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El Alzheimer y la conducción

El Alzheimer y la conducción

¿Hasta cuando puede conducir un enfermo de Alzheimer?. La respuesta no es nada sencilla, sobre en las fases iniciales cuando los síntomas cognitivos afectan tan solo a la memoria inmediata pero no a las que corresponden a la memoria a largo plazo.

Conducir es un proceso automático pero también requiere de procesos avanzados como planificar rutas, requiere de la abstracción, del cálculo, de la velocidad de reacción y sobre todo del buen juicio a la hora de tomar decisiones adecuadas. Estas actividades en la enfermedad de Alzheimer están claramente alteradas en las fases iniciales, en cambio las actividades de tipo instrumental, son aquellas para las cuales hemos tenido un aprendizaje de años y cuya ejecución realizamos automáticamente como por ejemplo montar en bici, cocinar o manejar un coche que lógicamente es distinto a conducir.

Por lo tanto el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer no significa que el enfermo automáticamente sea incapaz de conducir un vehículo. No obstante la enfermedad comporta una pérdida del sentido de la orientación, del juicio y de la capacidad de situarse en el espacio.

La pérdida de capacidades y habilidades para conducir adecuadamente. La conducción va íntimamente ligada a los procesos neuropsicológicos y el riesgo de accidentes aumenta como consecuencia de la pérdida de la atención, del enlentecimiento del pensamiento y de la dificultad para el cambio de registro cognitivo.

Algunas características comunes en las fases leves y que se manifiestan a la hora de conducir podrían ser las siguientes:
- Problemas de identificación de las señales de tráfico: Como consecuencia de los problemas relacionados con el pensamiento abstracto.

- Tardar demasiado tiempo para llegar al destino. Fruto de la negación de la enfermedad y de la desorientación espacial típica de los estadios iniciales.

- Evidenciar un tiempo de reacción lento. Como consecuencia del elentecimiento de la capacidad de reacción y atención del enfermo.

- Ralentización en las salidas de semáforos, intersecciones, cambios de carril: Fruto de los déficits atencionales y el deterioro de la atención selectiva y la multitarea sensorial.

- Dificultades para el adelantamiento: Como consecuencia de la dificultad del pensamiento abstracto y de los problemas de cálculo.

- Cambios de carril innecesarios: Debido a los problemas de atención y mantenimiento de la concentración.

Para poder manejar esta situación dentro del seno familiar se recomienda la comunicación, hablar con el enfermo, hacerle ver las limitaciones que tiene para la conducción adecuada e ir retirándole de la misma de manera paulatina, evitando situaciones o cambios bruscos que no beneficiaran ni al enfermo ni a su familia.

Manuel Nevado. Psicólogo Fundación Maria Wolff Alzheimer

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