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Dihidroquinidina

La dihidroquinidina es un medicamento que actúa disminuyendo la velocidad de los impulsos nerviosos en el músculo del corazón. Estos impulsos son los que controlan la actividad del corazón, ya que pasan a través del músculo cardíaco y provocan la contracción de las cámaras del corazón (auriculas y ventrículos).

Grupo

antiarrítmicos

¿Qué es?

La dihidroquinidina es un medicamento que actúa disminuyendo la velocidad de los impulsos nerviosos en el músculo del corazón. Estos impulsos son los que controlan la actividad del corazón, ya que pasan a través del músculo cardíaco y provocan la contracción de las cámaras del corazón (auriculas y ventrículos).

Se emplea en el tratamiento de aquellos pacientes que presentan un ritmo de latido del corazón irregular (arritmia) o latidos cardiacos demasiado rápidos.

¿Para qué se utiliza?

Arritmia auricular (fibrilación auricular) y arritmia con contracciones auriculares rápidas y regulares (flutter auricular).

Prevención de los ataques de actividad cardíaca rápida que se inician y reducen rápidamente (taquicardia paroxística) y de las contracciones auriculares y ventriculares que comienzan antes de tiempo.

¿Cómo se utiliza?

En España dihidroquinidina existe comercializada para su administración oral en forma de cápsulas de liberación retard.

La dosis adecuada de dihidroquinidina puede ser diferente para cada paciente. Ésta depende de la patología que se desea tratar y de la situación del paciente (funcionamiento del riñón y del hígado). A continuación se indican las dosis más frecuentemente recomendadas de dihidroquinidina. Pero si su médico le ha indicado otra dosis distinta, no la cambie sin consultar con él o con su farmacéutico.
Dosis oral en adultos: 500 mg (2 cápsulas) cada 12 horas coincidiendo con el desayuno y la cena. La dosis máxima de dihidroquinidina es de 1500 mg (6 cápsulas) al día.

No se recomienda el uso de dihidroquinidina en menores de 18 años.
Las cápsulas de dihidroquinidina deben tragarse enteras con un vaso de agua, sin abrirlas, partirlas ni masticarlas.
Los ancianos y los pacientes que presenten alguna enfermedad del hígado o del riñón pueden requerir una dosis menor. Consúltelo con su médico.

¿Qué precauciones deben tenerse?

Es importante respetar el horario pautado. Si se le olvida tomar una dosis tómela tan pronto como sea posible y vuelva a la pauta habitual. Pero si falta poco tiempo para la próxima dosis no la duplique y continúe tomando el medicamento como se le había indicado.

La dihidroquinidina debe administrarse con especial precaución en pacientes que padecen alguna enfermedad del hígado, del riñón, arritmias cardiacas o supresión de la médula ósea.

Mientras esté tomando dihidroquinidina, debe acudir periódicamente a su médico para controlar la evolución del tratamiento y la posible aparición de efectos adversos.

No suspenda esta medicación sin consultar antes con su médico, ya que su estado podría empeorar.

Si se va a someter a una intervención quirúrgica informe a su médico sobre la toma de este medicamento.

Un nivel bajo de potasio en sangre puede producir una disminución del efecto de la quinidina.

Si los síntomas no mejoran o empeoran avise a su médico.

¿Cuándo no debe utilizarse?

En caso de alergia a este medicamento. Si experimenta algún tipo de reacción alérgica deje de tomar este medicamento y avise a su médico o farmacéutico inmediatamente.

En caso de presentar alguna de las siguientes enfermedades: arritmias provocadas por la administración de medicamentos como la digoxina, asma, insuficiencia cardíaca congestiva, retención de la orina, debilidad muscular (miastenia gravis), hipertensión ocular o lupus eritematoso sistémico.

¿Puede afectar a otros medicamentos?

Algunos fármacos que interaccionan con la dihidroquinidina son: anticoagulantes orales (acenocumarol, warfarina), antifúngicos, (itraconazol, ketoconazol), lidocaina, verapamilo, digoxina, antidepresivos tricíclicos (amitriptilina, nortriptilina) y betabloqueantes (metoprolol, atenolol).

Informe a su médico o farmacéutico de cualquier otro medicamento que esté tomando.

¿Qué problemas pueden producirse con su empleo?

La dihidroquinidina puede afectar a los resultados de algunas pruebas de laboratorio por lo que si le van a realizar análisis de sangre o de orina avise que está tomando este medicamento.

Los efectos adversos de la dihidroquinidina son, en general, poco frecuentes pero pueden ser importantes. Los más frecuentes son: diarrea, náuseas, vómitos, pérdida de apetito y dolor abdominal. Ocasionalmente puede producir: dolor de cabeza, mareos, zumbido de oídos, vértigo, visión borrosa o alteraciones en el electrocardiograma.

La dihidroquinidina también puede producir otros efectos adversos. Avise a su médico si advierte algo anormal.

¿Puede utilizarse durante el embarazo o la lactancia?

No se han realizado estudios adecuados en mujeres embarazadas. Por ello, únicamente se acepta el empleo de dihidroquinidina en embarazadas en el caso de que no exista otra alternativa más segura.

No se conoce si este medicamento pasa a la leche materna en cantidades significativas ni el efecto que podría tener en el lactante. Se recomienda suspender la lactancia materna si continúa tomando este medicamento o suspender el tratamiento con dihidroquinidina si va a continuar dando lactancia materna. Consulte a su médico acerca de la mejor medida a tomar en su caso.

¿Necesita receta médica?

Sí.

¿Cómo se conserva?

Mantener el medicamento en un lugar fresco, sin humedad, lejos de fuentes de calor y de la luz directa.
No dejar al alcance de los niños.

Nombres Comerciales

Lentoquine®.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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