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Consejos saludables sobre la enfermedad de Alzheimer

Consejos saludables sobre la enfermedad de Alzheimer

La enfermedad de Alzheimer (EA) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva que provoca alteración de la memoria, del pensamiento, de la conducta y de la actividad funcional.

CONTENIDO AUDIOVISUAL
➤ Vídeo: ¿Cómo es el cerebro de un enfermo de Alzheimer?

La Enfermedad de Alzheimer es la causa más frecuente de demencia y se calcula que actualmente, en todo el mundo, existen unos 18 millones de personas que la padecen1, entre los que se encuentran más de 500.000 en España2.

¿Cuáles son las principales causas de la enfermedad?
Para el funcionamiento normal del cerebro, la transmisión de señales entre las células nerviosas depende de sustancias que actúan como mensajeros químicos y que reciben el nombre de neurotransmisores. Estos neurotransmisores actúan de forma que se mantienen en equilibrio con las enzimas que los degradan.

La EA se asocia con un descenso de la acetilcolina (un neurotransmisor predominante en el cerebro, que es fundamental para la memoria, el pensamiento y la conducta) y una disminución de la función colinérgica. Este dificulta que el paciente piense, recuerde y lleve a cabo tareas sencillas.

La prevención del Alzheimer y su diagnóstico precoz es una de las principales herramientas para hacer frente a la enfermedad.

¿Cuáles son los principales síntomas de la enfermedad?
Los síntomas de la EA pueden afectar de manera diferente a cada paciente, pero los más habituales comienzan con la pérdida de la memoria a corto plazo. Es habitual que los pacientes recuerden sucesos escolares antiguos, pero no se acuerden de lo que han comido para desayunar.

Una persona con EA puede olvidar cosas sencillas, como el nombre de familiares o cómo llegar a un lugar conocido y perder el hilo de pensamiento cuando habla o estresarse al tomar decisiones. Puede repetir las cosas con frecuencia y ser más suspicaz, cautelosa o ansiosa y perder interés por cosas y personas que solían resultarle amenas. Además, puede sufrir otros cambios de conducta y de personalidad, como falta de empatía, agitación o, en fases más evolucionadas de la enfermedad, volverse desinhibido.

Los síntomas causados por la EA empeoran con el tiempo y, en general, son más acusados. Además, el paciente puede tener una conciencia limitada de sus síntomas.

No existe una sola prueba para diagnosticar la EA. Un diagnóstico preciso implica una evaluación clínica para descartar otras causas posibles de los síntomas. Se recomienda realizar a los pacientes una prueba de imagen del cerebro para descartar causas vasculares de la demencia, tumores u otras anomalías estructurales que pueden aparentar los síntomas de la EA.

Cuando se sospeche la EA en un paciente, también se llevará a cabo una exploración completa, que constará de una historia clínica detallada, exploración clínica, pruebas de memoria y de las funciones intelectuales y valoración de la conducta.

Una vez diagnosticada la EA, se practicarán diversas pruebas que servirán para evaluar la fase de la enfermedad. Aunque actualmente, la EA no tiene curación, cuanto antes se realice el diagnóstico y el tratamiento, mejor será la situación para el paciente y para su familia.

Referencias:
1 World Health Organization, “Mental Health and Substance Abuse. Facts and Figures - Alzheimer’s disease: The Brain Killer.” 18 de agosto de 2006. http://www.searo.who.int/en/Section1174/Section1199/Section1567/Section1823_8066.htm
2 Alzheimer’s Association. “Alzheimer’s Disease Facts and Figures,” 2007

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