El paisaje lo completa un río rápido de montaña. Debido a la alternancia de roca dura y zonas sin piedras, se forman pozas a lo largo de todo el recorrido, producidas por la fuerza con la que baja el agua, que se lleva las partes menos duras y deja las de piedra. Aún así, la fuerza del agua también es capaz de erosionar la piedra dura para formar las marmitas de gigante, agujeros redondos y profundos. De igual modo, se crean los saltos de agua y cascadillas, frecuentes a lo largo del recorrido.

Este bosque, además de muchos animales terrestres, tiene una gran variedad de aves: verdecillos, estorninos negros, golondrinas, herrerillos comunes, petirrojos, carboneros...

En los arbustos viven muchos mirlos y zorzales. Si tenemos suerte, en cualquier punto del bosque, podremos ver algún gavilán que va a cazar un ratoncillo a toda velocidad entre los árboles. Planeando por el cielo, descubriremos la imponente figura del buitre leonado, rey de la Pedriza. Sus nidos están en las paredes rocosas más difíciles de escalar. En el bosque hay otros habitantes: escorpiones, lagartos, víboras, corzos, ardillas, zorros, jabalíes y tejones.

3. El pinar.
En cuanto se aleja un poco del río, el camino se adentra en un bosque de pinos muy diferente del que veíamos en la orilla: se trata de pinos de repoblación que antes de mediados del siglo pasado no estaban aquí. A medida que el monte sube, van desapareciendo los árboles y queda sólo matorral y piorno, capaz de escalar la montaña más alta.

4. La Pedriza.
El bosque se va a ir abriendo y cerrando, permitiendo ocasionalmente la visión de las montañas y del valle. Hay que aprovechar para fijarse en las formaciones caprichosas que han tomado las rocas y que hacen de éste uno de los parajes más impresionantes que se pueda imaginar. Toda la línea que marcan las cumbres de la montaña se llama la Cuerda Larga, y va por las cumbres desde el puerto de Navacerrada hasta el puerto de la Morcuera. El gran bloque de granito, que a veces se ve justo encima del pueblo, es el famosísimo Yelmo, llamado así por su forma de casco de armadura. Es un bloque tan grande que en su interior cabría el Monasterio de El Escorial entero. Otras grandes rocas también tienen nombre propio. Se trata de piedras de granito de color rosado porque están oxidadas, les pasa lo mismo que al hierro de un clavo a la intemperie.

5. La Charca Verde.
El camino empieza a subir y bajar cada vez más abruptamente. La vegetación se abre dejando las rocas al descubierto y, finalmente, pasamos junto a un vivero que está ya muy cerca de una enorme poza que vemos a la izquierda: es la Charca Verde, la poza más grande de la zona, con 15 metros de diámetro. Su fuerte color esmeralda le da nombre. Es el momento de darse un baño, pero con cuidado, pues el agua, que viene del nacimiento del Manzanares, a más de dos mil metros de altura, está siempre muy fría. Si lo preferimos, podemos comernos el bocadillo sentados en cualquier piedra o bajar a Canto Cochino que dispone de merenderos.

6. La vuelta.
Vamos a hacerla por el otro lado del río: es un camino más sencillo y veremos otras cosas que nos perdimos antes, como la cabaña del pastor o los prados de alta montaña con caballos y vacas. Para encontrar este camino, basta con bajar el sendero que llega a la Charca y cruzar el río.

Final. Castillo de Manzanares el Real.
Para terminar nuestro paseo entre bosques y ríos, visitaremos el castillo de Manzanares el Real. Se trata de un castillo del siglo XIV construido por los duques del Infantado. El edificio original ha sufrido varias restauraciones. En su interior hay una estupenda colección de tapices, el patio de armas y varias estancias de ambiente medieval. Es una de las mejores muestras de arquitectura militar. Aquí vivió el Marqués de Santillana.

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