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Preguntas frecuentes sobre hipertensión y sus respuestas

Preguntas frecuentes sobre hipertensión y sus respuestas

Tratamos de dar respuesta a las cuestiones que más os inquientan en torno a la hipertensión arterial. ¿Qué riesgos conlleva? ¿Por qué se produce?

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➤ Vídeo: ¿Qué es la presión arterial?

1. ¿Qué es un ictus?
- Es como un ataque al corazón, pero en el cerebro. Se produce cuando un vaso sanguíneo que lleva la sangre al cerebro se rompe, lo que da lugar a un ictus hemorrágico, o queda bloqueado por un coágulo o trombo, lo que produce un ictus isquémico. El 80%-85% de todos los ataques cerebrales son isquémicos. El 15%-20% son hemorrágicos. Si los síntomas de un ictus isquémico desaparecen en minutos u horas, se denomina accidente isquémico transitorio (AIT).

- A su vez, los ictus isquémicos pueden ser trombóticos y embólicos. Embólico significa que un coágulo de sangre (trombo) formado en algún lugar del organismo viaja a través del torrente sanguíneo y se aloja en un vaso del cerebro provocando el bloqueo, el infarto (muerte) neuronal y el ataque. La causa habitual suelen ser problemas cardiacos (como fibrilación atrial, ritmo cardiaco irregular, insuficiencia cardiaca congestiva, contracciones cardiacas deficientes...). Todos esos problemas permiten que se formen coágulos en el corazón, y luego esos coágulos viajan al cerebro. Para reducir el riesgo en esos pacientes, se emplean fármacos anticoagulantes.

- Los ictus hemorrágicos se clasifican dependiendo de dónde ocurren las hemorragias. Si se dan en el cerebro, se denominan hemorragias intracerebrales. Éstas se producen casi siempre por hipertensión arterial. La mejor manera de evitarlas es tratando la HA.

- También pueden ser secundarios a un aneurisma, dilatación local de una arteria. Si bien un aneurisma puede no dar síntomas durante mucho tiempo, cuando se rompe produce un ataque cerebral.

2. ¿Cómo podemos prevenir un ictus?
- Lo primero y más importante, es controlar la hipertensión. De todos los factores de riesgo de ictus, éste es, sin ninguna duda, el más importante. Algunos pacientes con hipertensión leve o moderada pueden controlar su problema: 1) Evitando el exceso de peso. 2) Con una dieta rica en frutas y verduras, legumbres, cereales integrales, calcio, proteínas magras y pobre en grasas saturadas y azúcares. 3) Haciendo ejercicio de media a una hora al día. 4) Evitando el exceso de alcohol. 5) Dejando de fumar. 6) Controlando el estrés.

- Igualmente, se sabe desde hace mucho que las altas tasas de colesterol LDL (el «malo») son un factor de riesgo de ataque cardiaco. Sin embargo, no se conocía tanto su valor para predecir ataques cerebrales. Ha sido tras el empleo de estatinas (fármacos que reducen el colesterol) en pacientes con enfermedad cardiovascular cuando se ha visto cómo el control de la hipercolesterolemia previene también los ictus.

- Es esencial dejar el tabaco. No es un consejo trivial: los fumadores tienen el doble de riesgo de ictus que los no fumadores. Afortunadamente, dejar de fumar reduce el riesgo en pocos años.

- El ejercicio aeróbico regular (entre media y una hora al día), el control del peso –no superar un índice de masa corporal (resultado de dividir el peso en kilos por la altura al cuadrado) de 25– y aprender a controlar el estrés (el yoga, el taichi, la respiración controlada y la meditación han demostrado su eficacia) son otras medidas que ayudan a prevenir los ictus. El exceso de alcohol también aumenta el riesgo, en especial entre las mujeres. Un estudio británico recién publicado concluye que las que beben el equivalente de más de 21 vasos de vino a la semana (una media de 3 al día) tienen un 70% más de riesgo de sufrir ictus.

3. ¿Cuáles son los síntomas y señales de alarma?
- El síntoma principal de un ictus es un déficit neurológico súbito, como parálisis en un lado del cuerpo.

- Las señales de alarma –que requieren igualmente acudir a Urgencias– son dificultad al hablar y debilidad en un lado del cuerpo, a menudo en un lado de la cara y un brazo del mismo lado o en un brazo y la pierna de ese lado (no necesariamente en todo el lado). También puede darse pérdida de visión, tanto en un ojo como en un campo visual. Algunos textos también citan el dolor de cabeza súbito e intenso, pero eso solo es cierto para algunos ataques hemorrágicos. Otro signo de alarma son mareos o vértigos.

4. ¿Qué efectos tiene un ictus?
- Un estudio publicado en la revista Stroke («biblia» de la especialidad) revela que solo 2 de cada 10 pacientes que han sufrido un ictus pueden valerse por sí mismos pasados 5 años. Al cabo de esos 5 años, un tercio de los pacientes fallece y otro tercio sigue arrastrando algún tipo de incapacidad. De hecho, los ataques cerebrales son la primera causa de incapacidad neurológica, por delante de la enfermedad de Alzheimer.

- La rehabilitación comienza en la unidad de cuidados intensivos del hospital y continúa en la unidad de rehabilitación, con terapeutas del lenguaje, terapeutas ocupacionales, terapeutas físicos, enfermeras que ayudan a que la vejiga y los intestinos recuperen sus funciones normales... La buena noticia es que muchos pacientes mejoran con la rehabilitación, y se recuperan lo suficiente como para desenvolverse solos. Sin embargo, las estadísticas sobre la vuelta al trabajo no son tan optimistas. Apenas el 20% de las personas que sufren un ictus vuelven a trabajar normalmente. Según el doctor José Larracoechea, coordinador del Grupo de Estudio de Enfermedades Cerebrovasculares (GEECV) de la Sdad. Española de Neurología (SEN), «cada paciente puede presentar secuelas diferentes, por lo que los programas de rehabilitación deben individualizarse. En cualquier caso, lo importante es comenzar cuanto antes, incluso durante la fase aguda. Esa estrategia puede contribuir a que aparezcan menos secuelas y que éstas sean más leves».

5. ¿Qué consecuencias psicológicas tiene?
- En primer lugar, hay déficit mentales específicos relacionados con el propio ataque, como por ejemplo la afasia (pérdida total o parcial de la capacidad de hablar), si el ictus se da en el hemisferio izquierdo, o dificultades espaciales, si se da en el hemisferio derecho. A veces se observan también problemas de memoria.

- La depresión después de un ataque es un problema frecuente. No está claro cuánto de depresión es reacción psicológica y cuánto se debe a la biología cerebral del ataque. Los estudios revelan que, al menos al principio, la depresión es más común cuando se ve afectado el hemisferio izquierdo. Sin embargo, al cabo de unos meses, los pacientes con ataques en el hemisferio derecho –sobre todo si son mayores de 60 años– también tienen muchas probabilidades de desarrollar depresión. Para tratarla, se emplean fármacos antidepresivos.

6. ¿Cómo se trata un ictus isquémico?
- El único tratamiento agudo disponible es el TPA (activador del plasminógeno tisular), un medicamento trombolítico (que disuelve los trombos o coágulos). Con dicho medicamento, si se atiende al paciente antes de que se produzcan daños severos e irreversibles en el cerebro, y si se logra disolver el coágulo, se consigue restaurar la circulación en el cerebro y se consigue la recuperación. El problema es que se debe administrar el TPA en las primeras tres horas desde los primeros síntomas. Por eso, es extremadamente importante trasladar al paciente a Urgencias en cuanto se adviertan las primeras señales de alarma. Aún mejor es conseguir que atiendan al paciente en una unidad de ictus (existe una docena de ellas en el Estado español), donde el riesgo de muerte se reduce considerablemente y donde son mayores las probabilidades de recuperación.

- «Cuando una persona acude a Urgencias con síntomas de ictus, el médico sabe que dispone de muy poco tiempo para ver al paciente, elaborar su historial, examinarle, hacerle un escáner y las pruebas de laboratorio necesarias, conseguir un consentimiento informado y ponerle tratamiento», explican cardiólogos del Servicio de Urgencias del Hospital Gregorio Marañón de Madrid. «Por eso, es importante trasmitir a la población que es vital actuar rápidamente. No es el momento de hacer cábalas ni de preguntar a amigos o a familiares. Hay que llamar inmediatamente a Urgencias y comunicar la sospecha de un ictus. En ese momento, se pondrá en marcha todo el sistema».

Marisol Guisasola

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