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	<title><![CDATA[ Plusesmas.com :: Últimas noticias - Nuestros hijos ]]></title>
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		<description>Portal para mayores de 50 años: salud, jubilación, herencia, nostalgia - Reinventar la vida.</description>
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			<title><![CDATA[ Plusesmas.com :: La web que te ayuda a reinventar la vida ]]></title>
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		<title><![CDATA[ 5 quejas de las nueras sobre las suegras ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/5_quejas_de_las_nueras_sobre_las_suegras/1337.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Tue, 25 Oct 2022 13:14:38 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Las relaciones entre suegra y nuera no son siempre fáciles. En ellas se mezclan sentimientos encontrados vividos de forma intensa y que, además, giran siempre alrededor de un único personaje, el hijo-marido, que debe actuar como mediador entre ambas. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <h3>1. <strong>«Mi suegra aparece siempre sin avisar»</strong></h3>
<p>Es un comportamiento que denota problemas para mantener los límites, tan necesarios para una buena convivencia. Sin duda, una suegra con esa actitud tiene dificultades para separarse de su hijo o hija. La mejor solución es establecer –del modo más amable posible– pautas para las visitas. La relación puede ser mucho más fluida si se establece la norma mutua de telefonear antes de visitar y de marcar días específicos para ello.</p>
<h3>2. <strong>«Mi suegra quiere saber el precio de todo lo que compro (incluso del papel higiénico)»</strong></h3>
<p>La curiosidad llevada al extremo conlleva un deseo de control de la vida del hijo o hija que, en cierto modo, puede ayudar a paliar el dolor del alejamiento, pero supone una intromisión inadecuada e inoportuna. Por supuesto, la nuera no tiene por qué responder a preguntas acerca de la gestión de su casa, si ello no afecta a la vida de la suegra, y ésta no debe molestarse por ello.</p>
<h3>3. <strong>«Mi suegra me dice enseguida que le pase a su hijo (o hija) cuando respondo al teléfono»</strong></h3>
<p>Este tipo de actitud puede indicar tanto falta de tacto por parte de la suegra como temor de que no cuenta con el aprecio de su nuera o yerno y que éstos no desean hablar con ella. Independientemente de lo profundo de la relación afectiva, en las familias deberían funcionar las mismas reglas que en las relaciones sociales y no parece muy adecuado preguntar rápidamente por otra persona, sin interesarse por la que ha respondido al teléfono.</p>
<h3>4. <strong>«Mi suegra hace preguntas sobre mí a mis hijos»</strong></h3>
<p>Es un comportamiento poco digno, innecesario e imprudente... pero muy común. Sobre todo, es una falta de delicadeza para con los niños, a los que se pone en una situación muy comprometida. Si realmente hay algo que preocupa sinceramente a una suegra, lo mejor es que pregunte directa y amablemente a los hijos. En cuanto al yerno y la nuera, lo mejor es que aclaren la situación, expresando que, como padres, están en contra de que se involucre a los niños en ese tipo de cuestiones. Desde luego, es necesaria mucha diplomacia.</p>
<h3>5. <strong>«Mi suegra comenta por ahí nuestras discusiones de pareja»</strong></h3>
<p>Es una situación poco afortunada que puede deteriorar seriamente la relación no solo entre suegra e hijo/a político, sino con el propio hijo o hija. Para no caer en la tentación, las suegras deberían tener siempre en cuenta su prioridad: mantener una buena relación afectiva con su hijo y comprender que ello incluye siempre a su cónyuge. Una nuera o yerno pueden solucionar la situación yendo directamente al grano: «Estoy muy interesada/o en mantener una excelente relación contigo, y eres una persona muy importante en nuestra vida, pero es muy importante que nuestras discusiones se mantengan en el plano privado».</p>
<p><strong><em> Paz Hernández</em></strong></p> ]]></content:encoded>
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		<title><![CDATA[ Proteger a un hijo con discapacidad: incapacitación judicial y testamento ]]></title>
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		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Tue, 07 Jun 2016 17:29:21 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Atención y prestación jurídica a un hijo con discapacidad: incapacitación judicial, testamento y herencia. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <h3>Qué ocurre desde el punto de vista jurídico cuando se tiene un hijo con discapacidad</h3>
<p>Cuando se tiene un hijo con algún tipo de discapacidad (sobre todo, psíquica o intelectual), es evidente que ese hijo requiere una atención especial, tanto en el ámbito personal como en el patrimonial; en la práctica, son los padres los que normalmente se encargan de su cuidado y protección, así como del desarrollo de su personalidad, realizando numerosas actuaciones en su nombre, sin que muchas veces se pregunten si el ejercicio de esa función de asistencia es o no ajustado a la ley.</p>
<p>Pues bien, desde el punto de vista del derecho, hay que distinguir dos situaciones:</p>
<ul>
<li><strong>Si el hijo es menor de edad,</strong> los padres tienen su representación legal a través de la figura de la patria potestad, por el simple hecho de ser sus padres, como ocurre con cualquier hijo menor, tenga o no alguna discapacidad.</li>
<li>Pero <strong>si el hijo es mayor de edad</strong>, los padres ya no tienen su representación legal, salvo que obtengan su <a title="incapacitacion judicial" href="https://www.plusesmas.com/cuidador-familiar/dependencia/perdida-de-capacidad-incapacitacion-judicial-y-tutores-legales/" target="_blank">incapacitación judicial.</a> Ahora bien, esto no quiere decir que no puedan seguir actuando en nombre de su hijo mayor de edad no incapacitado judicialmente. Al contrario, pueden seguir haciéndolo, lo que ocurre es que su situación no será la de un «representante legal», sino más bien actúan como un «guardador de hecho», lo que tiene una diferente repercusión jurídica, como veremos.</li>
</ul>
<h3>¿Es necesario obtener la incapacitación judicial del hijo?</h3>
<p>Teniendo en cuenta lo anteriormente expuesto, esta es la gran cuestión que se plantea cuando se tiene un hijo con discapacidad, sobre todo cuando ya es mayor de edad.</p>
<p>Por tanto, si los padres quieren tener su representación legal y, en consecuencia, poder realizar cualquier acto con plena validez jurídica en nombre de su hijo, en la actualidad no hay más remedio que instar su incapacitación judicial (hoy llamado <a title="procedimiento de modificación de la incapacidad o incapacitacion judicial" href="https://www.plusesmas.com/cuidador-familiar/dependencia/procedimiento-de-modificacion-de-la-capacidad-de-obrar-de-incapacitacion/" target="_blank">«procedimiento de modificación de la capacidad»</a>). Especialmente, será imprescindible para realizar actos de cierta importancia, como vender un inmueble que sea propiedad del hijo o aceptar una herencia en su nombre. Además, la incapacitación judicial es necesaria para poder utilizar ciertos mecanismos sucesorios, a los que luego haremos referencia. Incluso la propia ley parece imponerlo como algo «necesario y obligatorio».</p>
<p>Ahora bien, es innegable que, salvo para aquellas actuaciones en las que la incapacitación judicial es imprescindible, la función de asistencia y protección del día a día que hacen los padres sobre sus hijos con discapacidad pueden desarrollarla perfectamente sin tener que acudir a ese procedimiento, a menudo lento y desagradable. De hecho, es lo que sucede en la práctica, pues los casos de personas con discapacidad que son incapacitadas judicialmente no llegan al 30%. Además, mucho más interesante suele ser disponer del <strong>certificado administrativo de discapacidad</strong>, que se obtiene a través de un procedimiento más ágil y sencillo (y menos traumático) que la incapacitación judicial, y que suele bastar para poder acceder a las ayudas públicas y los beneficios fiscales. Incluso es suficiente para poder disfrutar de algunos mecanismos especiales de protección, como es el patrimonio protegido.</p>
<h3>Cómo es el procedimiento de incapacitación judicial</h3>
<p>La incapacitación de una persona, al tratarse de una cuestión tan importante y con tanta trascendencia, solo puede declararla un juez/a <strong>mediante sentencia</strong>, tras haberse tramitado el correspondiente procedimiento judicial, y siempre que exista una deficiencia persistente que impida a la persona gobernarse por sí misma.</p>
<p>En el supuesto de incapacitación de un hijo, hay que distinguir dos supuestos. Si todavía es menor de edad, pero se prevé que la discapacidad va a ser persistente, los padres pueden iniciar ya el procedimiento, dando lugar cuando alcance la mayoría de edad a lo que se conoce como <strong>patria potestad prorrogada</strong>. En el caso de que sea mayor de edad, pueden promover la declaración de incapacitación el propio incapaz y los familiares de este, aunque, en el supuesto que nos ocupa, lo normal es que sean también los padres, dando lugar a lo que se conoce como <strong>patria potestad rehabilitada</strong>. En ambos casos, las funciones que ejercen los padres son las mismas que si el hijo fuera menor, de modo que lo representan legalmente, cuidando su persona y administrando sus bienes.</p>
<p>Hoy día, el procedimiento de modificación de la capacidad, aunque ha mejorado, dista mucho todavía de ser el más idóneo para los supuestos de padres con hijos con discapacidad. Por eso, esperamos que pronto nuestra legislación adopte los criterios de la Convención de la ONU sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad de 2006 y lo mejore sustancialmente.</p>
<h3>Consecuencias de la incapacitación judicial</h3>
<p>La sentencia que declara la incapacitación judicial debe establecer la extensión y límites de esta. Así, si la discapacidad es grave, <strong>la incapacitación puede ser total,</strong> en cuyo caso serán los padres los que deberán actuar siempre en nombre del hijo. En cambio, si no es tan grave, <strong>la incapacitación puede ser parcial,</strong> de modo que el hijo pueda realizar ciertos actos por sí mismo, necesitando la asistencia de los padres para los actos de mayor trascendencia, siendo la sentencia la que determine cuáles son esos actos. En cualquier caso, para determinadas actuaciones de gran importancia (como, por ejemplo, la venta de un inmueble), los padres siempre necesitarán la autorización de un juez/a.</p>
<p>En principio, y como resulta de los principios de la citada Convención, la incapacitación legal <strong>no conlleva la pérdida de derechos</strong>, sino que brinda a la persona con discapacidad la posibilidad de ejercer sus derechos y proteger sus intereses con el apoyo de otra persona. Además, existen determinados derechos personales que el incapacitado conserva, siempre que la sentencia no le prive expresamente de ellos, como el derecho de sufragio, la posibilidad de otorgar testamento notarial, el derecho a contraer matrimonio o poder firmar un contrato de trabajo. Desgraciadamente, en la práctica, nos encontramos con muchas sentencias con incapacitación total y privación de estos derechos, que, no obstante, pueden ser susceptibles de modificación para aplicar los principios de la Convención.</p>
<h3>¿Existen otras formas de proteger al hijo desde el punto de vista personal?</h3>
<p>Como hemos dicho anteriormente, en la práctica, es frecuente que los padres con hijos mayores de edad no los incapaciten judicialmente. En este caso nos encontramos ante lo que se conoce como <strong>guarda de hecho</strong>, que también puede ser ejercida por otros familiares o allegados cuando los padres no están. Por tanto, la guarda de hecho es aquella situación que se produce cuando alguien (padres u otros familiares) asume el cuidado y protección de una persona con discapacidad sin haber sido designado judicialmente para ello.</p>
<p>En esta situación de guarda de hecho, los padres no son los representantes legales de sus hijos, pero, en el ámbito personal, tienen el derecho y el deber de cuidarlos, procurándoles todo lo que sea necesario y promoviendo la recuperación de su capacidad en la medida que sea posible. En el ámbito patrimonial, a su vez, pueden y deben administrar sus bienes, si bien no podrán realizar acto alguno de disposición de los mismos (para ello es necesaria la incapacitación judicial). Además, los actos realizados por el guardador de hecho no podrán ser impugnados si son útiles para la persona con discapacidad.</p>
<p>Otra forma de protección, en el caso de que sea necesario, es la <strong>posibilidad de internamiento.</strong> En este caso, la tiene que solicitar la persona que ejerza la guarda del discapacitado y requiere la correspondiente autorización judicial, debiendo aportar las pruebas que lo justifiquen; entre ellas, los informes médicos que establezcan el ingreso como mejor opción terapéutica posible.</p>
<h3>Transmisión de bienes a un hijo con discapacidad</h3>
<p>Aparte de la administración que ejercen los padres sobre el patrimonio que pudiera tener su hijo con discapacidad (ya sea a través de la patria potestad o de la guarda de hecho), a la que nos hemos referido, la mayor preocupación que suelen tener es la <a title="heredar discapacitado" href="https://www.plusesmas.com/herencias/los-expertos-responden/puede-heredar-una-persona-incapacitada/" target="_blank">forma de trasmitirle sus propios bienes</a>, es decir, cómo pueden protegerlo desde el punto de vista patrimonial, formando una masa de bienes que pueda garantizar sus necesidades económicas, tanto presentes como futuras.</p>
<p>Pues bien, existen fundamentalmente tres mecanismos para poner a disposición del hijo dinero u otros bienes (los dos primeros son los tradicionales, mientras que el tercero es relativamente nuevo y solo puede utilizarse en el caso de que haya una determinada discapacidad):</p>
<ol>
<li><strong>Herencia:</strong> Dejarle en testamento todos o determinados bienes, en cuyo caso hay que esperar al fallecimiento de los padres para que adquiera los bienes, si bien el impuesto a pagar suele estar bonificado.</li>
<li><strong>Donación:</strong> Hacer donación de uno o varios bienes, en tal caso ya adquirirá la propiedad desde un principio, si bien el impuesto suele ser superior, aunque depende también de cada Comunidad Autónoma.</li>
<li><strong>Patrimonio protegido:</strong> Constituir un patrimonio protegido a favor del hijo con discapacidad, posible desde el año 2003, en cuyo caso también adquiere la propiedad de los bienes desde el principio, permite el establecimiento de normas especiales de administración y conlleva unas interesantes ventajes fiscales. Es necesario nombrar un administrador (que pueden ser los propios padres), que serán los representantes legales en todo lo relativo a este patrimonio especial.</li>
</ol>
<h3>¿Qué sucede cuando los padres ya no están o no pueden ocuparse de un hijo con discapacidad?</h3>
<p>Cuando los padres ya no estén o no puedan encargarse de cuidar a su hijo con discapacidad, esté o no incapacitado, será <strong>otra persona la que tendrá que ocuparse de él.</strong> Aquí puede ocurrir lo mismo que con nosotros: o que el hijo no incapacitado siga en una situación de guarda de hecho, en este caso ejercida por otra persona (un abuelo o un hermano, por ejemplo), siendo aplicable lo dicho anteriormente para los padres; o que ya estuviese incapacitado o, no estándolo, que la incapacitación se produzca en este momento, en cuyo caso el juez/a nombrará a una o varias personas para que ejerzan el cargo de tutor o curador.</p>
<p>En este supuesto de falta de los padres, es más aconsejable instar el procedimiento de incapacitación, para que se nombre un<strong> tutor</strong> (si la incapacidad es total) o un <strong>curador</strong> (si la incapacidad es parcial). El tutor es el representante legal del incapaz y le sustituye en todas sus actuaciones, ocupándose tanto de la protección de su persona como de la administración de su patrimonio, requiriendo también autorización judicial para poder realizar los actos de mayor trascendencia para el tutelado. En cambio, el curador no es su representante legal (pues el incapaz sigue actuando por sí mismo) y se limita a asistirle en aquellos actos importantes que determine la sentencia.</p>
<p>Los padres pueden en testamento o en otro documento notarial nombrar tutor o curador para sus hijos, pero es necesario que sean menores o estén incapacitados. En el caso que no haya nombramiento por los padres, será el juez/a quien designe como tutor o curador a la persona que considere más idónea para ejercer el cargo, dentro de los familiares más próximos.</p>
<h3>¿Existen otros mecanismos de protección o control de un hijo con discapacidad?</h3>
<p>Los padres, también en <a title="como hacer un testamento" href="https://www.plusesmas.com/herencias/testamento/como-hacer-el-testamento-y-el-reparto-de-la-herencia-paso-a-paso/" target="_blank">testamento</a> o en otro documento notarial, además de nombrar tutor, pueden establecer órganos de fiscalización de la tutela, así como designar a las personas que hayan de integrarlos u ordenar cualquier otra disposición sobre la persona o bienes de sus hijos menores o incapacitados. Estas disposiciones vincularán al juez/a, al constituir la tutela, salvo que el beneficio del incapacitado exija otra cosa, en cuyo caso lo tendrá que hacer mediante decisión motivada.</p>
<p>Además, cualquier persona (y por tanto, también los padres) que disponga de bienes a título gratuito a favor de un menor o incapacitado, ya sea a través de una donación o en testamento, podrá establecer las reglas de administración sobre esos bienes, y designar a la persona o personas que hayan de ejercitarla. En este caso, surge la figura del <strong>administrador especial</strong>, que puede ser una persona distinta del progenitor o del tutor, de modo que aquel administrará los bienes expresamente dejados de forma gratuita, mientras que este administrará el resto de los bienes que pudiera tener la persona con discapacidad.</p>
<p>También existe una figura de protección distinta de las anteriores, el llamado <strong>defensor judicial</strong>, cuyo cometido es representar o asistir a la persona con discapacidad en situaciones en que no puedan hacerlo los padres, el tutor o curador; por ejemplo, en aquellos actos en los que exista conflicto de intereses con estos. Lo nombra el juez/a y tiene carácter transitorio y provisional, pues es para una actuación concreta.</p>
<h3>Protección del patrimonio de un hijo con discapacidad</h3>
<p>Hoy constituye una realidad innegable la supervivencia de muchos discapacitados a sus progenitores, lo cual supone un motivo de preocupación para los padres, que temen lo que, en el futuro, pueda suceder con sus hijos con discapacidad, no solo desde el punto de vista personal (a lo que acabamos de hacer referencia), sino también en el ámbito económico.</p>
<p>Pues bien, dejando a un lado los casos, más bien excepcionales, en los que les hayamos transmitido bienes en vida (ya sea a través de donaciones o de aportaciones a un patrimonio protegido), la mayoría de las adquisiciones de bienes por nuestros hijos (sean o no discapacitados) proviene por vía de <strong>herencia</strong> de los padres.</p>
<p>Si los padres no tienen testamento, la herencia se repartirá entre todos los hijos por partes iguales. No obstante, cuando alguno de ellos sufra una discapacidad, posiblemente quieran dejar a ese hijo una porción mayor o protegerlo de algún otro modo. De ahí la necesidad de hacer testamento, acudiendo al notario para que asesore a los padres sobre todas las posibilidades que tienen y confeccione un testamento a la medida de sus necesidades y situación familiar.</p>
<p>No debemos olvidar que, en muchas regiones de España, <a title="las legitimas" href="https://www.plusesmas.com/derechos_dinero/herencia_y_testamento/que_son_las_legitimas/1819.html" target="_blank">las legítimas</a> (una parte de la herencia que debe ir a los hijos a partes iguales) pueden suponer un importante límite a la hora de poder beneficiar al hijo con discapacidad respecto de los demás. Pero también es cierto que, desde el año 2003, hay nuevas posibilidades legales para planificar la herencia de las personas con discapacidad, que mitigan esos límites, como son las <strong>sustituciones fideicomisarias a favor de incapacitados</strong>, que permiten dejar toda la herencia a favor del hijo discapaz, con la obligación de que después haga tránsito a sus hermanos, figura esta que requiere que el hijo esté incapacitado judicialmente.</p>
<h3>Cuando un hijo con discapacidad muera, ¿qué sucederá con sus bienes?</h3>
<p>Directamente relacionado con lo anterior está la siguiente cuestión que se nos plantea: cuando un hijo con discapacidad fallezca, ¿qué sucederá con los bienes que haya podido adquirir durante su vida, ya sea por sí mismo o por atribución de sus padres o de otras personas?<br /><strong>Si no ha hecho testamento</strong>, ya sea porque no tiene capacidad suficiente para hacerlo por sí mismo o, teniéndola, no ha reparado en hacerlo, sus bienes pasarán a sus parientes más cercanos, que, si ya no están sus padres, normalmente serán sus hermanos a partes iguales y sin ninguna distinción, independientemente del tipo de relación que mantuviera con ellos en vida. De ahí la misma necesidad que puede tener la persona con discapacidad de hacer testamento.</p>
<p>Ahora bien, si el hijo no tiene la capacidad necesaria para hacer testamento, ¿esto significa que se le aplicará directamente lo que dice la ley? Pues no, porque el derecho da la posibilidad a los padres de nombrar herederos a sus hijos incapaces, con determinados límites, a través de la institución que se conoce como <strong>sustitución ejemplar</strong>, la cual también exige la incapacitación judicial.</p>
<p>Y si al final el hijo con discapacidad fallece sin herederos determinados voluntariamente, ya sea por él mismo o a través de los padres, existe la salvaguarda de que no le podrán heredar las personas que no le hubieran prestado las atenciones debidas, estando obligados a ello.</p>
<p>Autores:<br />Tomás Castillo Arenal, Gerente de AMICA<br />Jorge Díaz Cadórniga, notario de Vera (Almería)Manuel Nevado Rey<br />Francisco González Ruiz, Abogado. Colaborador de la Fundación Æquitas.<br />David Mendoza Moreno, Abogado. Defensor Judicial. <br />Valero Soler Martín-Javato, notario de Torelló (Barcelona)<br />Coordinador: Manuel Rueda Díaz de Rábago, notario de Vitoria y Director de Sección Jurídica de la Fundación Æquitas.</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Del 'síndrome del nido vacío' al 'síndrome del nido lleno' ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia/nuestros-hijos/del-sindrome-del-nido-vacio-al-sindrome-del-nido-lleno/</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 23 May 2016 16:45:28 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Antiguamente era muy común sufrir el síndrome del nido vacío. Pero actualmente los hijos no se van, vuelven. Es el conocido como síndrome del nido lleno. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>El síndrome del nido vacío es una <a title="soledad" href="https://www.plusesmas.com/salud/estres_depresion_y_ansiedad/como_afrontar_la_soledad/3235.html" target="_blank">sensación de soledad</a>, tristeza y pérdida que los padres o tutores pueden sentir <strong>cuando sus hijos abandonan el hogar</strong> para vivir por su cuenta o crear una nueva unidad familiar.</p>
<p>Surgen síntomas del tipo fatiga crónica, ansiedad, miedos, desmotivación, apatía, estados depresivos, problemas sexuales y de relación con el conyugue, sentimientos de inutilidad… Aunque es <strong>más común en las mujeres</strong>, puede ocurrir en ambos sexos y es esencial prestar atención a uno mismo para detectar estos síntomas y, si se dan de forma severa, como en el caso de las depresiones, se recomienda acudir a un profesional de la psicología.</p>
<p>Te damos algunas pautas para afrontar el duelo de la marcha de los hijos del hogar y aliviar la sensación de pérdida.</p>
<h3>Cómo superar el síndrome del nido vacío</h3>
<ul>
<li>Gestiona tu tiempo y haz aquellas cosas que siempre quisiste y no lograste hacer por la falta de éste.</li>
<li>Mantente ocupado y activo. Participa en nuevas actividades y explora aficiones aparcadas.</li>
<li>Asume nuevos retos y objetivos en tu día a día y busca cosas que te motiven.</li>
<li>Comparte tus sentimientos  con otras personas y si notas que algún síntoma se acentúa e interfiere notablemente en tu vida diaria pide ayuda profesional.</li>
<li><a title="emancipacion de los hijos" href="https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/nuestros_hijos_se_emancipan_alegria_o_disgusto/321.html" target="_blank">Acepta esta nueva etapa con alegría</a> y optimismo, disfrutando de la vida y el éxito de tus hijos de una forma diferente a la de años anteriores.</li>
<li> Acepta el nuevo rol como padre en la relación con tu hijo.  </li>
<li> Potencia el reencuentro con tu pareja.Recientes investigaciones demuestran que las parejas mejoran su relación y su satisfacción conyugal aumenta.</li>
</ul>
<h3>Del síndrome del nido vacío al síndrome del nido lleno</h3>
<p>Comienzan a venir a consulta padres con mucho estrés y un discurso en común: <strong>deben seguir sosteniendo a sus hijos adultos</strong> bien porque permanecen en el hogar o porque han tenido que volver afrontando alguna nueva situación. Este es el llamado “síndrome de nido lleno”, fenómeno inverso que está apareciendo en la actualidad porque los hijos adultos no terminan de marcharse de casa y permanecen a edades avanzadas en el hogar. Asimismo, también pueden haberse ido y regresar por motivos económicos, situaciones de paro, <a title="divorcio de los hijos" href="https://www.plusesmas.com/salud/los_psicologos_responden/como_ayudar_a_un_hijo_ante_un_divorcio/3418.html" target="_blank">divorcios</a>, educación extendida, problemas de drogas o alcohol, transiciones temporales, etc.</p>
<p>Este fenómeno genera en los padres o tutores una sensación de<strong> sobrecarga y frustración</strong> ante la posibilidad de no poder hacer frente al sustento de todos, de no poder disfrutar de su ansiada jubilación y de no ver recompensado todo su esfuerzo destinado a que sus hijos cumplieran el llamado “ciclo vital”. Además se producen forzosos cambios en el hogar y en sus rutinas  diarias, teniendo que reajustar la economía, los espacios y los tiempos, entre otros.</p>
<h3>Consejos para aliviar el síndrome del nido lleno</h3>
<ul>
<li><strong>Tiempo. </strong>Considerar que es una situación pasajera que tiene y debe tener retorno. Si pasado un tiempo razonable la situación continúa estancada y no se supera de manera natural, lo mejor es recurrir a la ayuda de profesionales.</li>
<li><strong>El dialogo es clave.</strong> Es fundamental <a title="dialogo entre padres e hijos" href="https://www.plusesmas.com/cuidadorfamiliar/cuidados_para_cuidador/encontrar_el_dialogo_entre_padres_e_hijos/838.html" target="_blank">evitar los reproches</a> y redefinir un pacto de convivencia entre todas las partes implicadas, logrando la conciliación de intereses y el respeto a las normas establecidas.</li>
<li><strong>Entre adultos.</strong> Partir de la premisa de solucionar los problemas de convivencia, teniendo en cuenta que los conflictos se dan entre adultos capaces de elegir y decidir.  Por su parte, los hijos deben adaptarse a la rutina del hogar familiar durante el tiempo que permanezcan en casa de sus progenitores y saber agradecer el apoyo que les brindan sus padres y hermanos.</li>
<li><strong>Paciencia.</strong> La adaptación llegará, tarde o temprano. Hay que saber relativizar y dar la importancia real a los problemas que surjan a diario. Saber distinguir entre lo urgente y lo importante. Y, además, saber que esta situación suele y debe ser transitoria.</li>
</ul>
<p>Autores: Miguel Angel Maroto, Vanesa Blanco y Manuel Nevado</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Evitar «el síndrome de la abuela esclava» ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/evitar_el_sindrome_de_la_abuela_esclava/1334.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 23:28:15 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Las necesidades económicas, los problemas de divorcio o separaciones de los hijos, obligan a muchos abuelos y abuelas a sustituirlos en sus funciones. Ejercen una paternidad forzosa. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>En estos casos, sobre todo las abuelas, llevan a cabo una labor que puede <strong>exceder con mucho sus posibilidades físicas y psíquicas</strong>. Es obvio que ya no se tiene la fuerza y la capacidad de decisión que cuando se ejercía de madre. Es muy frecuente que se vean obligadas, además de atender a los nietos, a cuidar de su propio hogar y de sus maridos. Esta circunstancia se convierte, en muchas ocasiones, en una <strong>obligación excesiva</strong>.</p>
<p>Sin embargo, pese al esfuerzo, se observa que cuando esta relación se coloca en la <strong>justa medida</strong>, es decir, los abuelos solo son una ayuda y no los sustitutos absolutos de los padres, la situación es beneficiosa para todos, en general.</p>
<p>Abuelos y nietos forman una interesante mezcla entre la energía bulliciosa de un niño y la serenidad de la vejez. Hay un intercambio entre <strong>inocencia y sabiduría</strong>.</p>
<p>Los abuelos tienen mucho que enseñar y los nietos mucho que <strong>aprender</strong>: tradiciones, cultura, oficios... De no ser por ellos, hoy por hoy se habrían perdido.</p>
<p>Actualmente, los niños realizan todo su aprendizaje fuera del <strong>entorno familiar</strong>. El colegio, clases particulares, actividades extraescolares, además de los ordenadores y otros aparatos electrónicos, sustituyen en muchas ocasiones al educador, sobre todo, al educador familiar. Los abuelos piensan que no están a la altura de los avances tecnológicos, se sienten incapaces de aprender a manejar esos «trastos modernos». De este modo surgen brechas intergeneracionales. Si se logran establecer intercambios de aprendizaje entre <a href="https://www.plusesmas.com/familia/abuelos-nietos/">nietos y abuelos</a>, los lazos entre generaciones se verán reforzados, se sentirán útiles y más cercanos los unos con los otros.</p>
<p>Por ejemplo, Ester se encarga de enseñar a sus nietos cómo hacer tartas. A cambio, ellos le enseñen a comunicarse por Internet. Ha sido un aprendizaje de extraordinaria importancia. Ahora «chatea» con su hija que vive en Australia y sus nietos han descubierto una relación adulta y gratificante con su abuela.</p>
<p>Otro cambio que se produce en la relación con los nietos, a diferencia de cuando se es padre, es que a los hijos se les ha exigido mucho más. Los nietos disfrutan de la <strong>paciencia</strong>, porque ahora es diferente. Nos hemos hecho más permisivos, y, con el paso del tiempo, hemos dulcificado nuestras normas.<br /><br /> Carmen volvió a sonreír y mostrar una paciencia inusitada con sus dos nietos de 4 y 6 años respectivamente. De joven no tuvo demasiado tiempo para nada ya que el estrés y los problemas familiares la tenían angustiada. Ahora, el pasado queda atrás y, al ser abuela, disfruta de una segunda «maternidad» sin plantearse ninguna obligación.</p>
<p>Juan observaba sonriendo a su nieto de 4 años. El niño tiraba puñados de arena hacia arriba, jugando con su «lluvia mágica», poniéndose perdido de polvo y barro. Juan admiraba la inagotable energía de su nieto. Jamás le hubiera permitido a su hija ensuciarse de ese modo y comprende que a su nieto le deja hacer todo lo que quiere, pero... eran otros tiempos.</p>
<h3>Los hijos para los padres</h3>
<p>Sin embargo, es muy importante aceptar el modo de educación que nuestros hijos han adoptado para con los suyos; aunque creamos que lo hacen diametralmente opuesto o peor que nosotros, debemos respetarlo.</p>
<p>Los nietos vienen a casa, los cuidamos, los mimamos, pero ahora la responsabilidad ya no es nuestra, y esto, precisamente, es lo que nos permite disfrutar más con los pequeños. No olvidemos que solo somos «COMPAÑEROS DE VIAJE».</p>
<p>La vida sigue y nosotros, padres, y ahora abuelos, cedemos el testigo a los que vienen con más fuerza. Se nos brinda una <strong>segunda oportunidad</strong> para volver a sentir y saborear, con más intensidad, la ternura y alegría que despierta un nuevo ser que quiere conquistar la vida.</p>
<p><strong><em>Victoria Artiach Elvira. Psicóloga-psicoterapeuta.</em></strong></p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Suegra-nuera. El difícil equilibrio ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/suegra-nuera_el_dificil_equilibrio/329.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 22:19:17 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Las relaciones entre suegra y nuera no son siempre fáciles. En ellas se mezclan sentimientos encontrados vividos de forma intensa y que, además, giran siempre alrededor de un único personaje, el hijo-marido, que debe actuar como mediador entre ambas. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Pocos personajes hay tan denostados e impopulares como la<strong> suegra</strong> en el acervo popular. Alrededor de ella se han ideado mil y un chistes en los que el elemento jocoso roza con frecuencia el mal gusto. La mayoría de ellos reserva el papel de protagonista a la<strong>suegra</strong> de él, a la que se atribuye el rol de metomentodo: una mujer que opina y dispone sin que nadie se lo pida, una especie de mamá pulpo que pretende trasladar a la<strong> familia de su hija</strong> las normas y directrices con las que guió a su propia familia. Sobre la madre de él, las chanzas son infinitamente menores en número, y ello sin razón aparente ya que las relaciones entre nuera y suegra son en muchas ocasiones bastante más complejas que las de ésta con su yerno. En ellas se mezclan ingredientes diversos, que van desde el cariño y la complicidad a la rivalidad y los celos.</p>
<h3>Compartir al hijo</h3>
<p>Son unas relaciones en las que cabe todo tipo de sentimientos, vividos con gran intensidad. La explicación puede encontrarse en el hecho de que, como afirma <strong>Alicia Moreno</strong>, psicoterapeuta familiar y directora del Master de Terapia Familiar y de Pareja de la Universidad Pontificia de Comillas, «en la familia, quien está emocionalmente más presente con los hijos es la madre». Y a muchas les resulta difícil compartir al <strong>hijo</strong> al que han cuidado y educado durante más de veinte años. «Entre madre e hijo se da una <strong>relación de sobreprotección </strong>que no se da con las hijas. Existe un vínculo que excluye a otras personas, sobre todo a mujeres», añade la psicoterapeuta.</p>
<p>Así las cosas, las <strong>relaciones entre suegra y nuera</strong> se desenvuelven siempre en un difícil equilibrio y alrededor de un único personaje: el hijo-marido. Para él, la primera imagen de la mujer es la de su madre, mientras que su esposa es la primera mujer en su vida. Las dos tienen una importancia capital en su existencia; a las dos le une un vínculo especial que inevitablemente influye en las <strong>relaciones entre suegra y nuera</strong>.</p>
<h3>Inevitable distanciamiento</h3>
<p>Se trata de un triángulo en el que cada cual ha de aprender a asumir su rol. Del mismo modo que la nuera no debe ver la relación del marido con su madre como algo amenazante, ésta habrá de renunciar a la familiaridad que tenía con su hijo cuando vivía con ella. «En el momento en que el hijo constituye su propia familia, la madre tendrá que asumir que se inicia una nueva etapa en su relación con él», afirma <strong>Alicia Moreno</strong>. «El distanciamiento es inevitable porque el hijo no tendrá ni el tiempo ni las energías para dedicar a su madre la atención que antes le dispensaba. Evidentemente –añade la psicoterapeuta–, se trata de una pérdida, que puede tener su lado positivo, porque bien llevada puede suponer ganar una buena <strong>relación con su nuera y sus nietos</strong>». Es el caso de Pilar, madre de Javier, quien vive en pareja desde hace dos años. Su relación con la compañera de éste es «maravillosa», dice entusiasmada. «No doy consejos si no me los piden ni me meto donde no me llaman –explica–. Yo he hecho mi vida como he querido y creo que los demás tienen derecho a lo mismo. Además, mi nuera tiene la virtud de atemperar el carácter de mi hijo, que es muy nervioso: ella es, por ejemplo, quien media cuando Javier discute con su padre».</p>
<h3>Dependencia emocional</h3>
<p>A veces la renuncia no es tan fácil. Hay madres posesivas en extremo que han desarrollado con sus hijos una<strong> relación</strong> que puede llegar incluso a ser agobiante. Es frecuente en aquellas que se han quedado viudas jóvenes y han volcado toda su existencia en la educación y el cuidado de sus hijos. Cuando éstos son mayores, buscan en ellos, más que mero apoyo, un sustituto del marido que les ha faltado. Por eso, en el momento en que los hijos se van de casa no encuentran el modo de llenar el vacío que dejan detrás. Pero no siempre está la viudedad de por medio. A la<strong> consulta</strong> de Alicia Moreno han llegado casos de parejas en las que las injerencias las protagonizaba una suegra con sus propios problemas conyugales: «Son mujeres que tienen una dependencia emocional de sus hijos debido a sus problemas de pareja; que han buscado aliados en los hijos y, cuando éstos se van, les cuesta muchísimo quedarse solas, sin su complicidad».</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ La difícil convivencia entre suegras y nueras ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/la_dificil_convivencia_entre_suegras_y_nueras/1335.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 20:34:28 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Las relaciones entre suegra y nuera no son siempre fáciles. En ellas se mezclan sentimientos encontrados vividos de forma intensa y que, además, giran siempre alrededor de un único personaje, el hijo-marido, que debe actuar como mediador entre ambas. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>La<strong> suegra</strong> de Esther responde a este prototipo. Pese a ello, las<strong> relaciones </strong>entre ambas siempre fueron cordiales... hasta que nació el primer <strong>nieto y la abuela </strong>hubo de dedicarse a su cuidado al reincorporarse la joven madre al trabajo. «Fue un error», sentencia Esther. «La<strong> convivencia</strong> era poco menos que imposible: yo no soportaba que mi<strong> suegra </strong>pusiera constantemente en duda mi capacidad para criar a mi hijo. Lo que valía era su experiencia y nada más. Era como si mi hijo estuviera bien solo cuando estaba con ella. Es verdad que me hizo un gran favor, pero tuve que pagar un alto precio: si le llevaba la contraria, se enfadaba; callarme suponía tener que aceptar cosas con las yo no estaba de acuerdo...», se lamenta. «Mientras tanto –continúa–, mi marido se sentía entre la espada y la pared... hasta que un día, con buenas palabras, le dijimos que había llegado la hora de que el niño fuera a la guardería. No se lo tomó muy bien, pero creo que fue la mejor solución para todos, porque por un momento temí que aquella situación pusiera fin a mi <strong>matrimonio</strong>».</p>
<p>Los temores de Esther no eran infundados. A la consulta de <strong>Ludi López</strong>, mediadora familiar de la <strong>Asociación Interdisciplinaria de Estudios de la Familia</strong>, ha llegado más de una pareja decidida a separarse debido a que a la esposa se le hizo insufrible la convivencia con sus suegros y no se sentía apoyada por su marido. No hay estadísticas al respecto, pero sí datos que indican que las <strong>relaciones con las familias </strong>respectivas son la causa más frecuente de discusión entre las parejas jóvenes españolas.</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Consejos para ser la madrina más elegante ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/la_madrina_mas_elegante_consejos_del_disenador_matias_montero/1339.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 19:42:18 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Los novios han decidido que habrá boda la próxima primavera. ¿Vas a ser la madrina, como manda la tradición? Pues toma nota, porque en este día tan especial para tu hijo, la madrina, después de la novia, es la figura femenina más importante de la boda. Y hay que estar a la altura. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Entrevista al diseñador MatÍas Montero: «Elegante es aquella señora que sabe renunciar a una moda que no le va»</p>
<h3><strong>¿Qué estilo recomienda a una madrina?</strong></h3>
<p>M. M. Personalmente, me decanto por la discreción; faldas rectas en las que, sin embargo, pueden aparecer volantes y discretas aberturas para dar gracia al andar. Me gustan los vestidos largos de raso, seda natural o encaje.</p>
<h3><strong>¿Cómo vestiría Matías Montero a una madrina?</strong></h3>
<p>M. M. Depende de su constitución. Me gustan los drapeados, los escotes discretos y los delicados bordados de pedrería. Los vestidos en esta línea los acompaño de chaquetas, unas veces sencillas con cuellos más o menos desbocados y otras con bordados a juego con los del vestido. Otra opción muy elegante son las chaquetas ricamente bordadas sobre trajes de línea muy sencilla.</p>
<h3><strong>Hablemos de tocados...</strong></h3>
<p>M. M. El traje de madrina lo complemento con un elegante sombrero o pamela que jamás debe retirarse hasta que finalice el banquete. Resulta muy acertado también, y quizá más práctico, el tocado de plumas o de flores de tela. No olvidemos las elegantes mantillas españolas, aunque, personalmente, las veo un poco antiguas.</p>
<h3><strong>¿Cuáles son los colores y telas que llevarán esta temporada las madrinas?</strong></h3>
<p>M. M. Nos llega un derroche de tonos pastel, especialmente de la gama del beige al marrón, los verdes tipo laurel y los tonos caqui. En cuanto a telas, la gasa georgette, el crêpe satin y los bordados. Una moda elegante con la que una madrina puede brillar con luz propia sin deslumbrar a la siempre protagonista de ese día, la novia.</p>
<p>Matías Montero aprendió los secretos de la moda de la mano de Balenciaga. En París perfecciona su técnica en el arte del diseño y la alta costura. En 1967 se afinca definitivamente en Madrid, donde monta su taller de costura y gabinete de diseño. Ese mismo año, presenta su primera colección con un éxito arrollador, tanto de crítica como de público. Hoy es una referencia indispensable en el mundo de la alta costura.</p>
<p><br /><strong><em>Susana Carrizosa</em></strong></p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Claves para ser una madrina 10 en la boda de tu hijo ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/claves_para_ser_una_madrina_10_en_la_boda_de_tu_hijo/332.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 19:13:13 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Los novios han decidido que habrá boda la próxima primavera. ¿Vas a ser la madrina, como manda la tradición? Pues toma nota, porque en este día tan especial para tu hijo, la madrina, después de la novia, es la figura femenina más importante de la boda. Y hay que estar a la altura. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Con un año de antelación, ha comenzado la cuenta atrás. Y es que la mejor receta para que la boda de tu hijo sea un éxito es trazarse plazos y planes y respetarlos escrupulosamente. Con una buena organización, tendrán la más bonita de las celebraciones y, lo que es más importante, sin nervios ni angustias de última hora. En todo ese listado de preparativos, la colaboración de los padrinos es fundamental, ya que, con su ayuda, los novios pueden aligerar su cargadísimo planning.</p>
<p>Lo primero es reunirse con los novios y repasar la lista que, seguramente, ya han elaborado para organizar su enlace («encontrar» iglesia o juzgado, restaurante, pensar en el traje de novia/novio, en los invitados, el menú, la música, la decoración floral…). Repartir tareas es muy práctico, aunque hay que dejar bien claro desde el principio que no se trata de organizarles ni la boda ni la vida, sino, simplemente, de echarles una mano en un cúmulo de tareas que requieren tiempo. La colaboración es la clave para evitar tensiones e histerias. En el fondo, se trata de disfrutar tanto del día del evento como de los preparativos. Comienza la carrera contrarreloj.</p>
<h3>¿En qué puedes ayudar?</h3>
<ul>
<li><strong> Pedida de mano. </strong>Este acto tiene como fin que se conozcan más las dos familias. Puedes ofrecer tu casa y organizar una agradable cena, en la que, al final, es costumbre que los novios se intercambien regalos.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Lista de invitados.</strong> Elaborar junto a tu hijo la lista de invitados es algo casi necesario. Incluso puedes enviar tú misma las invitaciones una vez que se haya aprobado la lista definitiva. Hay que recopilar todas las direcciones, y las invitaciones han de enviarse con dos meses de antelación, para que los invitados se puedan organizar con tiempo. Se debe poner el S.R.C. (se ruega confirmación) en la invitación e incluir en el sobre una tarjeta de respuesta con su sobre y sello.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Prueba del menú.</strong> Una vez que se ha decidido dónde se celebrará el banquete y el menú, los novios, así como los padres del novio y de la novia, suelen ir a probarlo. Es la ocasión de sugerir cambios para que el resultado agrade a la mayoría de los invitados. No hay que olvidar prever un menú especial para los más pequeños.</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>El día después.</strong> Una vez concluido el festejo, hay detalles de los que se puede ocupar tanto la madrina como la madre de la novia: hacerse cargo de los regalos de última hora y las correspondientes tarjetas, recoger los trajes de ceremonia de los novios en caso necesario, papeleos...</li>
</ul>
<ul>
<li><strong>Una regla de oro:</strong> intenta simplificar.</li>
</ul>
<p><em><strong>Susana Carrizosa</strong></em></p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Vacaciones para toda la familia ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/vacaciones_para_toda_la_familia/315.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 13:59:54 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ El veraneo en familia, con hijos y nietos, puede ser un plan idílico o una fuente de conflictos... ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Por diversas razones, afectivas, económicas, de comodidad…, los hijos deciden que no hay nada mejor que pasar las <strong>vacaciones</strong>, prole incluida, en la casita de campo o de la playa de sus padres. ¿No es eso lo que queríamos? Hemos crecido y, dentro de la gran familia, hay dos o tres familias, con intereses y necesidades a veces difícilmente conciliables de forma espontánea. Y el problema está servido. ¿Qué hacemos para que todos podamos pasarlo bien?</p>
<p>Para la psicóloga <strong>Julia Silva, del Centro de Psicología y salud Terapia y Más</strong>, la respuesta está clara. Para empezar, «conviene no confundir los deseos y las expectativas individuales con las compartidas, porque el plan perfecto puede no ser el mismo para unos que para otros. Y cuando los deseos no coinciden, se impone hacer un plan que resulte apetecible para todos. Para ello, cada uno debe comunicar lo que desea y negociar entre todos para llegar a un acuerdo».</p>
<h3>Sobrecarga de trabajo</h3>
<p>Una vez superado el primer peldaño, serán precisas grandes dosis de <strong>comprensión</strong> y capacidad de <strong>adaptación </strong>para que la convivencia sea un éxito, sin olvidar la previsión para adelantarse a los posibles problemas, lo cual incluye, de acuerdo con<strong> Julia Silva</strong>, «establecer unas normas comunes y el reparto de las tareas». Ese fue quizá el error de Teresa: «Tengo dos hijas casadas con dos niños y dos hijos más con sus respectivas parejas. El mes de agosto pasado, durante unos días, coincidimos todos en el apartamento de la playa. Éramos doce. Empecé feliz esta aventura, en la que pusimos la mejor voluntad. Pero enseguida, el salón se empezó a llenar de ropa, toallas, trastos, gorras, manguitos, chupetes… Los horarios eran dispares y, sobre todo, yo estaba a disposición de todos, porque las hijas se relajaban (¡trabajan tanto el resto del año!), los yernos se dedicaban a sus aficiones… Por cierto, uno de ellos es adicto al ordenador, con lo cual ocupaba una plaza de sofá a todas horas. Y los niños, los pobres, reclamaban sus comidas, sus siestas, su ritmo de vida… Acabé más que enfadada. Tuve que poner a todos firmes y me resultó muy desagradable, después de lo que me sacrifiqué para que fuera un éxito…».</p>
<h3>Estallar por una tontería</h3>
<p>La experiencia de Teresa es una de tantas. Cuando se juntan varias familias, cada una con sus pautas y normas, hay que hacer un esfuerzo para que, sin que ninguna renuncie completamente a sus costumbres, se encuentren –y se respeten– unas normas comunes que eviten los choques. Además, «cuando algo molesta, es necesario decirlo de forma positiva, porque, si nos callamos, vamos <strong>acumulando tensión</strong> y, al final, estallamos por una tontería», precisa Julia Silva en clara alusión al enfado final de Teresa.</p>
<p>Y es que la <strong>comunicación</strong> es fundamental para eludir desenlaces negativos y experiencias estresantes. Y también para evitar dolorosos malentendidos.</p>
<p>Maribel y su marido han acabado organizando sus <strong>vacaciones </strong>sin contar con sus hijos. «Tenemos dos chicos: uno casado, con un niño de cuatro años y una niña de uno, y otro soltero. Hace tres veranos, arreglé la casa de la playa con la ilusión de que todos vinieran a pasar unos días con nosotros. No vinieron. El soltero se fue de viaje, y el casado pasó una semana con la familia de ella. Y, más o menos, es lo que han venido haciendo estos veranos. Mi marido –cuenta Maribel– me lo decía: no vendrán, son hijos, no son hijas… Los echo de menos y, a veces, me pregunto: ‘¿Es que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres no debería reflejarse también en estas pequeñas cosas que en el fondo hacen sufrir tanto?».</p>
<h3>Una escuela para la vida</h3>
<p>Cuando la <strong>experiencia resulta positiva</strong>, las <strong>vacaciones en familia </strong>son muy beneficiosas para todos. «Los distintos modelos de familias, con sus pautas y normas particulares, pueden brindar a los adultos una oportunidad para aprender cómo hacen los demás para solucionar los problemas», comenta <strong>Julia Silva</strong>. «Y para los niños es muy enriquecedor, porque la convivencia con otras familias, además de la suya propia, les permite ver que hay otros modelos, lo que contribuirá a que de adultos sean unas personas más flexibles y capaces de adaptarse al entorno. Además, favorecerá que desarrollen habilidades sociales, que aumente su autoestima y la seguridad en sí mismos, a la vez que aprenderán a respetar las diferencias», concluye la psicóloga.</p>
<p>Lo importante es tener un <strong><a href="https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/vacaciones_en_familia_un_objetivo_comun/1332.html">objetivo común</a></strong>. «Cuando el fin último es pasarlo bien, el esfuerzo que supone renunciar a algunos hábitos que molestan a los demás y mostrar comprensión hacia los de los demás merece la pena», sostiene Julia Silva.</p>
<p>P. H.</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Nuestros hijos se emancipan: ¿Alegría o disgusto? ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/nuestros_hijos_se_emancipan_alegria_o_disgusto/321.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 10:24:24 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Cuando somos conscientes de que nuestros hijos han tomado las riendas de su vida y no cuentan más con nuestra aprobación, es el momento de colocarnos detrás de ellos, estar ahí y soltar amarras. Aquellos pequeños a los que hemos querido tanto, van a afrontar solos todas sus decisiones. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>A muchas personas esta situación les entristece, como si se produjera una separación definitiva. Sin embargo, solo significa un cambio en la relación. El tiempo transcurre más rápidamente de lo que somos capaces de aceptar, pero la realidad se impone y hay que decir «adiós a nuestros pequeños» y saludar a estos adultos, que además son nuestros hijos.</p>
<p>En ocasiones, no cambiamos nuestras actitudes maternales hasta que son ellos mismos quienes nos recuerdan que ya son autosuficientes.</p>
<p>Vicky y Alejandro se dieron cuenta de esto el día en que su hijo con dieciocho años entró en casa y les anunció: «Me he comprado un piso». Sus padres se devanaban la cabeza preguntándose: «¿Cómo era posible que hubiera tomado esta decisión él solo? ¿Con qué dinero? ¿Cuándo? ¿No le habrán engañado? Pero ¿por qué no ha contado con nosotros?». En el fondo pensaban: «¿Cómo se atreve a ser adulto tan pronto y sin nuestro permiso?».</p>
<p>Hemos pasado tanto tiempo cuidándolos, protegiéndolos, ayudándolos que inconscientemente nos instalamos en este rol: «Yo soy grande y tú pequeño». No queremos que pasen por malas experiencias, deseamos evitárselas, con la ingenua idea de que pueden aprender en cabeza ajena. Hay que reconocer que esa posición de protección nos hace sentir un sutil aire de superioridad y poder. Creemos que somos imprescindibles y más expertos, sin duda esta sensación es agradable, aunque con el tiempo se convierte en una pesada carga.</p>
<p>Pero las personas cambian, y aunque no queramos, tenemos que abandonar ese papel. No podemos ahorrarles el poder de equivocarse ni evitar que saboreen las mieles o las hieles de su propia experiencia. Sobre todo cuando de quienes estamos hablando no es de adolescentes, sino de hombres y mujeres que ya tienen una cierta edad.</p>
<p>Los padres tenemos conductas protectoras por amor. Queremos lo mejor para ellos. Sin embargo, protegiéndolos les decimos indirectamente que no confiamos en sus capacidades, en su saber hacer y, como resultado, nuestros hijos se escapan del radio de acción de nuestro ojo vigilante.</p>
<p>Margarita tiene un hijo de 29 años. Es ingeniero, trabaja en diferentes ciudades europeas, pero su madre creía que iba a estar siempre presente en sus decisiones. Se sorprendió el día que Ernesto llegó a casa, le presentó a su novia, y anunció que se iban a casar un mes más tarde. Ernesto no quiso preocupar a su madre, y tampoco quiso que se entrometiera en esta decisión tan importante para él.</p>
<p>La relación entre padres e hijos es una dinámica en la que se entrelazan necesidades contrapuestas de dependencia-independencia, poder y sumisión. Relaciones tamizadas por necesidades inconscientes que nos hacen mantenernos en posiciones inmóviles: «Yo soy mayor, sé más, tengo más, y tú sabes menos, tienes menos recursos, y por tanto, dependes de mí».</p>
<p>Lo más curioso de esta posición paternal es que, si dejamos de protegerlos o estar encima, creemos ser malos padres. También, los hijos, al querer escapar de nuestro control, sienten que cometen una traición o que son malos hijos. Por esta razón, se levantan barreras difíciles de derribar y, en ocasiones, nuestros hijos se separan abruptamente, aprovechando un enfado o amparándose en una importante justificación.</p>
<p>Es imprescindible cambiar esta dinámica. Los padres siempre seremos padres y ellos nuestros hijos. El amor nos unirá para siempre, pase lo que pase, lo sepamos expresar o no. El amor estará ahí, en el seno de la familia y en nuestro profundo sentir. Lo que cambia, y tiene que ser así, es la posición existencial en la que nos hemos instalado tantos años.</p>
<p>Mónica tiene una hija de 27 años. Se fue a Estados Unidos a completar su formación. Después de dos años de ausencia, se presentó en casa con su «chico». Tras un año y medio de noviazgo, se habían casado un par de meses antes. Mónica describió la situación como si hubiera recibido un puñetazo, algo que la dejó casi sin respiración y, por supuesto, sin saber qué decir. En sus ratos de soledad pensaba en qué se había podido equivocar. Además, el temor de ver a su hija unida a una persona de otra cultura, idioma y religión diferentes ocasionó escenas catastróficas. Llegó a estar verdaderamente abatida y no quería aceptar a su yerno.</p>
<p>Por muy comprensible que sea la reacción de Mónica, no es una buena actitud. Como todas las madres y padres, han de hacer un esfuerzo por recuperarse. Es necesario aceptar las decisiones de nuestros hijos, incluidas las uniones, matrimonios o separaciones, como algo verdaderamente de su incumbencia. No podemos hacer otra cosa que transmitirles nuestro deseo de que les vaya bien y que siempre estaremos a su lado si nos necesitan.</p>
<p>Si queremos seguir controlándolos, aunque sea por amor a ellos, recibiremos distanciamiento. Si queremos contribuir a que sus vidas conyugales les vayan bien, una de las actitudes que podemos tener es la de bendecir esa unión. Aceptar a la pareja de nuestros hijos sea como sea esta y procurar apreciar todas sus virtudes. No olvidemos nunca que ellos son los que eligen y, si todo va bien, serán los padres o madres de nuestros amados nietos.</p>
<p>Joaquina tiene un hijo de 35 años. Se entristeció el día en que su hijo decidió marcharse a otro país. Llegó a sentir que toda la vida de esfuerzo y atenciones hacia él no habían servido de nada. Pero logró superarse. Comprendió que los hijos tienen que volar y un día le escribió esta carta:</p>
<p>Querido hijo:</p>
<p>Tras la decisión de marcharte, confieso que me entristecí porque me gustaría tenerte cerca de mí y que nada cambiara, para seguir igual que siempre. He meditado mucho y me doy cuenta de que te toca vivir tu propia vida.</p>
<p>Te quiero por encima de todo, y comprendo que, siendo tu madre, ya he dejado de ser tu mamá. Soy una adulta con una vida propia y un futuro por definir. Y tú, ya no eres mi niño, eres un adulto con una vida propia y un futuro, también por definir.</p>
<p>Ya por fin, somos adultos, libres e independientes. Ya no pesa sobre mí la responsabilidad de tu futuro y tampoco pesa sobre ti la responsabilidad de que yo sea feliz y esté realizada como madre.</p>
<p>Tan solo cabe la expresión de la más sincera felicitación por tus decisiones, el deseo de que todo te vaya bien y darte mi bendición. Hasta pronto, te amo incondicionalmente, y si me necesitas, no dudes en contar conmigo, y si te necesito, te lo haré saber. Un beso.</p>
<p>Decir «adiós» a un tipo de relación es posibilitar que otra nueva y más enriquecedora se haga presente. Sentir, ver y apreciar a nuestros hijos como personas mayores nos acerca hacia el entendimiento, la amistad, el respeto y la igualdad. Que no nos necesiten igual que cuando niños significa que nos quieren, probablemente, de un modo más profundo.</p>
<p>Nuestra labor como padres ha de cimentarse en un amor incondicional, dar apoyo sin que sirva para controlar. Debemos confiar sin manipulación y, después de largos años de hacer lo mejor que sabemos para su educación, dejarles marchar.</p>
<p><strong><em> Victoria Artiach. Psicóloga psicoterapeuta.</em></strong></p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Disputas de pareja causadas por las suegras ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/disputas_de_pareja_causadas_por_las_suegras/1336.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 10:15:25 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Las relaciones entre suegra y nuera no son siempre fáciles. En ellas se mezclan sentimientos encontrados vividos de forma intensa y que, además, giran siempre alrededor de un único personaje, el hijo-marido, que debe actuar como mediador entre ambas. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>En «La postmodernización de la familia española», un estudio realizado hace unos años por el profesor <strong>Gerardo Meil</strong>, de la Facultad de Sociología de la Universidad Autónoma de Madrid, entre familias jóvenes de la zona metropolitana de Madrid, se ponía de manifiesto que las relaciones con la familia política son la causa más frecuente de conflicto entre las parejas jóvenes españolas. La mitad de los <strong>encuestados</strong> afirmaba tener<strong> discusiones </strong>en este sentido de vez en cuando, mientras que un 4% confesaba tenerlas de forma continua.</p>
<p>En cualquier caso, en opinión de<strong> Alicia Moreno</strong>, cuando una familia política plantea <strong>problemas en un matrimonio</strong>, en la mayoría de los casos se debe a que los cónyuges no han llegado a un acuerdo sobre los límites en que deben desarrollarse las relaciones con la parentela. «Hay un espacio que debe ser exclusivo de la <strong>pareja </strong>y sus miembros deben decidir cómo de grande quieren que sea», sostiene la psicoterapeuta. «Cuando nace un nieto –añade–, es normal que los abuelos interfieran más y suelen hacerse más evidentes los problemas, que es muy posible que vengan de mucho más atrás debido a que la pareja no ha sabido negociar los límites del entrometimiento de sus respectivas<strong> familias</strong>».</p>
<p>En el caso de las <strong>relaciones entre suegra y nuera</strong>, el papel del hijo-marido es determinante. A él corresponde, en primer lugar, poner los límites y mediar entre ambas para que las relaciones de éstas sean óptimas. Por eso, afirma Alicia Moreno, «los hijos que no han logrado separarse emocionalmente de su madre plantean serios problemas». Pueden llegar a pretender que su esposa quiera a su madre de la misma forma que él, y eso no es siempre posible, porque una nuera no es una hija. Entre ella y su <strong>suegra</strong> cabe el afecto, la cordialidad, el cariño, pero el amor filial no es un sentimiento obligatorio.</p>
<p>Paz Hernández</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Relaciones padres-hijos adultos ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/relaciones_padres-hijos_adultos/324.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 24 Nov 2014 10:11:17 +0100</pubDate>
		<description><![CDATA[ Somos padres de hijos adultos y, en muchas ocasiones, debido al aumento de la esperanza de vida, hijos de padres ancianos. Las relaciones entre los padres y sus hijos adultos no siempre son fáciles porque están dominadas por la ambivalencia, por la coexistencia de sentimientos encontrados que no siempre es fácil dominar. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Las <strong>relaciones con los hijos</strong> cambian a medida que crecen. Cuando son pequeños no quieren estar más que con su madre, todo son abrazos y besuqueos, quieren ir con ella a todas partes, ser su sombra...</p>
<p>Hacia los ocho años, los varones relegan a la mamá a un segundo plano a favor del padre; les apasiona «luchar» con él, ayudarle en la revisión o limpieza del coche, acompañarle al fútbol o a escalar montañas, «que no son cosas de mujeres». Poco después empiezan a rechazar la mano tanto de la una como del otro hasta para cruzar la calle y, cuando alcanzan la adolescencia, ya les molesta incluso que sus amigos los vean en nuestra compañía. Las <strong>largas</strong> <strong>conversaciones</strong> van escaseando, contarán solo algunos aspectos –generalmente, lo que queremos oír– de sus experiencias y acabarán por vernos como meros proveedores de servicios: comidas, dinero, comodidad, intendencia... Y, cuando abandonan el hogar, ya ni siquiera eso. Se han hecho adultos independientes y autónomos, aunque su preferida siga siendo nuestra paella de los domingos. Y la pregunta es: ¿dónde quedan, entonces, los padres?</p>
<h3>Sentimientos encontrados</h3>
<p>Un estudio de la investigadora estadounidense <strong>Debra Umberson </strong>ha llegado a la conclusión de que las relaciones entre padres e hijos adultos se caracterizan por la ambivalencia. Es decir, que en ellas se mezclan<strong> sentimientos positivos</strong> (amor, ayuda recíproca, valores compartidos, solidaridad...) y negativos (soledad, conflictos y problemas, dejadez, estrés,...). Estos últimos se dan con más frecuencia en periodos de transición, como el de la jubilación, cambios de trabajo o de domicilio, enfermedades, matrimonios o nacimientos de nuevos miembros de la familia.</p>
<p>Hay varios aspectos de las relaciones familiares en los que más se manifiesta esa confrontación de sentimientos. Uno de ellos es la ambivalencia entre autonomía y dependencia: tanto padres como hijos comparten el deseo de ayudarse y de apoyarse, de contribuir al bienestar del otro, pero al mismo tiempo quieren y necesitan mantener sus cuotas de libertad. En las <strong>familias muy solidarias</strong>, que viven juntas o muy cerca, son frecuentes los conflictos, la insatisfacción por el tipo de relación y el anhelo de independencia. Y luego están las distintas expectativas que se hace cada una de las generaciones implicadas, lo que espera una de la otra, sobre todo cuando alguno de sus miembros –<strong>abuelos mayores</strong>, pero también nietos pequeños– necesita cuidados o atención.</p>
<h3>Mismos valores: menos tensión</h3>
<p>Los padres e hijos adultos que comparten criterios sobre cómo y en qué gastar su dinero, sobre la forma de educar a los niños, que tienen las mismas creencias religiosas o similares puntos de vista sobre problemas sociales o políticos, suelen tener unas relaciones menos conflictivas. Sin embargo, a lo largo de los diferentes estadios de desarrollo personal pueden aflorar las tensiones. Los padres tienen que enfrentarse al proceso de envejecimiento, a problemas de salud, a la jubilación, y los hijos deben comprender que sus progenitores ya no podrán hacer tanto por ellos como hicieron antes y que, por el contrario, empiezan a necesitar su ayuda. Pero otro tanto puede ocurrir a la inversa, en situaciones en que los hijos adultos están inmersos en su carrera profesional, adquieren más responsabilidades en sus trabajos y, además, tienen que hacerlas compatibles con la crianza y educación de sus hijos. Probablemente no les quedará demasiado tiempo para sus padres, quienes no es raro que se dejen abatir por la sensación de abandono.</p>
<h3>Expectativas y logros</h3>
<p>Otras veces, las relaciones conflictivas afloran por la diferencia entre las expectativas que los padres tenían para sus hijos y los logros de éstos. Sin embargo, en ocasiones, aunque el hijo se haya convertido en el prestigioso neurocirujano que su padre siempre quiso que fuera, las relaciones entre ellos pueden adolecer del cariño, el respeto, la comunicación abierta y la lealtad esperada. No faltan, tampoco, los casos en que son los hijos a quienes invade el sentimiento de frustración porque consideran que sus padres no los ayudan lo suficiente, ya sea económicamente o en la crianza de sus propios niños, o, por el contrario, porque entienden que los abuelos interfieren en exceso en su propia vida familiar.</p>
<p><strong><em> Paz Hernández.</em></strong></p> ]]></content:encoded>
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	</item>
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		<title><![CDATA[ La madrina, segunda protagonista de una boda ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/la_madrina_segunda_protagonista_de_una_boda/1338.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2014 23:37:27 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ Los novios han decidido que habrá boda la próxima primavera. ¿Vas a ser la madrina, como manda la tradición? Pues toma nota, porque en este día tan especial para tu hijo, la madrina, después de la novia, es la figura femenina más importante de la boda. ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>Llega un gran día, o así deberías verlo, pero no te sientes así. Que un hijo se case produce sentimientos ambivalentes, contradictorios, te ves obligada a sentirte feliz y a demostrarlo, pero las emociones te vencen. Existen varias preocupaciones: ¿Será feliz? ¿Habrá elegido a la mujer adecuada? ¿Cómo voy a superar el día a día sin verle en casa? ¿Cómo debo comportarme con ellos ahora que van a formar una nueva familia?</p><p>Reflexiones que pueden ayudarte a organizar estas emociones para mantener una actitud positiva y equilibrada:<br />➤ Es normal sentirse así, pero hay que reservar un tiempo para analizar estas <b>emociones</b> y reconducirlas.</p><p>➤ Los <b>hijos </b>pueden equivocarse, pero tú no puedes ni debes evitarles todo. Deben asumir la responsabilidad de sus elecciones.</p><p>➤ Tú y su futura mujer compartís algo fundamental: el deseo de que tu hijo sea<b> feliz</b>.</p><p>➤ No te obligues a mostrarte como no eres, asumiendo un <b>papel falso </b>en aras de llevarte bien. Sé tú misma, como en el resto de las relaciones que estableces con los demás.</p><p>➤ Una actitud de </p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Vacaciones en familia: un objetivo común ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/vacaciones_en_familia_un_objetivo_comun/1332.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2014 10:43:43 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ El veraneo en familia, con hijos y nietos, puede ser un plan idílico o una fuente de conflictos... ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <p>El caso de Manuela es ilustrativo de lo gratificantes que pueden resultar unas vacaciones con toda la prole reunida cuando las cosas se organizan bien. «He logrado que todo funcione. ¡Y sin enfadarme! La verdad es que he necesitado <b>organizarme </b>siempre: tengo cuatro hijos, un chico y tres chicas. Ahora somos un batallón porque todos están casados y me han dado once nietos, y los que vendrán», cuenta Manuela.</p><p>«Mis hijas y yo seguimos estando muy unidas y mis yernos parecen encantados, son estupendos. La relación con mi hijo, al que adoro, es diferente. Supongo que tiene que ser así, pero me ha costado asimilarlo. Los veranos los pasamos en familia, en la casa de la sierra. Hemos levantado un piso más y, por turnos, cabemos todos. Bueno, mi hijo, su mujer y sus hijos suelen irse a la playa. Para los niños, el plan de la sierra es fantástico porque se pasan el día en la piscina y el jardín. Dan la guerra justa. Y para los adultos, muy cómodo. El <b>horario </b>de los niños marca la pauta, ellos comen antes y echan la siesta. Cada uno se encarga de recoger, lavar y planchar la ropa de su familia. Los chicos hacen la compra, y yo, la comida; mi marido cuida la piscina y entre todos cortamos el césped. Dos días a la semana viene una señora del pueblo para hacer una limpieza más a fondo… En cuanto a las <b>salidas nocturnas</b>, nos turnamos para que siempre se quede alguien con los niños. Pero mi marido y yo tenemos nuestros “días sagrados” para cenar con los amigos o ir al cine. Acabo cansada, no lo voy a negar. Sin embargo, siento una enorme felicidad por dentro y estoy segura de que los demás, también».</p><p>El relato de Manuela da cuenta de cómo, cuando existe un <b>objetivo común</b>, las cosas van sobre ruedas. En su caso, los niños son el <b>eje sobre el que giran las actividades</b> de los adultos. «El objetivo común es que los niños lo pasen bien, y todos los adultos se vuelcan en ello», comenta Julia Silva. Pero, además, hay un reparto de las obligaciones y las responsabilidades, que al final se resuelve con la satisfacción de todos, sin que nadie se sienta agraviado o sobrecargado de tareas, porque todos los adultos respetan y procuran reservarse un espacio y un tiempo para sí mismos. Y esa es una de las<b> garantías del éxito</b>.</p> ]]></content:encoded>
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	</item>
	<item>
		<title><![CDATA[ Vacaciones en familia: las claves del éxito ]]></title>
		<link>https://www.plusesmas.com/familia_psicologia/hijos_nietos/vacaciones_en_familia_las_clave_de_exito/1333.html</link>
		<category>Nuestros hijos</category>
		<category>Familia</category>
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		<pubDate>Mon, 11 Aug 2014 10:24:33 +0200</pubDate>
		<description><![CDATA[ El veraneo en familia, con hijos y nietos, puede ser un plan idílico o una fuente de conflictos... ]]></description>
		<content:encoded><![CDATA[ <h3>Comunicación y confianza</h3>
<p>El problema es que, en <strong>función de la educación</strong> que todavía reciben, los hijos no son iguales que las hijas. «Los estilos de apego son distintos», sostiene Julia Silva. «La educación de las mujeres está más dirigida hacia la <strong>cohesión familiar</strong>. Suelen estar más pendientes de sus familias», prosigue la psicóloga.</p>
<p>Un ejemplo de ello es que son muchas las que recuerdan a sus maridos que llamen a su madre y todavía más las que se encargan, por ejemplo, de suplir el olvido se sus maridos cuando hay que comprarles el regalo del Día de la Madre. Pero, además, hay un <strong>problema de confianza</strong>, y por extensión de<strong> comunicación</strong>. Quizá Maribel debería haber expresado su deseo de que sus hijos pasaran unos días de vacaciones con ella. Y haberlo hecho no como una exigencia o un reproche, sino en positivo, para no ahondar más la brecha. Quizá haya dado por supuesto que sus hijos deberían ir, sin decirles claramente que ello la haría muy feliz. «Tendría que probar a invitarlos», recomienda la psicóloga, «porque a lo mejor a su nuera le gustaría la experiencia, pero no tiene la suficiente confianza como para tomar ella misma la iniciativa».</p>
<h3>Las claves del éxito</h3>
<p>- Distinguir entre los propios deseos y expectativas y los de los demás.<br />- Comunicar los propios deseos en positivo.<br />- Ser realista y pensar en alternativas. Por ejemplo: si mi hijo no puede ni ver a su cuñada, será imposible que compartan unas vacaciones bajo el mismo techo. La alternativa puede ser hacer turnos.<br />- Aplicar estrategias de resolución de problemas: pararse a reflexionar para ver qué se puede hacer y exponer el problema de forma tranquila en vez de saltar a la primera.<br />- Reservar un tiempo y un espacio para el disfrute individual.<br />- Establecer unas normas básicas y el reparto de tareas antes de comenzar la convivencia.<br />- Respeto a los hábitos ajenos y disposición a renunciar a aquellos que molesten a los demás.</p> ]]></content:encoded>
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