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¿Qué es la menopausia?

¿Qué es la menopausia?

Se entiende por menopausia el cese permanente de la menstruación. La edad promedio a la que ocurre en los países desarrollados es entre los 51 y 52 años.

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¿Qué es?

Se entiende por menopausia el cese permanente de la menstruación. La edad promedio a la que ocurre en los países desarrollados es entre los 51 y 52 años.

¿Cuáles son sus causas?

La menopausia se produce debido al cese de la función de los ovarios, cuando en ellos se agotan los óvulos. Este cese de la función ovárica va a conducir a una disminución marcada de los niveles de estrógenos (hormonas producidas por los ovarios). Esta disminución de los niveles de estrógenos en sangre, va a ser la responsable de la aparición de los síntomas que acompañan al hecho de la menopausia.

¿Cuáles son sus síntomas?

Como consecuencia de la menopausia, van a ocurrir síntomas a corto y a largo plazo.

A corto plazo, los síntomas más característicos son la aparición de sofocos, referidos típicamente como una sensación de calor que surge en el pecho y se irradia hacia el cuello y cara y que pueden acompañarse de intensa sudoración. Normalmente vienen a durar unos minutos, aunque pueden ser más prolongados. A menudo, las mujeres tienen como una premonición de que el sofoco va a ocurrir. Durante la noche, comúnmente las mujeres lo refieren como intensos episodios de sudoración que llegan a interrumpir el sueño. En ocasiones, asocian fatiga y dificultad en la concentración. Otros síntomas que pueden asociarse a corto plazo son la sequedad vaginal, la quemazón en los genitales, la frecuencia y urgencia en la micción, y una mayor frecuencia de infecciones urinarias. También es característica la pérdida de la elasticidad de la piel y los cambios en la textura, el tamaño y la consistencia de las mamas. Muchas mujeres refieren episodios de ansiedad, depresión, irritabilidad, pérdida de memoria e insomnio. También es característica una disminución en la libido, es decir, en el apetito sexual, que se puede ver agravado por las molestias producidas en la relación sexual, debido a la sequedad vaginal. A largo plazo, la menopausia va a tener dos efectos principales. Por un lado, la disminución de estrógenos va a contribuir al desarrollo de un mayor riesgo de enfermedad cardiovascular, entendiéndose por ésta la aparición de hipertensión arterial, infarto de miocardio o accidente cerebro-vascular. Este fenómeno se ve agravado, asimismo, por los cambios que ocurren en los lípidos a nivel de la sangre y que conllevan fundamentalmente un incremento en el colesterol LDL y un descenso en el colesterol HDL, lo que favorece la aparición de la arteriosclerosis. Por otro lado, otra consecuencia importante de la menopausia es la osteoporosis, es decir la descalcificación del hueso, que suele ser rápida en los primeros 5 años después de ocurrir la menopausia, estabilizándose posteriormente y ralentizándose. Algunas mujeres tienen más riesgo de padecer osteoporosis que otras, así se consideran que son factores de riesgo: el hábito tabáquico, el consumo excesivo de alcohol, la ingesta de unos niveles bajos de calcio y vitamina D en la dieta, una menopausia precoz (antes de los 40 años), una historia familiar de osteoporosis, una vida sedentaria y una constitución corporal asténica, es decir mujeres delgadas. Como consecuencia de la osteoporosis el riesgo principal es la fractura ósea, fundamentalmente la cadera, el fémur, el antebrazo y la columna vertebral.

Terapia hormonal sustitutiva

Dado que la mayoría de los síntomas de la menopausia están relacionados con un descenso de los niveles en sangre de estrógenos, la terapia hormonal sustitutiva basada en estrógenos o derivados, puede ser a menudo recomendada. Sería aconsejable que toda mujer que llegara a la menopausia, acudiera a un especialista para evaluar la conveniencia de iniciar una terapia hormonal sustitutiva. Como norma general, son recomendables ciertos hábitos de vida, como son el abandono del tabaco, la ingesta adecuada de calcio y vitamina D en la dieta, el ejercicio regular y evitar la pérdida de peso excesiva. No todas las pacientes pueden necesitar iniciar una terapia hormonal sustitutiva si se siguen los consejos anteriormente dados.

¿Cómo puede realizarse la terapia hormonal sustitutiva?

Hoy en día existen diversas maneras de realizar la terapia hormonal sustitutiva, que fundamentalmente va a estar basada en la toma de estrógenos. La vía de administración es variada, así pueden tomarse por vía oral, a través de parches transdérmicos, mediante pomadas cutáneas, «sprays» de absorción transcutánea, o incluso por vía intranasal. Sin duda, las formas más extendidas de toma de estrógenos son la vía transdérmica, utilizando parches y la vía oral. Antes de iniciar un tratamiento hormonal sustitutivo es conveniente realizar una serie de pruebas diagnósticas que descarten la presencia de patología a nivel ginecológico o a nivel general, que puedan contraindicar el uso de dicha terapia. Así, se considera que son contraindicaciones para la toma de este tratamiento la presencia de:

  • Enfermedad hepática activa.
  • Patología de la vesícula biliar.
  • Historia de trombosis venosa profunda en relación con estrógenos.
  • Hemorragia vaginal anormal, sin que se haya llegado a un diagnóstico preciso.
  • Historia de haber padecido un cáncer estrógeno-dependiente, como el cáncer de mama o el cáncer de endometrio.

Todas aquellas mujeres a las cuales no se les haya extirpado el útero, además de recibir estrógenos, deben recibir progesterona, ya que tiene un efecto muy importante en la prevención de la aparición de lesiones a nivel del endometrio (la mucosa interna del útero), fundamentalmente la hiperplasia y el cáncer de endometrio.

Beneficios de la terapia hormonal sustitutiva

A corto plazo va a aliviar en la mayoría de las pacientes los sofocos y las sudoraciones, las molestias genitourinarias y los cambios emocionales y en la líbido. No va a tener importantes repercusiones en los cambios a nivel de la mama y de la piel. A largo plazo, disminuye el riesgo de enfermedad cardiovascular y de osteoporosis. Asimismo, mejora el perfil lipídico en sangre.

Efectos secundarios

Fundamentalmente a corto plazo, son debidos a la toma de la progesterona. Típicamente son: cefaleas, tensión mamaria y molestias en bajo vientre. La terapia con estrógenos sola se ha relacionado con la aparición de cáncer de endometrio. De aquí la importancia de combinar la progesterona, ya que el riesgo de aparición de esta enfermedad, realizando el tratamiento adecuado, es prácticamente nulo. En cuanto a la asociación de esta terapia con cáncer de mama, en la actualidad no hay evidencia definitiva de que un tratamiento a corto plazo incremente el riesgo de cáncer de mama, sin embargo existen ciertas controversias en cuanto al tratamiento a largo plazo.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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