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Viudedaz: ¿cómo adaptarnos a la pérdida?

Viudedaz: ¿cómo adaptarnos a la pérdida?

“Todo lo que amamos nos lo pueden arrebatar, lo que no nos pueden quitar, es nuestro poder de elegir qué actitud asumir ante estos acontecimientos” Esta frase de Victor Frankl plantea el inicio de una la reflexión de nuestro psicólogo Jose González- (Psicólogo-Premio Lafourcade-Ponce 2012 por su trayectoria profesional en duelo)

¿Qué sucede psicológicamente después de la pérdida de nuestra pareja?, ¿Qué reacciones son comunes?, ¿Hay emociones “permitidas” y prohibidas”? ¿Cómo se manejan las emociones conectadas al duelo?, ¿Es sano expresar la rabia y la tristeza? Estas son algunas de las preguntas que se plantean ante el duelo.

El duelo es una sensación de pérdida sin posibilidad de reparación. Se suele asociar a la muerte pero puede tener distintas causas: la desaparición de un ser querido, una separación o divorcio, la pérdida de la salud o cambiar el país de residencia. Todas ellas, provocan emociones y sentimientos que tienen una base común, pero que se diferencian en la intensidad y en la capacidad para asumir la pérdida.
Algunos tipos de pérdidas:
1. Pérdidas por fallecimiento: La pérdida de un ser querido es la principal causa de estrés en todo el mundo. El tipo de fallecimiento, cómo se ha actuado con el fallecido antes de morir, los asuntos pendientes, el parentesco, etc. Determinarán la respuesta que el doliente tendrá ante este tipo de pérdida.

2. Pérdidas sentimentales: Dentro de esta categoría se pueden incluir los siguientes subtipos:
a) Amorosas: las pérdidas por divorcios, separaciones, noviazgos, pueden llegar a causar estragos en las vidas de las personas, afectando fuertemente a los valores, creencias, pérdida de la autoestima, disminución del rendimiento laboral y sensación de vacío.
b) Relaciones familiares: Las relaciones familiares son, a menudo, fuente de conflictos y de malestar emocional. Los enfrentamientos que acaban generando la pérdida de la relación entre hermanos, como sucede con bastante frecuencia durante enfermedades crónicas que requieren exigentes cuidados, generan sentimientos de duelo
c) Amistades: Del mismo modo la pérdida de las relaciones con los amigos, cuando uno podría esperar que siempre estarían a su lado, pueden generar en la persona que la vive, sensaciones propias de duelo como desconfianza, frustración y soledad.

3. Pérdidas materiales: Las pérdidas materiales pueden llegar a generar en las personas damnificadas una fuerte sensación de pérdida y, por lo tanto, pasar por el ciclo del duelo. Dentro de las pérdidas materiales podrían englobarse: despidos, cambios de trabajo, cambio de ciudad de residencia, negocios fracasados, etc.

4. Pérdidas vitales: Pérdidas fruto del paso de la vida y que inevitablemente cierran una etapa vital. La menopausia en las mujeres supone el fin de un ciclo y trae consigo un proceso de duelo, de pérdida. Del mismo modo, las crisis vitales aparecidas como consecuencia de la jubilación, el síndrome del nido vacío, suponen un reajuste en la vida social, familiar y laboral de las personas en esta situación, por tanto, desencadenan el inicio de un ciclo de duelo.

El duelo una experiencia íntima que cada persona vive de una manera individual, incluso cuando hay que enfrentarse a un duelo común dentro de una familia, cada miembro lo vivirá de un modo distinto. Existen factores mediadores relevantes que influyen en el proceso del duelo, la manera de morir, las circunstancias que rodean a la muerte, la naturaleza del apego, las redes de apoyo social y los recursos personales.

La concepción clásica del duelo, divide la elaboración del duelo en 5 fases:
1. Negación: Sería la primera de las etapas del proceso de duelo, y puede durar desde unas horas hasta un tiempo ilimitado. La negación surge como una respuesta inconsciente del ser humano, a modo de mecanismo de defensa que impide la toma de conciencia de la pérdida. Durante esta fase el superviviente sigue buscando a la persona fallecida, esto puede dar lugar a pueda a pequeñas pseudo alucinaciones en las que se tiene la sensación de percibir al fallecido.

2. Ira: Aparece por la sensación de vacío que queda tras el fallecimiento. La sensación de falta de apoyo y soledad genera rabia o ira hacia uno mismo, hacia los otros o hacia nuestras propias creencias. Una de las preguntas más habituales en esta fase es: ¿Por qué a mí?

3. Culpa: Esta etapa suele ser las más difícil de elaborar en el proceso de duelo. La sombra de la culpa puede estar presente mucho tiempo después del fallecimiento. En ella, la persona superviviente comienza a buscar posibles culpables a lo que le ha sucedido, para acabar auto culpabilizándose mediante pensamientos recurrentes como “si me hubiera enterado antes de lo que tenía”, “si hubiera cogido el tren anterior”, “si no le hubiera gritado”. La culpa puede llevar a tener ensoñaciones nocturnas y arrebatos de dolor en momentos puntuales.

4. Tristeza-Depresión: En esta etapa el doliente, empieza a tomar conciencia de la pérdida e intenta recordar como era su vida antes de la pérdida, utilizando fotos, recuerdos u objetos que le faciliten sensaciones de nostalgia que poco a poco comienza a perder. Al ir asimilando el dolor y la pérdida comienza a plantearse el futuro y esto le genera miedo debido a la sensación de vacío generada por la falta del ser querido. En esta fase del duelo la pregunta más frecuente quizá sea: ¿Y ahora que hago Yo?

5. Aceptación: Es la última etapa del proceso, llega el momento de aceptar la muerte y de tratar de rehacer la vida. En esta etapa comenzamos a desprendernos de objetos y de recuerdos de la persona difunta. El doliente se resigna ante la realidad de seguir viviendo. Es el momento de tomar decisiones sobre cómo será a partir de ahora la vida y de resolver aquellos asuntos pendientes. En esta fase del proceso es conveniente realizar una despedida simbólica que facilite el proceso de aceptación.

Aunque está división en fases tiene una innegable utilidad didáctica, tiene un mayor interés terapéutico concebir las fases como tareas y objetivos que debo realizar.

Los duelos se asocian a problemas de salud como depresión, ansiedad, abuso de fármacos y alcohol, problemas cardíacos o ideación suicida.

Un tercio de las consultas en atención primaria tienen origen psicológico, y de estas, una cuarta parte es el resultado de algún tipo de pérdida o duelo. Pero ante esta necesidad asistencial no se dan los recursos públicos necesarios para atender a todas aquellas que quieran compartir su pérdida y nutrirse de un asesoramiento que les guíe y les oriente en este difícil y largo camino.

Aunque no haya recetas que permitan eliminar el dolor, si existen recursos que ayudan a vivir el proceso conscientemente y permiten superar las distintas etapas, evitando la aparición de comportamientos patológicos

Para cualquier consulta se pueden dirigir a info@apertuspsicologos.com

Jose González- Psicólogo-Premio Lafourcade-Ponce 2012 por su trayectoria profesional en duelo.

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