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OPERACIÓN DE PARKINSON

Cirugía para paliar el Parkinson

Cirugía para paliar el Parkinson

La cirugía del Parkinson es una cirugía de estimulación cerebral profunda, cuyo objetivo es la estimulación eléctrica de las estructuras cerebrales -núcleo subtalámico y globo pálidoque controlan el movimiento y las funciones musculares. Te contamos en qué consiste.

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¿Qué es?

La cirugía del Parkinson es una cirugía de estimulación cerebral profunda, cuyo objetivo es la estimulación eléctrica de las estructuras cerebrales -núcleo subtalámico y globo pálidoque controlan el movimiento y las funciones musculares. Se trata de procurar la inhibición de estas zonas, hiperactivas en los pacientes de Parkinson, mejorando paralelamente la sintomatología del paciente. En una enfermedad sin cura actualmente, destacan los beneficios obtenidos mediante la cirugía, que logra un retroceso de la dolencia en el tiempo equivalente a años de evolución. En concreto, se producen mejoras en aspectos motores, como temblor, rigidez, etc., al tiempo que permite reducir la medicación, con la consiguiente disminución, e incluso desaparición, de las complicaciones de tipo conductual psiquiátrico inducidas por los fármacos.

¿Cuándo está indicada?

La estimulación cerebral profunda está indicada en aquellos pacientes que no toleren bien el tratamiento farmacológico o no les resulte eficaz, al igual que en aquellas personas cuya sintomatología motora les incapacite especialmente. Para realizar con éxito este tipo de intervenciones resulta esencial disponer de un equipo multidisciplinar. El éxito quirúrgico está relacionado con la selección del candidato, la buena colocación del electrodo en la diana seleccionada y la optimización de la estimulación y la medicación.

¿Cómo es la intervención?

El primer paso consiste en la realización de una resonancia magnética cerebral, cuyas imágenes son utilizadas posteriormente por un programa de neuronavegación para calcular las coordenadas de la zona donde se insertarán los electrodos estimuladores. Con el soporte de un marco de estereotaxia, se realiza una pequeña incisión en el cuero cabelludo y a continuación se abre un orificio en el cráneo de un centímetro aproximadamente. Gracias a la orientación ofrecida por un registro electrofisiológico de la actividad neuronal, se localiza el punto exacto en el que colocar el estimulador eléctrico. Dado que la intervención se lleva a cabo con anestesia local, el paciente está consciente durante su desarrollo y puede colaborar con el equipo quirúrgico para conocer el efecto de la estimulación antes de la implantación definitiva del electrodo. La segunda parte del tratamiento se desarrolla unos días después con anestesia general y consiste en la colocación debajo de la piel de los cables de conexión y del marcapasos o batería que suministra la estimulación eléctrica. Por lo general, el marcapasos se inserta bajo la clavícula.

¿Cómo es la recuperación?

La estimulación cerebral profunda es una intervención reversible en el caso de que se produzcan efectos secundarios o si el resultado no fuera el esperado. Tras la cirugía, el paciente debe acudir a controles periódicos con su neurólogo. En ocasiones, si la sintomatología varía, puede ser necesario reprogramar el estimulador.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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