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Cloroquina

 La cloroquina es un medicamento que se utiliza en la prevención y tratamiento de la malaria o paludismo.

¿Qué es?

La cloroquina es un medicamento que se utiliza en la prevención y tratamiento de la malaria o paludismo.
La malaria suele ser transmitida por la picadura de un mosquito, aunque también puede hacerse por transfusión o inoculación involuntaria de sangre. En la sangre, los parásitos que producen la malaria rompen la hemoglobina que se encuentra en los glóbulos rojos en: hemo y globina. La parte hemo es tóxica para el parásito, por lo que éste la transforma en una sustancia no tóxica. La cloroquina actúa impidiendo que se produzca esta transformación, con lo que se consigue destruir al parásito.
La cloroquina también se utiliza en el tratamiento de algunas enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide y en el tratamiento de algunas enfermedades del colágeno.

¿Para qué se utiliza?

Artritis reumatoide.
Enfermedades del colágeno, como lupus eritematoso sistémico, esclerodermia, sarcoidosis, rosácea y dermatitis herpetiforme maligna.
Malaria.
Otras enfermedades provocadas por parásitos como lambliasis, amebiasis extraintestinal, distoma hepático, paragonimiasis, leishmaniosis mucosa americana.

¿Cómo se utiliza?

En España existen comercializadas formas de administración orales (comprimidos) y parenterales Intravenoso) de cloroquina. La dosis adecuada de cloroquina puede ser diferente para cada paciente. Ésta depende de la patología para la que se emplee. A continuación se indican las dosis más frecuentemente recomendadas, pero si su médico le ha indicado otra dosis distinta, no la cambie sin consultar con él o con su farmacéutico. Dosis en adultos: Prevención de la malaria: 2 tomas de 500 mg (4 comprimidos tomados en 2 veces) administrados 1 semana antes del viaje o en los 2 primeros días del viaje. La dosis de mantenimiento es de 500 mg (2 comprimidos) una vez a la semana, durante 4 a 6 semanas después de volver del viaje. Los comprimidos deben tomarse el mismo día de la semana.
Tratamiento de la malaria: 1000 mg (4 comprimidos), seguidos a las 6 horas de 500 mg (2 comprimidos) y continuando con 500 mg (2 comprimidos) al día durante los 2 ó 3 días siguientes.
Artritis reumatoide: 250 mg (un comprimido) al día. Si no se produce una mejoría de los síntomas a los 6 meses, consulte a su médico.
Lupus eritematoso: 750 mg (3 comprimidos) los primero 10 días. Posteriormente 250 mg ( un comprimido) al día durante 3 a 5 semanas.

La dosis en niños será establecida por su médico en cada caso concreto según su peso. Se aconseja administrar los comprimidos de cloroquina, enteros o troceados, con un poco de agua, después de las principales comidas.

¿Qué precauciones deben tenerse?

Si se le olvida tomar una dosis tómela tan pronto como sea posible, pero si falta poco tiempo para la próxima dosis no la duplique y continúe tomando el medicamento como se le había indicado.
Este medicamento puede producir, especialmente al inicio del tratamiento, dolor de cabeza, mareos, somnolencia y estados de confusión. Se recomienda especial precaución si va conducir vehículos o a manejar maquinaria peligrosa.
No es recomendable una exposición prolongada al sol, ya que la cloroquina puede aumentar la sensibilidad de su piel frente al sol, provocando la aparición de manchas rojas.
Mientras esté en tratamiento con este medicamento debe acudir periódicamente a su médico para controlar la evolución del tratamiento y la posible aparición de efectos adversos.
En el tratamiento de la artritis y del lupus se recomienda realizar exámenes oftalmológicos y sanguíneos periódicos.
La cloroquina no debe administrarse en niños para prevenir la malaria a largo plazo.
La cloroquina debe utilizarse con especial precaución en caso de padecer trastornos gastrointestinales, visuales, sanguíneos, enfermedad del hígado o alcoholismo.
Si los síntomas no mejoran o empeoran visite a su médico.

¿Cuándo no debe utilizarse?

En caso de alergia a la cloroquina o a derivados de las 4-aminoquinoleínas. Si experimenta algún tipo de reacción alérgica deje de tomar el medicamento y avise a su médico o farmacéutico inmediatamente.
En caso de padecer retinopatía (enfermedad de la retina) o deterioro del campo visual, enfermedades sanguíneas, miastenia gravis, psoriasis, porfiria, enfermedad del hígado o del riñón.

¿Puede afectar a otros medicamentos?

Algunos medicamentos que interaccionan con la cloroquina son los siguientes: ciclosporina, clorpromazina, fenilbutazona, probenecid, corticoides (dexametasona, prednisona), digoxina, ampicilina, cimetidina, colestiramina, metamizol, penilcilamina, pirimetamina/sulfadoxina.
Informe a su médico o farmacéutico de cualquier otro medicamento que esté tomando.

¿Qué problemas pueden producirse con su empleo?

Los efectos adversos de la cloroquina dependen de la dosis administrada. En general, a las dosis utilizadas en la malaria, los efectos adversos son leves y transitorios. Su toxicidad puede ser importante en tratamientos prolongados.
Algunas de las reacciones adversas más frecuentes son las siguientes: disminución de la agudeza visual, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, disminución de la presión arterial, vómitos, diarrea, alteraciones del sueño y alteraciones en la pigmentación de la piel y el cabello.
Raramente puede producir opacificación de la córnea, déficit en la audición, crisis epilépticas y alteraciones hematológicas.
La cloroquina también puede producir otros efectos adversos. Consulte a su médico si advierte algo anormal.

¿Puede utilizarse durante el embarazo o la lactancia?

No se han realizado estudios adecuados sobre la administración de cloroquina durante el embarazo. Se ha administrado en algunas embarazadas con lupus eritematoso observándose efectos adversos en el feto. Se ha usado con éxito en embarazadas expuestas a malaria, y se considera que en este caso los beneficios que se obtienen superan los riesgos del medicamento. En general, se recomienda que las embarazadas no viajen a zonas tropicales donde la malaria sea una enfermedad endémica. Su médico valorará la conveniencia de recibir este tratamiento durante el embarazo.
La cloroquina puede pasar a la leche materna en pequeñas cantidades que parece ser suficientes para proteger al lactante de la malaria. Se recomienda administrar este medicamento con precaución durante la lactancia y administrar dosis moderadas. Consulte a su médico.

¿Necesita receta médica?

Sí.

¿Cómo se conserva?

Mantener el medicamento en un lugar fresco, sin humedad, lejos de fuentes de calor y luz directa.
No dejar al alcance de los niños.

Nombres Comerciales

Cloroquina Llorente®, Resochin®

Artículo facilitado por:
Clínica Universidad de Navarra

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