Hipercolesterolemia

¿Qué es el colesterol? Mucha gente cree que es una especie de sustancia tóxica que debemos evitar a toda costa. La realidad es que necesitamos colesterol para producir hormonas y vitamina D, construir las membranas celulares, transportar las grasas en el organismo... Sin embargo, cuando las tasas de colesterol en sangre aumentan por encima de valores considerados normales, el colesterol puede depositarse en forma de “placa” en el interior de las arterias, del mismo modo que la cal se acumula en el interior de una cañería. Con el tiempo, estos depósitos de colesterolpueden dificultar el flujo de sangre y el corazón puede no recibir todo el oxígeno que necesita, lo que aumenta el riesgo de ataque cardiaco. Un riego sanguíneo reducido en el cerebro puede, a su vez, ser causa de ictus (ataque cerebral).

Factores de riesgo. Son factores de riesgo de hipercolesterolemia (y de enfermedad cardiovascular): la diabetes, la hipertensión, la obesidad, el tabaquismo y la falta de ejercicio; las dietas ricas en grasas saturadas (de origen animal) y trans (grasas vegetales parcialmente hidrogenadas, presentes en muchos productos procesados) y en colesterol; tener antecedentes familiares de hipercolesterolemia a edad temprana; tener antecedentes familiares de enfermedad coronaria...

Ausencia de síntomas. El problema de la hipercolesterolemia es que no produce síntomas destacables. Un análisis de sangre es el único modo de detectarla. Los expertos recomiendan realizar un test de colesterol a los 20 años de edad y luego cada 5 años. Se recomiendan análisis más frecuentes si el paciente tiene antecedentes familiares de hipercolesterolemia u otros factores de riesgo, como tabaquismo o diabetes.

colesterol “bueno” y colesterol “malo”. Para poder circular por la sangre (un medio acuoso), el colesterol (un tipo de grasa) se une a proteínas. Esa combinación se conoce como lipoproteína. Se conocen tres tipos de lipoproteína:

* Lipoproteína de baja densidad (LDL, por sus siglas en inglés). El LDL o colesterol “malo” transporta las partículas de colesterol por todo el organismo. El exceso de colesterol LDLse acumula en las paredes arteriales y termina endureciendo y estrechando las arterias (aterosclerosis).

* Lipoproteína de muy baja densidad (VLDL, por sus siglas en inglés). Este tipo de lipoproteína lleva asociados el máximo de triglicéridos (otro tipo de grasa presente en la sangre, también asociada a riesgo cardiovascular). Al igual que el LDL, el colesterol VLDL provoca estrechamiento de las arterias.
* Lipoproteína de alta densidad (HDL). El HDL o colesterol “bueno”actúa como desatascador, eliminando el exceso de colesterol LDL a través del hígado. Cuanto más altas las tasas de colesterol HDL, menor es el riesgo cardiovascular. Perfil lipídico. Valores de colesterol totalsuperiores a 200 mg/dl y valores de LDL (colesterol “malo”) de más de 160 mg/dl suponen mayor riesgo de ataques cardiacos e ictus. A su vez, valores de HDL (colesterol “bueno) superiores a 45 mg/dl reducen notablemente ese riesgo. Conocidos como pruebas de perfil lipídico, los tests de colesterol suelen incluir valores de colesterol total, de colesterol LDL, de colesterol HDL y de triglicéridos.

Consecuencias
La hipercolesterolemia es la antesala de la aterosclerosis, peligrosa acumulación de placa en el interior de las arterias. Si las afectadas de aterosclerosis son las que suministran sangre al corazón (arterias coronarias), pueden provocar dolor torácico (angina de pecho).

Si la placa arterial se rompe o agrieta, puede formarse un coágulo de sangre (trombo) en el lugar de la rotura y bloquear ahí el flujo sanguíneo o bien viajar libremente y bloquear una arteria en otro lugar. Un ataque cardiaco es consecuencia de la interrupción del flujo de sangre a parte del corazón. El ictus tiene lugar cuando cesa el aporte de sangre a una parte del cerebro.

Tratamiento. Cambios en la dieta, actividad física regular, mantener un peso adecuado, no fumar... ayudan a mantener los niveles de colesterol a raya. En cuanto a la alimentación, se recomienda una dieta equilibrada, rica en frutas y verduras y pobre en grasas saturadas y trans y en harinas refinadas y azúcares. Como grasas, son recomendables las del aceite de oliva virgen, los frutos secos y pescados azules. Cuando no es posible controlar los niveles de colesterol con esas medidas, se administran fármacos (estatinas, inhibidores de la absorción del colesterol o combinaciones de estos medicamentos).

Esteroles y estanoles: aliados del supermercado
La industria incorpora estas sustancias de origen vegetal a margarinas, lácteos y otros alimentos. Varios estudios indican que, como parte de una dieta equilibrada rica en frutas y verduras, estos productos consiguen reducir el LDL entre un 10% y un 15%.

Enlaces de interés:
Fundación Hipercolesterolemia Familiar

Sociedad Española de Cardiología

Revista Española de Cardiología

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