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Análisis de la función hepática

Análisis de la función hepática

El hígado. Es el órgano más voluminoso del organismo. Está situado debajo del diafragma, hacia el lado derecho. Recibe sangre procedente del corazón a través de la arteria hepática y procedente del intestino a través de la vena porta. La unidad funcional es el lobulillo hepático. Funciones del hígado.

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➤ Vídeo: ¿Cómo se origina el cáncer de hígado?

El hígado
Es el órgano más voluminoso del organismo. Está situado debajo del diafragma, hacia el lado derecho. Recibe sangre procedente del corazón a través de la arteria hepática y procedente del intestino a través de la vena porta. La unidad funcional es el lobulillo hepático. Funciones del hígado. El hígado posee función excretora a través de la producción de la bilis que es el vehículo para eliminar el colesterol, la bilirrubina y otros productos y además contiene sales biliares que promueven la digestión y absorción de las grasas en el intestino. Tiene función destoxificante tanto de fármacos como de otro tipo de tóxicos, incluido el amoniaco procedente del metabolismo proteico y que transforma en urea para poder ser eliminado. Es el órgano central que controla el metabolismo de hidratos de carbono, grasas y proteínas. Es capaz de almacenar vitaminas y algunos metales y participa en la defensa del organismo frente a agentes extraños.

Test de excreción
Para valorar la función excretora hepática y diferenciar las posibles causas de una ictericia se utiliza principalmente la determinación de bilirrubina en sangre. Puede determinarse también las sales biliares, que se elevarán en sangre en casos de mala extracción biliar.

También puede valorarse la integridad de la estructura celular asociada a esta función hepática a través de la determinación de los enzimas g-glutamil transpeptidasa (g-GT), fosfatasa alcalina y 5´-nucleotidasa, que se elevarán en sangre en casos de obstrucción biliar. La elevación de la g-GT en sangre también puede ser debida a la ingesta de alcohol o de algunos fármacos como la Fenitoína.

Actividad metabólica
Para valorar la actividad metabólica hepática de los hidratos de carbono se utiliza la determinación de la vida media de galactosa en sangre tras ser administrada por vía intravenosa y midiendo su concentración a intervalos de diez minutos. Su vida media se eleva en los problemas metabólicos y no en otras alteraciones hepáticas. En la enfermedad hepatocelular aguda disminuyen los niveles en sangre de las lipoproteínas de alta densidad (HDL) y del enzima que esterifica el colesterol para poder ser transportado, la lecitina-colesterol aciltransferasa (LCAT) y aumentan los niveles en sangre de triglicéridos y LDL-colesterol. Como el hígado es el órgano que sintetiza la mayor parte de las proteínas plasmáticas, en la enfermedad aguda disminuye la síntesis de prealbúmina, proteína transportadora de retinol y transferrina. Por otro lado, se requiere una enfermedad hepática prolongada para que se alteren proteínas como la albúmina y los factores de coagulación. Cuando se altera la síntesis de los factores de coagulación se manifiesta en las pruebas de coagulación, particularmente en el tiempo de protrombina, que aumenta.

En la enfermedad hepática avanzada puede alterarse la síntesis de urea a partir de amoniaco, aumentando éste en sangre y pudiendo provocar un cuadro denominado encefalopatía hepática.

Uno de los pasos finales en la síntesis de la Vitamina D tiene lugar en el hígado. En casos de insuficiencia hepática puede producirse un déficit de Vitamina D y desarrollarse un cuadro denominado osteopatía hepática.

Integridad celular
Las moléculas presentes en las células hepáticas, en condiciones normales solo aparecen en circulación en pequeña cantidad. En algunas enfermedades hepáticas se produce la destrucción de las células del hígado con el consiguiente aumento de esas moléculas en sangre. Dentro de esas moléculas se encuentran varios enzimas: la lactato deshidrogenasa (LDH) que no es específica del hígado y en casos de dudar sobre su procedencia se determinan las isoenzimas; la aspartato transaminasa (GOT o AST) y la alanina transaminasa (GPT o ALT), conocidas habitualmente como transaminasas, tampoco son específicas del hígado pero se elevan en casos de hepatitis, algunas intoxicaciones (drogas, setas) y shock; la g-glutamil transpeptidasa (g-GT), fosfatasa alcalina y 5´-nucleotidasa, que ya se han comentado como pruebas para valorar la integridad de la zona del canalículo biliar. Estos enzimas, una vez liberados a sangre, permanecen en ella un tiempo variable, dependiendo de la vida media de cada uno de ellos.

Depósitos de metales
El hígado tiene capacidad para almacenar determinados metales, como cobre o hierro. Cuando éstos se acumulan en exceso las células hepáticas se alteran. Cuando se sospecha de hemocromatosis con depósitos hepáticos de hierro es conveniente la determinación de hierro y ferritina en sangre y, dependiendo de los resultados, la determinación de hierro en biopsia hepática. De la misma manera, ante la sospecha de enfermedad de Wilson con acúmulo de cobre en hígado, se determina el cobre en sangre y en orina tras provocar su eliminación con D-penicilamina, la ceruloplasmina en sangre y, dependiendo de los resultados, el cobre en biopsia hepática. Función inmunologíca. Las células de Kuffer del hígado tienen gran capacidad para destruir agentes reconocidos como extraños por el organismo. En situaciones de fallo hepático pueden formarse coágulos por incapacidad de estas células para eliminar agentes coagulantes patológicos en circulación y desarrollarse un cuadro denominado coagulación intravascular diseminada (CID). También en el fallo hepático hay incapacidad para retirar endotoxinas de la circulación. Al fallar este mecanismo inmunológico celular, se potencia otro mecanismo inmunológico de tipo humoral, provocando una elevación en sangre de las gammaglobulinas.

Cáncer de hígado
Está muy asociado a la hepatitis viral y su evolución es bastante rápida. La elevación en sangre de un marcador tumoral, la alfa-fetoproteína (AFP), ayuda en el diagnóstico, el seguimiento tras aplicación del tratamiento e incluso el establecimiento del pronóstico de los enfermos afectados por un hepatocarcinoma, aunque también es posible encontrar aumentos en otras patologías como las hepatitis crónicas o en la cirrosis.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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