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Las alergias alimentarias

Las alergias alimentarias

Es una reacción alérgica que consiste en que nuestro organismo percibe como algo nocivo una sustancia -normalmente una proteína, que denominamos alergenoque no lo es. Este contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en

Dra. Marta Ferrer Puga
Especialista en Alergología Consultor
Departamento de Alergología
CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

¿Qué es?

Es una reacción alérgica que consiste en que nuestro organismo percibe como algo nocivo una sustancia -normalmente una proteína, que denominamos alergenoque no lo es. Este contacto pone en marcha una respuesta inmunológica exagerada que se manifiesta en diversos órganos del cuerpo. Cada vez es más frecuente sufrir algún tipo de alergia a uno o varios alimentos, y cada vez son más los alimentos que provocan alergia. La alergia a alimentos supone casi el 10% de las consultas de alergología en España. Los niños son mucho más propensos a padecerlas debido a que su sistema inmunológico todavía no está completamente desarrollado, por eso se va introduciendo la alimentación poco a poco, hasta que el alimento sea fácilmente asimilado. La alergia a un alimento puede desaparecer con el tiempo y permitir que el niño lo coma. Esto ocurre sobre todo, en los más pequeños, con la leche y el huevo. A partir de los 5 años, disminuyen las posibilidades de tolerar un alimento al que el niño está sensibilizado.

¿Cuál es su causa?

Cualquier alimento puede provocar una reacción alérgica. La leche, el huevo y el pescado son las causas más frecuentes en los niños menores de 5 años; a partir de esa edad, son más frecuentes los alimentos vegetales, como las legumbres, frutas, frutos secos o las hortalizas, que tienen proteínas alergénicas comunes con los pólenes, causa frecuente de alergia a partir de los 15 años. Un problema cada vez más frecuente, es el de las personas que están sensibilizadas a múltiples grupos de alimentos vegetales. Las dudas que surgen en estos casos es, qué alimentos pueden comer con seguridad y cuáles hay que evitar. Una restricción amplia puede plantear dudas sobre el valor nutricional de la dieta y la posibilidad de que aparezcan deficiencias vitamínicas. Por otra parte, en ocasiones es difícil conocer cuál de los alimentos implicados es el causante de la reacción. Los alérgenos más comunes son:

Alérgenos graves: cacahuetes Alérgenos fuertes: cereales con gluten (avena, trigo, cebada, centeno), marisco, huevos, pescado, soja, proteínas lácteas, frutos secos (almendras, avellanas, pistachos, nueces, piñones etc...) Alérgenos leves: Apio, frutas con hueso (albaricoques, cerezas, melocotones y ciruelas)

¿Cuáles son sus síntomas?

La mayoría de los pacientes alérgicos a un alimento se mantienen asintomáticos evitando su ingestión. Sin embargo, conviene saber que hay algunos capaces de tener síntomas con cantidades muy pequeñas del alimento (trazas), que pueden encontrarse de forma insospechada incluso como contaminantes. Estos son los pacientes detectores, que tienen especial riesgo. El primer síntoma suele ser un intenso picor en la boca y/o paladar al ingerir el alimento, otras veces falta el síntoma inicial y se manifiesta por una erupción en la piel consistente en ronchas (habones) con intenso picor que se llama urticaria. Puede causar síntomas digestivos como vómitos, o diarrea. O bien síntomas respiratorios: estornudos, taponamiento nasal o dificultad para respirar. No hay que olvidar que muchas veces, sobre todo en niños, una alergia alimentaria produce simplemente asma sin otros síntomas digestivos o cutáneos acompañantes. En casos más graves pero y mucho menos frecuentes la ingesta del alimento puede desencadenar un shock anafiláctico, la persona sufre en pocos minutos un intenso picor en cuero cabelludo, palmas y plantas, con enrojecimiento de la piel generalizado, dificultad para respirar, hipotensión y pérdida de conocimiento. Esto constituye una urgencia médica vital. Esta reacción tan grave no depende de la cantidad de alimento ingerida sino de la sensibilidad del paciente, por esta causa es de vital importancia en estos pacientes tener sumo cuidado en que no entren en contacto ni siquiera con cantidades insignificantes del alimento. Los alimentos que producen con más frecuencia una reacción de este tipo son el cacahuete y los mariscos.

¿Es lo mismo la intolerancia alimentaria?

El término "intolerancia alimentaria" no es sinónimo de alergia alimentaria. Las intolerancias (la más frecuente es a la lactosa) están ocasionadas por deficiencias enzimáticas. Los síntomas suelen ser muy inespecíficos, con alteraciones del ritmo intestinal, flatulencia, malas digestiones, dolor abdominal difuso, etc. Se suelen realizar estudios para diagnosticar una intolerancia de forma específica (test de intolerancia a la lactosa). Sin embargo, los tests para medir "intolerancias alimentarias" en general, que se han difundido mucho los últimos años, no tienen un soporte científico y no han demostrado utilidad clínica. En los casos de síntomas digestivos inespecíficos, es conveniente descartar que exista alergia a alimentos.

¿Qué debo hacer si pienso que puedo ser alérgico?

Si usted piensa que puede tener una enfermedad alérgica, lo más conveniente es acudir a un especialista en alergia: alergólogo. Aunque hoy en día existe un gran número de fármacos capaces de aliviar los síntomas, es de vital importancia; Conocer a qué alergeno soy sensible Qué medidas puedo tomar para evitarlo Qué otros productos que desconozco contienen la misma sustancia Saber si existe un tratamiento específico para ese tipo de alergia.

¿Cómo se diagnostica?

El diagnóstico se realiza mediante un test cutáneo muy sencillo: se aplican sobre la piel del brazo gotas que contienen una cantidad conocida del alergeno al que podemos ser sensibles, esas gotas se atraviesan con una mínima lanceta hasta perforar la piel y se observa la reacción a los 15-20 minutos. El fundamento de esta técnica es el reproducir en la piel la reacción que presentamos en otras partes del organismo. Además es posible realizar análisis de sangre con lo que de una forma más precisa podemos cuantificar y demostrar la presencia de anticuerpos específicos frente a ese alérgeno. En el caso de los alimentos, a veces no queda más remedio que realizar una prueba de provocación, que consiste en observar bajo control médico la reacción que se produce tras la ingesta del alimento. Además de las pruebas cutáneas habituales, contamos con la posibilidad de medir la IgE por microarrays, lo que nos da información valiosa sobre los alérgenos que reconoce el paciente. Dependiendo de la gravedad de las reacciones que ha sufrido el paciente y del tipo de alérgeno al que está sensibilizado, la restricción alimentaria puede ser más o menos amplia.

¿Cómo se trata?

La primera medida y más eficaz es evitar el contacto con el alérgeno. En segundo lugar hay medicación que es muy eficaz en el tratamiento de síntomas, como son los antihistamínicos -ahora también disponibles en colirios y gotas nasales-, corticoides tópicos -inhalados por boca o nariz que a diferencia de los corticoides tomados por boca apenas se reabsorben por el cuerpo y por lo tanto carecen de efectos sistémicos-, entre otros fármacos.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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