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Exceso de alcohol

Exceso de alcohol

El alcoholismo afecta también a las personas mayores, para las cuales puede ser un medio de olvidar una situación dolorosa. Es preciso actuar. Pero no es nada fácil...

TESTIMONIOS:

«Soy asistente social. Durante mi primera visita a una pareja de ancianos, me di cuenta de que no se dirigían la palabra el uno al otro. En la segunda, no pararon de insultarse. No se hablaban nada más que cuando estaban ebrios. Me impresionó ver a personas de esa edad alcohólicas. Al principio, no sabía cómo reaccionar...»Odile

«Frente a la adversidad, hay dos tipos de reacciones: tratar de salir o intentar olvidarla. Hay quien acude a las medicinas; otros, al alcohol. Algunas parejas utilizan este recurso para olvidar el tedio de la última etapa de la vida, las preocupaciones, la desesperanza de una jubilación mal preparada... Hay tantos motivos para la inquietud como formas de hacerles frente. Lo que está claro es que recurrir al alcohol no es una forma de enfrentarse a los problemas, sino la manera de esquivarlos para no tener que verlos cara a cara. Sin embargo, cada uno utiliza los medios que tiene a su disposición, aunque sepa que no son los mejores. ¿Qué hacer? Está claro: intentar desbloquear la situación. Pero ¿querrán? No es fácil inmiscuirse en la vida de los demás y, mucho menos, darles la solución a sus problemas. Sobre todo, cuando éstos son tan complejos y tan personales. Creo que hay que evitar meterse en un terreno que no se conoce bien. Pero, por encima de todo, estoy convencida de que, antes de combatir los efectos, conviene atacar las causas. Curar la causa equivale a eliminar los efectos. Por ello, para combatir el alcoholismo, hay que recurrir a los profesionales especializados en tratar las enfermedades del espíritu.»Daniela

«He conocido un caso de alcoholismo felizmente resuelto: un señor de 75 años que empezó a beber tras la muerte de su esposa. Después de una cura de desintoxicación, le admitimos en nuestra residencia, donde se le realizó un estrecho seguimiento por parte del personal sanitario. Aun así, siguió bebiendo. En la residencia, existe un amplio margen de libertad, que este señor aprovechaba para hacer escapadas a un bar cercano. Un día intentó suicidarse, y el médico me aconsejó que lo expulsara de la residencia, pero yo decidí darle más tiempo. Por un lado, veía que, a pesar de todo, tenía ganas y alegría de vivir. Por otro, me parecía que se encontraba a gusto entre nosotros. De modo que hablé con él y le di una última oportunidad. Al cabo de dos años, la situación se ha estabilizado. A veces, hace algún exceso, pero nada grave. Ha merecido la pena.»A (directora de una residencia)

NUESTRA OPINIÓN:
El alcohol se utiliza como un «antidepresivo económico»: al no tener conciencia de sentirse mal, la persona deja de prestar atención a sus problemas.

El problema es que eso la margina de las personas que podrían animarla a salir de su situación. ¿Cómo prestarle ayuda? Dialogando. Diciéndole claramente que las personas que la quieren están preocupadas por los riesgos que corre: físicos (pérdida de apetito, trastornos del sueño...), de relación (irritabilidad, tedio, tristeza...) y personales (sufrimiento moral...). Convenciéndola para que consulte a su médico, quien la guiará hacia profesionales capaces de ayudarla eficazmente. Y reconociendo sus cualidades para que recupere la confianza en sí misma.

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