Hiperplasia prostática benigna

La hiperplasia prostática benigna es un agrandamiento de la próstata que obstruye el flujo de la orina. Suele ser frecuente partir de los cincuenta años y produce distintas alteraciones en la micción. A los 55 años un 25% de los hombres suelen tener síntomas miccionales obstructivos, un porcentaje que se eleva hasta el 50% a los 75 años. No es un cáncer y no aumenta el riesgo de cáncer.

Síntomas
Menos de la mitad de los hombres con Hiperplasia prostática tienen síntomas de la enfermedad. Las más frecuentes son dificultad para comenzar a orinar, flujo de orina débil, goteo postmiccional, urgencia urinaria fuerte y repentina, vaciado incompleto de vejiga, incontinencia, micción dolorosa o necesidad de orinar varias veces por la noche.

¿Cómo se diagnostica?
La enfermedad se detecta a través de un tacto rectal para palpar la glándula prostática. Igualmente, se pueden realizar tasa del flujo urinario, análisis de orina residual posterior al vaciado, estudios del flujo de presión, rayos X, análisis de orina, urocultivo o cistoscopia.

Tratamiento
Dependiendo de la gravedad, existen varios tratamientos. Habitualmente, cuando los síntomas son leves, es suficiente con aplicar algunos cambios en los hábitos de vida. Por ejemplo, orinar cuando se presenta la necesidad, evitar el alcohol y la cafeína, no beber mucha cantidad de líquido de una sola vez, hacer ejercicio, etc.

En casos más molestos, será preciso acudir a los medicamentos. Y solo en los casos en los que produce incontinencia, sangre en la orina recurrente, retención urinaria, frecuentes infecciones urinarias o insuficiencia renal puede ser preciso recurrir a la cirugía.

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