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Manometría esofágica convencional

Es una prueba que sirve para medir el funcionamiento del esófago, mediante la colocación en el esófago de una sonda fina con agujeros en su porción final que puede medir presiones.

¿Qué es?

Es una prueba que sirve para medir el funcionamiento del esófago, mediante la colocación en el esófago de una sonda fina con agujeros en su porción final que puede medir presiones.

Los resultados pueden ayudar a identificar causas de dolor torácico, ardor, o problemas de dificultad en la deglución o en el paso del alimento de la boca al estómago. También puede ser útil para planificar algunos tipos de cirugía o para determinar la efectividad de una cirugía previa.

¿Qué preparación requiere?

Ayunas: Debe evitarse la ingesta de alimentos sólidos y líquidos durante 12 horas antes de la exploración (el tiempo mínimo son 6 horas). Durante este tiempo tampoco se permite fumar.

Fármacos: existen algunos fármacos que modifican la motilidad esofágica, y por lo tanto pueden alterar los resultados de esta prueba; si está tomando medicación, es conveniente que se lo indique a su médico para suspenderla si es necesario, antes de realizar la exploración.

Antes de comenzar la exploración se retiran las gafas y las prótesis dentales.

¿Cómo se realiza la exploración?

Antes de comenzar la exploración, el médico que la va a realizar le explicará en qué consiste y qué es lo que debe de hacer para tener las mínimas molestias durante la colocación de la sonda, y para obtener los resultados que se esperan de esta exploración. Para que una manometría esofágica sea concluyente es importante la colaboración del paciente. Por este motivo, y porque se trata de estudiar los movimientos del esófago, no se puede utilizar sedación. Unicamente se puede utilizar un anestésico local para evitar molestias en la nariz durante la introducción de la sonda.

Colocación de la sonda: Inicialmente se coloca una sonda fina, generalmente a través de la nariz, hasta el estómago. Esta es la única maniobra que, en algunas personas, puede resultar molesta, por producir estornudos (al pasar la sonda por la nariz) o náuseas (al pasar por la garganta). NO es una prueba dolorosa

En algunos casos en los que la colocación de la sonda sea difícil, puede ser necesario utilizar un control radiológico o ayuda mediante endoscopia.
Exploración: Una vez colocada correctamente en el estómago, las molestias derivadas de la exploración son mínimas, y dura unos 15 a 20 minutos.

La sonda que se ha colocado en el estómago está conectada a un sistema de presiones y a un ordenador, de manera que las presiones que se generan en el esófago al tragar, se reflejan en la pantalla del ordenador mediante unos gráficos (de alguna forma es similar a un electrocardiograma).
Para conseguir este trazado, a partir del cual se puede deducir si existe alguna alteración en el movimiento del esófago, es preciso que el paciente colabore tragando saliva o líquido cuando el médico se lo indica.

Después de la exploración

Puede notar ligeras molestias en la garganta después de la exploración, leves y que desaparecen en poco tiempo.

Esta prueba no tiene complicaciones importantes, y tras la exploración puede comer y realizar vida normal.

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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