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Cómo se realizar una biopsia de hígado

Cómo se realizar una biopsia de hígado

 La biopsia hepática consiste en la obtención de una muestra de tejido hepático para su posterior estudio al microscopio.

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➤ Vídeo: ¿Cómo se origina el cáncer de hígado?

¿Qué es?

La biopsia hepática consiste en la obtención de una muestra de tejido hepático para su posterior estudio al microscopio. Se realiza por punción del hígado a través de una aguja que obtiene por aspiración o por corte un pequeño fragmento de hígado. Es importante considerar que el hecho de realizar una biopsia hepática no quiere decir que usted tenga un cáncer.

¿Qué técnicas existen?

Existen cuatro formas de realizar una biopsia hepática:
➤ Biopsia hepática percutánea a ciegas: Es la técnica más habitual. Tras realizar una ecografía abdominal para identificar el hígado y descartar la existencia de lesiones intrahepáticas que contraindiquen esta técnica (lesiones vasculares,...), se realiza la punción a nivel de octavo o noveno espacio intercostal derecho a nivel de la línea axilar media.

➤ Biopsia hepática percutánea bajo control radiológico (Ecografía o TAC): En esta situación la punción se realiza bajo control continuo radiológico (principalmente de ecografía) que guía la aguja en el momento de la punción. Esta técnica permite dirigir la biopsia y tiene su principal indicación cuando se intenta puncionar una lesión intrahepática, cuando el tamaño del hígado es menor de lo habitual o cuando existen zonas intrahepaticas que no deben puncionarse (hemangiomas, vesícula intrahepática, interposición intestinal,...).

➤ Biopsia hepática por laparoscopia: La laparoscopia permite, a diferencia de las técnicas anteriores, poder visualizar directamente el hígado y poder realizar un control hemostático directo en caso de hemorragia.

➤ Biopsia hepática vía transyugular: Se puede acceder al hígado a través de la vena yugular. Tras introducir un catéter por este acceso venoso se alcanza la vena hepática derecha, la cual puede ser puncionada y obtener a su través una muestra de tejido hepático. Aunque la rentabilidad de esta técnica es menor, cuando la coagulación está alterada y por tanto existe un riesgo elevado de hemorragia, es una técnica a considerar.

¿Para que sirve?

Las indicaciones de la biopsia hepática son variadas. Sin embargo, las más frecuentes suelen ser:
➤ Conocer el grado de lesión de una enfermedad hepática crónica conocida, como es por ejemplo el saber el grado de inflamación en un paciente con hepatitis viral o hepatitis alcohólica
➤ Intentar establecer el diagnóstico en un paciente con alteración bioquímica crónica de las pruebas hepáticas y cuyo diagnóstico no se ha conseguido mediante otros estudios (analíticos, radiológicos y/o endoscópicos).
➤ Conocer la naturaleza de una lesión intrahepática, no definida con otros estudios.
➤ Otros motivos, aunque menos frecuentes son el estudio de un paciente con fiebre de origen desconocido, la valoración del grado de lesión hepática inducida por fármacos, el cuantificar la concentración hepática de hierro y/o cobre y el descartar un proceso infiltrativo en el estudio de una hepatomegalia.

¿Qué preparación necesita?

Para la realización de una biopsia hepática el paciente debe permanecer en ayunas y haberse realizado un control analítico que debe incluir un hemograma y un estudio de coagulación para disminuir el riesgo de hemorragia. Si el paciente estaba en tratamiento con antiagregantes, anticoagulantes o antiinflamatorios, es importante suspenderlos unos días antes a la realización de la misma. Asimismo, debe realizarse una ecografía, sobre todo si se plantea llevar a cabo una punción a ciegas con la finalidad de descartar lesiones que contraindiquen esta técnica y para marcar el punto más adecuado para realizar la punción, además de indicarmos la profundidad y la dirección que debe seguir la aguja.

¿Cómo se realiza?

Habitualmente la biopsia hepática se realiza bajo régimen de ingreso de 24 horas. Tras decidir la técnica a utilizar y refiriéndonos a la biopsia percutanea, con o sin control radiológico, lo primero que se hace es limpiar la piel con una solución yodada antiséptica y posteriormente administrar un anestésico local. Cuando se ha conseguido el efecto anestésico se realiza la punción solicitando al paciente que en ese momento no respire con la finalidad de no lesionar el hígado.

¿Qué cuidados posteriores necesita?

Tras la realización de la biopsia hepática el paciente deberá permanecer tumbado, en reposo y apoyado sobre la zona de la biopsia para hacer compresión local las 4 ó 6 primeras horas, que por otra parte son las horas de mayor riesgo de sangrado. Durante estas horas debe controlarse periódicamente la tensión arterial y la frecuencia cardíaca. Pasadas estas primeras horas el paciente debe permanecer encamado hasta completar 24 horas, pasadas las cuáles puede ser dado de alta y poder realizar vida normal.

¿Qué riesgos tiene?

La biopsia hepática conlleva el riesgo de presentar complicaciones, a pesar de una buena técnica de realización y respetar las contraindicaciones. Estas complicaciones van desde dolor en la zona de biopsia a complicaciones más graves como hemorragia o perforación de una víscera hueca. Las complicaciones menores incluyen el dolor y el síncope vasovagal. Son las más frecuentes y fácilmente controlables Las complicaciones mayores son menos frecuentes e incluyen:
➤ Hemorragia. Es la complicación grave más frecuente, oscilando entre el 1,7% y el 0,062%.

➤ Punción de otros órganos. Es la segunda complicación en orden de frecuencia. La punción del pulmón, expresada por un neumotórax, ocurre con una frecuencia entre 0,55% y 0,35%. Se ha descrito también la punción de otros órganos como riñón, colon y excepcionalmente pancreas, glándulas suprarrenales e intestino delgado. La mayoría de las punciones de estos órganos son completamente asintomáticas.

➤ Peritonitis biliar. Su frecuencia es de 0,22% y es debida a la punción de un conducto biliar intrahepático, de la vía biliar extrahepática o de la vesícula biliar.

➤ Fístulas arteriovenosas. Se producen por la punción que alcanza ramas de arteria hepática y ramas venosas. Suelen ser asintomáticas y tienden a cerrarse con el tiempo.

➤ Infección. La bacteriemia secundaria es relativamente frecuente, sobre todo en pacientes con colangitis, siendo mucho más raro la aparición de una sepsis.

➤ Diseminación tumoral. Muy poco frecuente, y siempre secundaria a la punción de procesos tumorales.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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