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Ejercita tu mente y recordarás

Ejercita tu mente y recordarás

Pilar, periodista de 52 años, estaba alarmada. Ya no solo eran los nombres de las personas. Olvidaba incluso citas y trabajos importantes.

Pilar, periodista de 52 años, estaba alarmada. Ya no solo eran los nombres de las personas. Olvidaba incluso citas y trabajos importantes. «Estaba convencida de que tenía Alzheimer», cuenta. Una serie de pruebas revelaron que su problema se debía simplemente al estrés, uno de los mayores enemigos del recuerdo.

¿Es normal que falle la memoria?
A partir de los 50 años, e incluso a los 40, muchas personas empiezan a quejarse de pequeñas «amnesias» cotidianas. ¿Dónde he aparcado el coche? ¿Cómo se llamaba aquel compañero de trabajo? ¿Qué he venido a hacer a esta habitación? No se insiste suficientemente en que, como señalan los expertos, podemos sacar más partido a las neuronas si las hacemos trabajar debidamente. Y es que la memoria es como un músculo: se desarrolla con la actividad.

¿Hay enfermedades que favorezcan la pérdida de memoria?
A veces, los problemas de memoria son efectos colaterales de otras enfermedades. Cualquier patología que produzca un estrechamiento de las arterias que suministran sangre al cerebro puede afectar a la memoria. La enfermedad cardiovascular, trombosis cerebrales, la hipertensión, la diabetes, el hipotiroidismo severo, la anemia perniciosa (déficit crónico de vitamina B12), la adicción al tabaco... pueden contribuir a la pérdida de memoria. El consumo de alcohol, drogas y algunos medicamentos también disminuyen la capacidad de recuerdo.

Hay que tener presente otra realidad, y es que con los años la vista y la capacidad auditiva se reducen. Como la información nos llega a través de los sentidos –puerta de entrada de nuestros recuerdos–, ese menoscabo redunda en la calidad de los datos que almacenamos en la memoria. Por eso es tan importante acudir al especialista en cuanto se notan pérdidas sensoriales.

¿Quiere decir que el cerebro envejece?
Cuando nacemos disponemos de un extraordinario capital de neuronas, pero al revés que otro tipo de células de nuestro cuerpo, las células del cerebro mueren y no se regeneran (aunque algún estudio reciente apuntaba que quizá sí tienen una cierta capacidad de regeneración). No obstante, como el capital inicial es colosal, y como las neuronas funcionan en un sistema activo de redes y conexiones, siempre es posible establecer nuevos circuitos.

Aunque la memoria puede jugarnos malas pasadas a medida que cumplimos años, no hay que dejarse llevar por el pánico si un nombre se resiste en la punta de la lengua o si no sabemos dónde hemos puesto las gafas. Nadie está a salvo de un olvido.

¿Qué se puede hacer para mantener el cerebro «en forma»?
Seguir una buena higiene de vida con una alimentación adecuada, ejercicio físico y estímulos intelectuales. Además, hay que darle todo el oxígeno posible. Para que el corazón funcione bien e irrigue el cerebro, nada mejor que mantener despejados los vasos sanguíneos, evitando el colesterol y la hipertensión y cambiando el sillón por las zapatillas para caminar. Además, es importante hacer trabajar el cerebro con una «gimnasia mental» regular. El cerebro se ejercita como un músculo. ¿La mejor receta para comenzar? Reactivar facultades que han quedado dormidas, como la concentración, la atención y la curiosidad.

¿Cuándo hay que preocuparse?
Los olvidos que indican síntomas graves nunca se producen de forma aislada. Hay que empezar a pensar en patologías preocupantes si se observan en una persona comportamientos sorprendentes, desorganizados y repetitivos. Por ejemplo, alguien que telefonea cuatro veces a la misma persona sin darse cuenta de que ya lo ha hecho antes, perderse en el propio barrio, olvidar la fecha de nacimiento, no reconocer a un pariente... Estos problemas no forman parte de un envejecimiento normal de la memoria, sino que pueden ser debidos a otras enfermedades neurológicas o a una depresión mal curada. En cualquier caso, no dudes en acudir al médico si los olvidos te complican la vida.

ABC de la memoria
- Sigue un ritmo de vida regular.
- Corrige los déficits auditivos y visuales.
- Bebe mucha agua. Es imprescindible para que el hierro, que favorece el transporte de oxígeno, llegue al cerebro.
- Mantén una dieta rica en aceite de oliva y pescados (grasas que evitan el exceso de colesterol y la enfermedad cardiovascular [deterioro de las arterias]).
- Toma azúcares lentos, como los que contienen las frutas, el pan, las pastas y los cereales integrales (mantienen niveles constantes de azúcar en el cerebro).
- Come carnes magras, legumbres, frutas y verduras. Las carencias de vitaminas B1, B6, B9, B12, minerales, calcio y magnesio tienen una gran influencia en la memoria.
- Vigila los medicamentos que tomas. Los somníferos, antidepresores o los antihistamínicos merman la capacidad cerebral.
- Conversa todo lo que puedas y mantén un amplio círculo de amistades e intereses. Es una buena forma de crear nuevos circuitos cerebrales.
- Camina al menos 20 minutos al día. Favorece la oxigenación del cerebro.
- Lee, vete al cine y al teatro, viaja todo lo que puedas. El placer intelectual ayuda a entrenar la memoria.

(Elena Ávila)

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Comentarios (1)

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Magaly
24 agosto 2015 15:56

Muy bueno el artículo sobre la ejercitación de la mente, asveces nos preocupamos porque olvidamos cosas y muchas veces por estar distraídos o tener muchas tareas, por el ajetreo de la vida cotidiana, debemos orgaizarnos y cuidar la alimentación y el descanso. Muchas gracias por los consejos

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