Infarto de miocardio

¿Qué es un infarto de miocardio?
Cuando, por alguna obstrucción en una de las arterias coronarias, el flujo sanguíneo (y el consiguiente aporte de oxígeno) a una parte del corazón se interrumpe, el músculo cardiaco de dicha zona muere o queda dañado permanentemente: es lo que se conoce como infarto agudo de miocardio.

Causas de infarto
La mayoría de los infartos de miocardioson consecuencia de la obstrucción de una de las arterias coronarias por un coágulo de sangre (trombo). La mayor parte de las veces el trombo se forma en una arteria cuyo diámetro ya está reducido por efecto de la placa arterial (depósitos de colesterol y otras sustancias en el interior de las arterias). A veces, esa placa se rompe y la rotura genera una serie de respuestas del organismo que favorecen la formación de un trombo.

Factores de riesgo
Entre los factores de riesgo de infarto de miocardio y enfermedad coronaria arterial se incluyen: 1) Ser varón de mediana edad. 2) Padecer diabetes. 3) Tener un historial familiar de enfermedad coronaria arterial. 4) Ser hipertenso. 5) Tener más de 65 años. 6) Ser fumador. 7) Seguir una dieta rica en grasas saturadas y trans. 8) Tener niveles de colesterol LDL (el “malo”) elevados y bajos niveles de colesterol HDL (el “bueno”).

Síntomas de infarto de miocardio
El dolor precordiales el principal síntoma. Se puede extender desde el pecho al cuello, los brazos, los hombros, los dientes, la mandíbula, el abdomen o la espalda. Puede ser intenso o moderado y notarse como una banda alrededor del tronco, o bien como un síntoma de indigestión o incluso como un peso o una gran presión en el pecho... Otros síntomas de infarto son: ansiedad; tos; desmayo; mareo; náuseas o vómitos; palpitaciones; falta de aliento; sudores intensos... Algunas personas—mujeres, personas mayores o pacientes de diabetes—pueden no experimentar dolor torácico o bien tener síntomas poco usuales, como cansancio, disnea (falta de aliento) o sensación de debilidad. Existen incluso lo que se conocen como “ataques cardiacos silentes”, en los que no se dan síntomas. Hay que advertir que la mitad de los infartosaparecen sin síntomas previos; el infarto es en estos casos la primera manifestación de la cardiopatía isquémica. Otras veces, meses antes de tener el infarto el paciente presenta molestias precordiales, sensación de malestar, cansancio, irritabilidad, molestias estomacales...

Lo primero: acudir a Urgencias.
Un infarto agudo de miocardio es una urgencia médica. Ante la presencia de síntomas, hay que buscar asistencia médica inmediata, llamando al 112 (Teléfono de Urgencias) y señalando la sospecha de infarto. Ya en el hospital, un electrocardiograma y pruebas analíticas corroborarán el diagnóstico de infarto de miocardio. Nunca hay que tener miedo a acudir a un Servicio de Urgencias con síntomas que finalmente no resulten ser de infarto de miocardiosino de otra patología más banal. Es mucho peor llegar demasiado tarde o no llegar. El riesgo principal del infarto agudo de miocardio está en los momentos previos al ingreso en Urgencias: en esta fase la mortalidad supera el 40%. Una vez en el hospital, y si el ingreso se hace antes de las 4 horas, los tratamientos modernos (angioplastia, trombolisis) permiten una recuperación satisfactoria y con menos complicaciones.

¿Queda limitada la vida después del infarto?
La mayoría de los pacientes se recuperan lo suficiente como para poder llevar una vida prácticamente normal. Los pocos que no lo consiguen pueden ser sometidos a revascularización percutánea o ser intervenidos, procedimientos que consiguen recuperaciones muy notables. La principal diferencia entre alguien que haya sufrido un infarto respecto de otra que no lo ha tenido está en el rigor que debe tener en la prevención. Quien haya sufrido un infarto de miocardiodebe ser muy estricto en dejar de fumar, realizar ejercicio físico regular, seguir una dieta adecuada (rica en frutas, verduras, pescados y pobre en grasas saturadas y trans) y mantener un peso correcto. Por supuesto, debe controlar estrechamente las cifras de tensión, colesterol y glucosa en sangre.

Aunque la recuperación sea satisfactoria, y con objeto de prevenir la aparición de otras complicaciones cardiovasculares, se administran fármacos que han demostrado efectos preventivos: aspirina en bajas dosis (con su consiguiente protector de estómago), estatinas (para bajar el colesterol), betabloqueantes (para regular el corazón) y, a veces, un inhibidor angiotensínico (para proteger las arterias en personas con diabetes o hipertensión).


Enlaces de interés:
Fundación española del Corazón
Sociedad Española de Cardiología
Sociedad Española de Hipertensión
Sociedad Española de Arteriosclerosis

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