Miedo a las caídas
Un estudio de un grupo de terapeutas ocupacionales de la Universidad de Columbia ha revelado que la mayoría de los mayores de 65 tienen un temor común: el miedo a las caídas. Y no solo en la calle, sino también en casa. Existe el temor a resbalar, a desplomarse por un mareo, a tropezar...
Si este temor crece, puede llegar a descontrolarse y afectar la existencia de la persona. Por un lado, se quiere salir, pero por otro, se ven peligros por todas partes.
Los médicos geriatras apuntan, como principales causas de las caídas de las personas mayores de 65 años, la propia inmovilidad, o también algunos problemas de coodinación, demasiada medicación, la pérdida de visión o auditiva y el vértigo o los mareos.
Y, sin embargo, no hay que dejarse vencer por el temer, ya que, según un estudio de la Universidad de Boston, la inactividad puede conducir a la depresión. Si, en ese caso, se toman fármacos, aumenta la probabilidad de caídas. Y no digamos si se combina la medicación con bebidas alcohólicas.
Es cierto que en la tercera edad es más fácil romperse un brazo o una pierna al caer, muchas veces a causa de la osteoporosis. Algunas fracturas son problemáticas, como la rotura de cadera, porque suele conllevar hospitalización y riesgos adicionales derivados de la inmovilidad. Según el Acta de Fracturas de Cadera Osteoporóticas en España (AFOE), la incidencia de este tipo de fracturas es de unas 60 000 al año. En opinión de Antonio Herrera Rodríguez, jefe del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, «el dato es sorprendente, porque la incidencia es un 30% mayor de lo que pensábamos». Por ello es muy necesario prevenir la osteoporosis y, en su caso, controlarla adecuadamente.
Es importante recibir atención médica después de una caída. Según la doctora Mary Tinetti, profesora de la Universidad de Yale, habría que «convencer a los mayores de que deben "acondicionarse" físicamente». No está nada mal plantearse hacer ejercicios gimnásticos suaves o taichi. El ejercicio aumenta la fuerza, la flexibilidad y mejora la coordinación.
Además de una actitud optimista, que es fundamental, también puede ayudar introducir pequeños cambios en la casa, como poner agarraderos adicionales en el baño, en el pasillo o junto a la cama, no encerar el suelo o asegurar las alfombras para que no se deslicen.
Marisol Guisasola
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