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Problemas psicológicos derivados de la pérdida de oído

Problemas psicológicos derivados de la pérdida de oído

Enfrentarse a la sordera no es fácil. No oír el timbre de la puerta, no escuchar las conversaciones familiares, no poder atender las llamadas telefónicas de los amigos… son problemas que van mucho más allá de los meramente físicos.

La persona afectada por una deficiencia auditiva está privada de una parte importante de su capacidad para comunicarse, lo que puede traducirse en un estado de incomodidad y de frustración permanente.

La incapacidad para escuchar y el consiguiente aislamiento en el que se encuentra el paciente puede acarrear problemas psicológicos importantes que suelen traducirse en trastornos emocionales o en estados depresivos.

Es frecuente que se produzcan casos de irritabilidad, derivados de la imposibilidad de oír, pero también la persona que padece sordera puede volverse injustificadamente desconfiada –“están hablando de mi”, “se ríen de mi”…- y estar más expuesta al peligro de alucinaciones auditivas que pueden derivar en delirios y otros problemas graves.

Tener problemas de audición es una batalla personal, pero las personas con pérdida de audición suelen olvidarse de que su discapacidad puede tener consecuencias nefastas en las relaciones con sus familiares y amigos. Por ello, es importante tomar medidas, acudir a un especialista si es necesario y, sobre todo, pedir sin tapujos la ayuda de los seres más allegados.

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