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Padres dependientes

Sentimiento de culpa por ingresar en una residencia

Sentimiento de culpa por ingresar en una residencia

Ingresar a un padre en una residencia es una decisión dolorosa que genera un fuerte sentimiento de culpa. Uno piensa que no ha hecho todo lo que estaba en su mano o que no ha actuado como debiera.

TESTIMONIOS:

«La incapacidad de mi padre ha llegado a unos límites tales que no tenemos más remedio que buscarle una residencia. Sin embargo, no me atrevo a tomar la decisión. Tengo la sensación de que es como abandonarle. ¿Es normal que me sienta así?»F. R.

«Mi madre, de 91 años, y yo vivimos solas. Siempre me he jurado a mí misma que nunca me separaría de ella, pero... Al cabo de los años, se ha convertido en una persona absolutamente dependiente, ha perdido la memoria y, como sólo me tiene a mí, no me atrevo a dejarla sola un minuto. Desde hace cinco años, casi no salgo de casa, y mi estado es tal que todos los días me desahogo llorando.
Después de dudarlo mucho, he decidido reservarle una plaza en una residencia, donde espero esté bien atendida y donde podré visitarla a diario. Con todo, tengo remordimientos, porque creo que es como abandonarla. Me avergüenzo de mí misma. Cada día me arrepiento y, en el fondo de mi corazón, le pido perdón a mi madre, pero tengo 67 años y necesito seguir viviendo, poder dormir, ver a mi familia y a mis amigos, recuperar la salud y no estar todo el día angustiada. Hay que armarse de valor, pensar que no podemos hacerlo todo solos y que, a veces, no queda otro camino.»
R. L.

«Mi madre tiene Alzheimer. La cuidé en casa todo el tiempo que me fue posible, pero llegó un momento en que fue imprescindible llevarla a una residencia. Elegí una residencia situada a unos 50 kilómetros de mi casa. Fue una decisión muy dura pero, con el tiempo, me he dado cuenta de que mi madre está mejor allí, y que recibe cuidados que yo no podía proporcionarle. Al ir a visitarla regularmente, empecé a relacionarme con familiares de otros enfermos y hemos creado un grupo de apoyo para las familias que tienen que ingresar en este tipo de centros a sus mayores.
Han pasado ya cuatro años y, gracias a la ayuda de este grupo de familiares, he soportado mejor la situación y he conseguido liberarme de mi sentimiento de culpabilidad. A menudo me repito que, si mi madre se hubiera quedado en mi casa, no podría haberla cuidado como lo hacen en la residencia y, además, habría acabado hundiéndome. A veces, para superar la culpa, es necesario hablar con un psicólogo. Si es así, creo que no hay que dudar en recurrir a estos profesionales que pueden ayudarnos mucho. Además, hay que apartar el pensamiento de que abandonamos a nuestros padres, porque podemos ir a visitarlos. No hay que sentirse culpable y, sobre todo, no prestar oídos a lo que digan los demás: hay que hacer lo que uno cree que debe hacer y actuar en consecuencia.»
Marisa G.

NUESTRA OPINIÓN:
«Residencia de ancianos». Su solo nombre es para muchos sinónimo de abandono. Sin embargo, no hay que sentirse culpable. Nadie está libre de sentir que ha dejado de cumplir con sus principios. Lo importante es expresar los propios sentimientos y, con el tiempo, encontrar el equilibrio entre las necesidades de quien precisa los cuidados

Comentarios (2)

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Alegre Yanez
11 mayo 2016 14:42

No tengo nada en contra de las residencias de ancianos, sin embargo entiendo que algunos hijos se sientan culpables por ello. Por eso les informo de que existen otras opciones, también pueden contar con un servicio de enfermeras cuidadoras a domicilio como el que ofrece Hello Givers quizás teniéndolos cerca se sientan mejor. Un saludo

gabriel
02 septiembre 2015 19:09

muchos ancianos que no quieren ir a residencia de ninguna manera , pero sus hijos les obligan a probar, luego dicen , que bien estoy aqui copn gente de mi edad, cuiddores a todas horas y las visitas o llamadas de la familia, mucho mejor que estar solo o fastidiando a los hijos, que ellos tambien tienen su vida

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