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INSUFICIENCIA CARDIACA

¿Por qué se produce una insuficiencia cardiaca?

¿Por qué se produce una insuficiencia cardiaca?

La función del corazón es aportar a los tejidos y órganos del cuerpo un flujo de sangre oxigenada suficiente para sus necesidades metabólicas tanto en reposo como durante el ejercicio físico. Cuando se desarrolla insuficiencia cardiaca, el corazón pierde la capacidad de mantener ese flujo adecuado, aun a expensas de aumentar las presiones.

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➤ Vídeo: Así se produce un infarto de miocardio
➤ Vídeo: Cómo funciona el corazón
➤ Vídeo: Cómo funcionan las válvulas del corazón
➤ Vídeo: Cómo funciona el sistema de conducción del corazón

¿Qué es?

La función del corazón es aportar a los tejidos y órganos del cuerpo un flujo de sangre oxigenada suficiente para sus necesidades metabólicas tanto en reposo como durante el ejercicio físico. Cuando se desarrolla insuficiencia cardiaca, el corazón pierde la capacidad de mantener ese flujo adecuado, aun a expensas de aumentar las presiones. La insuficiencia cardiaca se debe generalmente a un trastorno en la capacidad de contracción del corazón (insuficiencia cardiaca sistólica), aunque en ocasiones está provocada por una deficiente relajación y, por tanto, por un llenado inadecuado (insuficiencia cardiaca diastólica). La alteración puede afectar al ventrículo izquierdo, el encargado de mantener la circulación sistémica o mayor (insuficiencia cardiaca izquierda); al derecho, responsable del mantenimiento de la circulación pulmonar o menor (insuficiencia cardiaca derecha), o a ambos (insuficiencia cardiaca mixta).

¿Cuáles son las causas?

La insuficiencia cardiaca aparece cuando existe un trastorno del músculo cardiaco, cuando el corazón se halla sometido a una carga excesiva o cuando existe una combinación de esos dos factores. Los trastornos que conducen con mayor frecuencia a insuficiencia cardiaca, podríamos citar entre otros, la cardiopatía isquémica (infarto de miocardio), la hipertensión arterial, las miocardiopatías, las enfermedades valvulares, algunas cardiopatías congénitas y, más raramente, enfermedades del pericardio. Con menor frecuencia la insuficiencia cardiaca se debe a trastornos extracardiacos, como el hipertiroidismo  o la anemia severa.

¿Cuáles son sus síntomas?

Los principales síntomas que causa la insuficiencia cardiaca son los derivados de una disminución del aporte de oxígeno a los tejidos, debido a un descenso del gasto cardiaco y los derivados de los mecanismos compensadores, que tienden a aumentar las presiones intravasculares y provocar síntomas de congestión. El síntoma universal de la insuficiencia cardiaca es la disnea o «sensación de falta de aire», que se pone de manifiesto durante el ejercicio físico o, en casos más graves, en reposo (disnea de reposo), con la posición de decúbito (ortopnea), o aparecer bruscamente por la noche (disnea paroxística nocturna). Otros síntomas muy sugestivos de insuficiencia cardiaca, en este caso derecha, son los edemas en partes declives (hinchazón exagerada en tobillos y/o región pretibial) y la sensación de hinchazón abdominal (hepatomegalia o ascitis).

¿Cómo se diagnostica?

Es el médico quien, en la consulta, realiza el diagnóstico, generalmente basándose en unos criterios clínicos relativamente sencillos. Sin embargo, tan importante es el diagnóstico de insuficiencia cardiaca como el de la causa que la está provocando, ya que en no pocas ocasiones ésta es reversible. Para ello suelen emplearse otras exploraciones más sofisticadas, entre las que se encuentran la ecocardiografía o el cateterismo cardiaco.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento de la insuficiencia cardiaca ha sufrido una verdadera revolución durante los últimos años. Actualmente se disponen de fármacos cada vez más eficaces y que, empleados correctamente, han demostrado ser muy efectivos en el tratamiento de los síntomas. Sin embargo, el primer paso en el tratamiento de la insuficiencia cardiaca es el de identificar su causa, que en muchas ocasiones puede ser reversible (por ejemplo, la sustitución o reparación quirúrgica de válvulas cardiacas deterioradas). En algunas ocasiones, los pacientes pueden beneficiarse de otros procedimientos como la realización de una angioplastia coronaria o la implantación de un marcapasos cardiaco especial (terapias de resincronización cardiaca o marcapasos biventricular). Finalmente, en los casos más graves y después de haber intentado otros tratamientos convencionales, es necesario realizar un trasplante cardiaco. Actualmente se está investigando el implante de miocitos (células cardíacas contráctiles) o la infusión de factores de crecimiento como métodos de tratamiento experimental en pacientes con insuficiencia cardíaca refractaria.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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