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Electromiografía y Electroneurografía

Son los estudios destinados a conocer el funcionamiento adecuado o no del sistema nervioso periférico (nervio y músculo). De los nervios es posible conocer la velocidad y la cuantía de la conducción. Del músculo es posible saber si tanto el reposo como la contracción leve o máxima indican la presencia de anomalías particulares.

Dr. Jorge Iriarte Franco
Especialista en Neurología y Neurofisiología Clínica
Consultor Clínico. Departamento de Neurología y Neurocirugía
CLINICA UNIVERSIDAD DE NAVARRA

¿Qué son?

Son los estudios destinados a conocer el funcionamiento adecuado o no del sistema nervioso periférico (nervio y músculo). De los nervios es posible conocer la velocidad y la cuantía de la conducción. Del músculo es posible saber si tanto el reposo como la contracción leve o máxima indican la presencia de anomalías particulares. Para estudiar el nervio se mide la velocidad de propagación de estímulos eléctricos que el médico provoca colocando un estimulador eléctrico sobre distintos nervios, habitualmente de los miembros, aunque a veces también de la cara o cuello. Esto supone que el paciente siente estas descargas, como calambres, y el médico mide con el equipo adecuado las distintas respuestas. La electromiografía es el registro mediante una aguja (y de modo muy poco frecuente mediante electrodos de superficie) de la actividad eléctrica muscular. Las fibras musculares al contraerse producen descargas que recogidas por estos electrodos dan unos patrones normales o indicativos de lesión a distintos niveles del sistema neuromuscular. Hay distintos de tipos de electromiografía según la aguja usada, y según lo que se intente registrar por sospechar unas enfermedades u otras. Otras técnicas son las del estudio de la unión neuromuscular, que sirven para el diagnóstico de la miastenia gravis, una enfermedad poco frecuente pero importante, por su gravedad y por existencia de tratamientos. Se conocen como estimulación repetitiva y electromiografía de fibra aislada. Estas técnicas son variantes de los procedimientos de las electroneurografía y electromiografía habituales.

¿Cómo se realizan?

Tanto la electroneurografía como la electromiografía se realizan en el laboratorio de Neurofisiología sin preparación previa. El paciente no tiene por qué estar en ayunas (de hecho es preferible que no lo esté). La duración del estudio es aproximadamente de media hora, variando según los músculos y nervios que sea necesario explorar. El paciente debe sentarse o tumbarse cómodamente facilitando con la postura adecuada que el médico pueda acceder a la exploración de los nervios y músculos que correspondan. Habitualmente es preciso cambiarse como para una exploración física normal, pero no siempre es necesario. Se requiere colaboración por parte del paciente, por lo que debe evitarse el nerviosismo y la timidez para preguntar si no se entiende lo que el médico le pide realizar. Aunque se suelen explorar músculos y nervios de los miembros a veces es preciso valorar músculos y nervios de la cara, cuello y tronco. En la electroneurografía se dan estimulos eléctricos que a veces sorprenden al paciente. El primero es más molesto, pero los siguientes ya son mejor aceptados. Algunos pacientes pueden sentirse incómodos. Para la electromiografía es inevitable el pinchazo con la aguja del electrodo. Son agujas muy finas, pero aun así muchas veces es inevitable la incomodidad o cierta grima, y a veces dolor. El paciente debe quejarse si es muy molesto, pero no es lo más habitual.

¿Para qué sirve?

Estas técnicas estudian los nervios periféricos y el músculo, y por lo tanto sirven para el diagnóstico de enfermedades que cursan con pérdida de fuerza, debilidad o pérdida de masa muscular, bien de un área concreta o de miembros superiores e inferiores. Las enfermedades en las que son necesarias para confirmar el diagnóstico son muy frecuentes, como por ejemplo el síndrome del tunel del carpo, polineuropatía diabética, radiculopatías, o enfermedades como neuropatías, otras polineuropatías, miastenia gravis, Esclerosis lateral amiotrofica o miopatías. Son técnicas muy útiles para diversas especialidades, sobre todo Neurología, Traumatología, Rehabilitación, Medicina Interna o Endocrinología. Van a servir para localizar el área lesionada, concretando si es un problema de una mano, brazo o pierna, o si es algo más difuso, y definiendo si la lesión es de un músculo, nervio, tronco o raíz nerviosa, o de más de uno. Localizar la lesión ayuda a buscar la causa. Además de ayudar al diagnóstico van a ser básicas en el control evolutivo de las enfermedades ya diagnosticadas que causaron el daño inicial. Este es el caso de lesiones traumáticas que produjeron secuelas importantes en miembros. También van a ayudar a encontrar alteraciones que darán idea de cómo es la evolución de la enfermedad, indicando afectación, como en la diabetes, enfermedad que requiere control estrecho, y que no da señales de alarma claras para el enfermo, hasta que ya es muy tarde.

Precauciones y riesgos

Para la electroneurografía no se requiere ninguna precaución especial. Para la electromiografía el único dato a tener en cuenta es la toma de fármacos que puedan alterar la coagulación sanguínea, como es el caso del ácido acetilsalicílico. En caso de tomar antiagregantes o anticoagulantes el riesgo de sangrado al ejecutar los pinchazos del EMG son más altos, y por lo tanto hay que tenerlo en cuenta. En alguna ocasión hará que el médico acorte el número de músculos explorados, o incluso decida que es conveniente suprimir la exploración. La electroneurografía es una técnica ligeramente molesta ya que hay que recibir estímulos eléctricos a una intensidad tal que se sienten. Sin embargo, después de la primera impresión es muy asequible, y no suele producir excesivas quejas. Es más molesta la estimulación de los nervios faciales. También es molesto el estimulo necesario para la realización de la estimulación repetitiva, técnica utilizada para el diagnóstico de la Miastenia gravis y otras enfermedades de la unión neuromuscular. Todos estos estimulos, aunque son molestos no son peligrosos, ni producen daño posterior. Como se ha dicho, la electromiografía es una técnica más agresiva, moderadamente invasiva, ya que supone introducir una aguja en varios músculos, y en ocasiones mover el electrodo. Las complicaciones son muy poco frecuentes, pero pueden aparecer; son posibles tanto el sangrado (que suele ser muy pequeño, exterior, pero a veces pueden producirse hematomas internos), como la infección local, si se arrastran bacterias de la superficie.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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