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«Menú internacional»

«Menú internacional»

Desconozco con exactitud cuál era la razón por la que en nuestro frugal menú diario había, y en muchos casos sigue habiendo, tantos componentes culinarios con «denominación de origen», pero de origen extranjero, no nacional. Tal vez podía deberse a nuestro afán por internacionalizarnos o quizás es que ya había excesiva reivindicación patria, así que convenía relajarnos en otras cuestiones, como las alimentarias. Razones al margen, lo cierto es que la lista de tal «invasión foránea» es notable y, además, no todo lo que figura en ella se ajusta a criterios razonables, como bien lo demuestra un artículo de María de Sancha Rojo, publicado en el diario digital «Haffington Post» el 17-1-2017, al que me tomo la libertad de remitirme ocasionalmente a lo largo de esta «suculenta» exposición empleando las siglas HP.

Comencemos, pues, a repasar la carta de este «menú internacional», haciendo referencia solo a algunos manjares básicos. Atentos:

• «Tortilla francesa». Pero ¿cómo que francesa? Es que alguien habló con ella para saber de dónde era. Además, al parecer, «la primera referencia de la que se tiene constancia se remonta al Imperio aqueménida que habitó Irán en el siglo VI a.C.» (HP).

• «Calamares a la romana». Ya ¿y qué más? O sea, unos simples calamares rebozados y los llamamos «a la romana». ¿Es que no les podíamos haber puesto «a la gaditana» o «a la alicantina», donde además hay puerto de mar? ¡Hay que ver la influencia que ejercía en otros tiempos la cantante italiana Gigliola Cinquetti.

• «Filetes rusos». Esta si que es buena. Cómo estaban las cosas con los rusos, y va y utilizamos su gentilicio en esta plato elaborado con carne picada, y poco más. No me extraña que con el paso del tiempo, y alguna que otra modificación en la receta, se trasladara su denominación a Hamburgo.

• «Escalope milanesa». ¡Y dale con los italianos! Aunque esta vez, y sin que sirva de referencia, el nombre sí que tiene su razón de ser, porque esta forma de elaborar este filete empanado nació en Milán. Pues mis más sinceras disculpas.

• «Napolitana». ¡Ahora sí que os he pillado! Y es que «en la gastronomía de Nápoles no hay rastro de un bollo semejante» (HP). Es más, en el resto del mundo, donde al parecer gusta más relleno de chocolate que de crema, se conoce como «pain au chocolat» (pan al chocolate), de clara reminiscencia francesa.

• «Bollo suizo». Y ya que andamos metidos en postres, ahí va este rico producto pastelero hoy bastante en desuso —lo de suizo no tanto; basta con repasar las noticias de actualidad para comprobarlo—, cuya receta, según parece, «fue inventada por extranjeros en suelo español» (HP). Conocidos también como bollos de leche, «eran un dulce típico del Café Suizo de Madrid, regentado por reposteros helvéticos y hoy desaparecido». Pues si lo dice el HP habrá creerlo, pero la panadera de mi barrio, que hacía unos riquísimos suizos, tenía de helvética lo que yo de polaco.

Y así podríamos seguir con otros platos de la gastronomía internacional nacidos al abrigo de nuestros fogones, como el «arroz a la cubana», la «salsa holandesa» o, más recientemente, la «pizza hawaiana», pero quizá sea mejor dejarlos para otro momento, que  creo que ya estamos bastante llenos. ¡Ah!, bueno, y para concluir, solo una pequeña aclaración a propósito de la «ensaladilla rusa»: creámoslo o no, es «un plato tradicional de fin de año en Rusia, aunque sus orígenes se encuentran en la ensalada Olivier inventada por el chef franco-belga Lauren Olivier, propietario del restaurante ruso Hermitage» (HP). ¡Pues es un alivio saber esto último!

José Molina

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