Plusesmas.com

Blog de Dolors Colom Masfret. Plusesmas.com

Directora Científica del Master Universitario de Trabajo Social Sanitario. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). Profesora asociada del Grado de Trabajo Social. Universidad de Barcelona (UB). Directora de la revista Agathos, atención sociosanitaria y bienestar.

«Triste y sola, sola se queda la escuela, triste y llorosa, se queda la facultad…»

lunes, 2 de junio de 2014

A 2 de junio de 2014

Dudo de que las experiencias y vivencias que inspiraron antaño estas letras de la Estudiantina, esos vaivenes anidados en la boca del estómago y venteados por el futuro que finalmente nos atrapaba con la graduación, sigan estando al alcance de los universitarios de hoy. El origen de mis dudas está en el clima de prisas y presiones que, descontroladas pero firmes, se han adueñado del vivir de la universidad colapsando el sentir, el pensar y el existir de quienes la podrían disfrutar. Tengo la sensación que la universidad y lo que conlleva, se vive por fuera pero no por dentro.

Estas últimas semanas, el Campus Mundet de la Universidad de Barcelona, ha hecho brotar de mis cenizas estudiantiles la llama de esta sensación que llega por primera vez cuando acaba un curso y queda atrás un tiempo, unos estudios, unas angustias, unos debates, unos encuentros y desencuentros… El campus Mundet, un jardín a rebosar de pinos, palmeras, cipreses, olivos, hiedras inquietas, jazmines, adelfas, mimosas… va perdiendo su movimiento estudiantil, va quedando deshabitado, se va vaciando. Como si una mano desconocida, pero siempre atenta a ese momento de mutación que metaboliza todo un esfuerzo humano, fuera borrando los trajines, los agobios producidos por la acumulación de trabajos y exámenes, fuera deshaciendo al estudiante para recomponer al profesional. Estos días, se empieza a adivinar el ambiente de transformación, de cambio, de madurez del estudiante que inicia otro camino.

Reconozco que esta época del año en que el curso académico se acaba, siempre me retrotrae al pasado, a mi niñez y adolescencia, cuando las vacaciones de verano, tengo la sensación, lo eran de verdad y la llegada del estío significaba adentrarse en algo diferente a lo que había sido el año escolar. Dejábamos atrás lo hecho, sobre todo si se aprobaban las asignaturas en junio. Nada más acabar el curso empezábamos a ovillar otra vida marcada por el calor, las tormentas inesperadas, horas que se atornillaban al infinito, inacabables y casi siempre al final del día preguntarse ¿qué haremos mañana? De los veranos de antaño me quedan recuerdos de paseos vespertinos abrazados por un sinfín de olores mediterráneos en donde la sal marina copaba el aire y la brisa, la humedad y la canícula, convivían marcando el quehacer en cada momento.

La llegada del verano significaba casi siempre la venida de otras personas. Ese último día de curso, habitualmente el 21 de junio, venía marcado por una extraña melancolía que serpenteaba especialmente por el abdomen, porque aquellas amigas con las que habíamos pasado tantas horas a lo largo del curso escolar, sobre todo en la niñez o pre-adolescencia, nos serían arrancadas por tres meses y medio. No había móviles, ni e-mail, ni Facebook, ni twitter, ni WhatsApp… Los mayores tenían sus propios planes de verano y allí no había nada que negociar. El verano era sinónimo de nuevos encuentros o reencuentros de amistades de playa, de montaña, amistades que se podían vivir solo en verano porque el verano era esto, dejar a un lado lo cotidiano y subirse al caballo de lo sorpresivo, lo extraordinario como los helados de cucurucho, los entoldados de fiestas de pueblo y sus orquestas… otras actividades, otras inquietudes brotaban en este tiempo de estío en el que el curso anterior pasaba a pertenecer a las «pequeñas». Todo se convertía en otra cosa.

Y justo cuando estoy acabando estas líneas, un buen amigo, León Febres-Cordero me avisa que el rey Juan Carlos I acaba de abdicar.

Comentarios (0)

* *

*

Para no perderte nada
de la actualidad de Plusesmás

Salud, jubilación, memoria, propuestas de ocio,
concursos... ¡y mucho más!

Suscríbete para recibir nuestras newsletters:

Gratis y sin compromiso