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Blog de Isabel García Olasolo. Plusesmas.com

¿Qué tal? Soy Isabel García Olasolo, directora editorial de Bayard durante muchos años. Ahora, jubilada y presidenta de la Fundación Bayard, me gustaría compartir desde este blog mis pensamientos, anécdotas y experiencias con vosotros, ¿Quedamos aquí? Os espero.

¿Se puede evitar el envejecimiento?

lunes, 29 de julio de 2013

En mi opinión, SÍ y NO. Envejecer es un privilegio que nos regala la naturaleza, y no es posible ir contra “natura”. Hay que dejarse llevar, respetar su ritmo… Ella es sabia. Pero tampoco hay que animarla, y a veces, se cuidan poco todos los aspectos que nos mantienen no jóvenes sino en nuestra edad, y algunos importantes se nos escapan aceleradamente por los poros.

Evidentemente, nadie tiene a los 60 años la carita de los 15, ni el libro de la vida casi en blanco… No se trata de volver atrás ni de frenar el paso del tiempo, pero tal vez podamos controlar sus efectos cuando se desmadra… o lo “desmadramos”.

Tal vez prestando atención al aspecto podamos camuflar la edad: cirugía, arreglitos secretos, cremas, tintes… El capítulo de la ropa, un pelín más atrevida de lo que nos corresponde, ayuda a parecer más joven, siempre que no caigamos en la tentación de vestirnos como nuestras hijas e hijos, ni como Mary Puri, que lleva minifalda y le queda de cine, ni como los viejos roqueros.

Pero creo que si confiamos solo en el disfraz, nos engañamos.

Por suerte, tenemos la opción de la nutrición sana y el ejercicio que resulta muy valioso para mantenerse en forma, pero hace falta fuerza de voluntad e imaginación. Y sobre todo, hay que creérselo, es decir, hay que estar convencidos de que eso es bueno para mantenerse en unas condiciones que no se marchitan bajo las arrugas.

Pero si cuidar la apariencia y, especialmente, la salud es importante, me preocupa el envejecimiento del espíritu que no está provocado por ninguna enfermedad, el deterioro del ánimo, el pasotismo encubierto… Porque estoy convencida de que no es la artrosis lo que nos separa de los jóvenes, sino la burbuja que nos encierra a hombres y mujeres en el pasado, en el inmovilismo, y no nos deja seguir descubriendo, aprendiendo, avanzando. Se envejece cuando se encasquillan las ideas, cuando importa más la pena propia que el dolor de un niño, cuando nos ponemos límites sin necesidad, cuando ahogamos la frescura.

Si fuéramos capaces de decir no a la dejadez, al abandono, al desencanto, al miedo…, a la justificación injustificable, tendríamos en nuestra mente el control del tiempo…, el valor para afrontar el deterioro físico…, el empuje para hacer lo que deseemos… ¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? Habría que verlo.

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