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Garantizar la seguridad en el hogar

Garantizar la seguridad en el hogar

Nos sentimos seguros en casa, pero ¿estamos realmente lo estamos? Nuestro hogar, según el Instituto Nacional de Estadística, es un lugar peligroso para nuestra integridad física y fuente de un gran número de percances: caídas (45,7%), cortes o aplastamientos (19,2%), golpes (14,2%), quemaduras (10,6%) y situaciones estresantes (6,2%).

No hay que alarmarse. Casi todos los accidentes ocurridos en el hogar son leves, pero son muchos y siempre evitables. Parece claro que las explosiones, los incendios, las inhalaciones de humo... son los más graves, pero casi todos suceden o están marcados por tener malos hábitos y problemas de educación a la hora evitar los peligros existentes. Pero, ¿qué podemos evitar y cómo?

- Nuestro hogar es fuente de un gran número de percances, en su mayoría leves. Para evitar caídas es fundamental mantener el suelo libre de obstáculos y evitar caminar por zonas mojadas.

- Aunque, no conviene quitar la ropa cercana a una quemadura, habrá que hacerlo si está impregnada de líquidos muy calientes o productos cáusticos.

- Muchos atragantamientos pueden evitarse si fragmentamos la comida en pequeños trozos.

- Recuerde que para evitar descargas eléctricas no debe manejar aparatos con las manos mojadas ni estando descalzo.

Cuidado con los niños

La llegada a casa de los nietos puede acrecentar los riesgos de accidentes en casa. Te damos las normas básicas de prevención de accidentes domésticos con niños.

1-Hablar con los niños
Es evidente que no tienen nuestro entendimiento, pero de alguna manera hay que ponerles al tanto de los riesgos que conllevan sus acciones. Un ejemplo típico de una comunicación equivocada que afecta a la seguridad del hogar es decir a los niños que las medicinas son "caramelos" para que se las tomen. Si actuamos así los pequeños querrán ingerir esos "dulces prohibidos". Hemos de tener en cuenta que no serán capaces de entender todo lo que les expliquemos, por ello los mensajes que les dirijamos han de ser sencillos, claros y estar adaptados a su lenguaje, es decir, expresados en palabras que conozcan.

2-No dejarles solos a menos que sea absolutamente necesario
La flexibilidad de esta regla dependerá de la edad de los niños, cuanto más pequeños sean menos recomendable es dejarlos sin vigilancia. Si tenemos que ausentarnos de casa es conveniente que busquemos a alguien que vigile a nuestros hijos.

3-Emplear mecanismos de vigilancia o intercomunicación
Para ello hay que instalar un aparato que comunique el cuarto del niño con otras dependencias de la casa, pero es muy útil para mantener controlados a los pequeños.

4-Asegurarse de que las puertas y ventanas del hogar permanecen bien cerradas y que los niños no tienen fácil acceso a ellas
No colocar muebles debajo que les permitan encaramarse y caerse por la ventana.

5-Los juguetes y objetos que manejen, sobre todo los bebés, deben tener un tamaño mínimo que evite que, en el caso de que se los metan en la boca, se atraganten con ellos.

6-No dejaremos a los niños en superficies elevadas, así evitaremos que se caigan.

Por último, si a pesar de todas estas atenciones llega a producirse un accidente, lo mejor es llamar a un teléfono de emergencia médica para que nos indiquen sobre qué acción tomar. En principio si el niño se ha caído y está inconsciente evitaremos moverlo, aunque podremos abrigarle con mantas. En caso de quemaduras no se le aplicarán tampoco líquidos.

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