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¿Cómo se diagnostica la disfunción eréctil?

¿Cómo se diagnostica la disfunción eréctil?

Para conocer las causas y el alcance de una disfunción eréctil es preciso poner en marcha un estudio en el que pueden intervenir varios especialistas.

Para diagnosticar un problema de impotencia ha de hacerse una exhaustiva historia clínica, estudios bioquímicos y hormonales, un perfil psicológico y, en algunos casos, pruebas vasculares y estudios radiológicos, uroandrológico, cardiocirculatorio y neurológico.

Pero empecemos por el principio. La primera consulta estará destinada a recoger la historia clínica del paciente. Interesa conocer los problemas médicos actuales y pasados, los medicamentos que se estén tomando y los problemas psicológicos (estrés, ansiedad, depresión). El médico también requerirá antecedentes sexuales —inicio de la disfunción, frecuencia, calidad y duración de cualquier erección, etc.— e investigará la motivación para el tratamiento y las expectativas del paciente. Es fundamental ser sincero y hablar con total libertad. El médico está totalmente acostumbrado. Es aconsejable ir acompañado por la pareja.

Posteriormente, el facultativo hará un examen físico, que incluye una exploración del área genital y un tacto rectal, y será preciso contestar a un cuestionario. Los más utilizados son el IIEF (International Index of Erectile function) y el test SHIM (Sexual Health Inventory for Men).

El siguiente paso serán las pruebas de laboratorio. Estas consisten generalmente en un análisis de sangre u orina para detectar la glucosa en sangre y medir los niveles de testosterona, especialmente cuando la disfunción eréctil está asociada a la falta de deseo, y, si es necesario, los de prolactina para determinar si hay problemas del sistema endocrino.

La mayoría de los hombres no necesitan más pruebas, aunque si el caso lo requiere, es posible que se pida un registro de las erecciones nocturnas, que permita al médico determinar la presencia y calidad de las erecciones.

Un test que ayuda a determinar si existen problemas físicos consiste en inyectar medicamentos especiales en el pene. Estas sustancias ejercen un efecto sobre la circulación de la sangre y producen una erección siempre que no existan problemas del riego sanguíneo.

La prueba de Doppler Color, capaz de mostrar los vasos sanguíneos del pene en una pantalla, identifica problemas de flujo sanguíneo mediante ondas sonoras.

En general, las radiografías no son necesarias. Solo se utilizan en hombres jóvenes cuando se está considerando la posibilidad de cirugía reconstructiva.

Solo en el caso de detectarse un problema físico del que derive la disfunción, se harán pruebas adicionales.

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