Plusesmas.com

«Rock», pero del bueno

«Rock», pero del bueno

Hay que reconocer que muy al tanto no estábamos de las «revoluciones», por llamarlas de alguna manera, que en los años 60 se cocían fuera de nuestras fronteras, porque ni la prensa, ni la radio ni, desde luego, la televisión se encargaron de informarnos como Dios manda de todo ello. ¡Y ojo que no eran cuatro cosillas de poca monta! Así que poco o muy poco supimos que hubo «seísmos» sociales y políticos que, por lo visto, se conocían algo así como Mayo del 68, Revolución cultural en China, Primavera de Praga, Movimiento estudiantil de 1968 en México o protestas contra la guerra de Vietnam, por citar solo los más relevantes. Bueno, y hasta una revolución religiosa, de la que tampoco llegamos a saber mucho, y que se denominaba «Teología de la liberación», al parecer una nueva corriente cristiana nacida en América Latina.

Por supuesto, también ecos lejanos, como los tambores de la película, nos llegaron de la celebración, entre el 15 y el 19 de agosto de 1969, de un festival de música rock en el pueblo de Woodstock, situado en White Lake (Nueva York), y que, según nos informaron crónicas posteriores, debió de ser el no va más, hasta con una congregación hippie no conocida hasta entonces. Y a lo que íbamos: de todo lo que allí debió de acontecer, que sería de órdago, lo que no cabe duda es de que fue como el epicentro de una explosión musical, de la que empezaron a salpicarnos restos, por mucho que estuviéramos a buen recaudo, parapetados detrás de los Pirineos.

De la difusión de aquella sacudida, de la que ya antes de Woodstock muchos habíamos empezado a tener señales de alarma, se encargó sobre todo la nueva «revolución musical en la radio», que encabezaban programas como «El Gran Musical» o «Los 40 Musicales», al frente de cuales estaban presentadores como Pepe Domingo Castaño, Pepe Cañaveras y Joaquín Luqui, y sobre todo, ya a principios de los 70, «Musicolandia», que presentaba el insobornable Mariskal Romero, sin duda el más «heavy» de todos ellos.

El caso es que, entre unas cosas y otras, entre rumores y no rumores, entre sonidos con escaso o mucho volumen, poco a poco fuimos descubriendo que casi toda la música que escuchábamos hasta entonces era «peccata minuta» comparada con la que se nos venía encima. De modo que, salvando algunos de los temas de los Rolling Stones que ya empezaban a llegarnos con cierta fluidez, nuestra particular revolución musical se produjo cuando en nuestros oídos comenzó a resonar rock, pero del bueno, o sea, de grupos como Creedence Clearwater Revival, The Doors, Led Zeppelin, Status Quo, The Who, Crea, Velvet Underground, Jefferson Ariplane, The Kinks, Eric Burdon & The Animals, Blue Cheer, King Crimson, Nirvana, Emerson, Lake & Palmer…, entre otros muchos, a los que necesariamente había que añadir solistas de no menos intensidad rockera, como Jimi Hendrix, Janis Joplin, Frank Zappa, Johnny Winter, Kim Fowley, Chuck Berry, Neil Young… y unos cuantos más, que completarían una lista interminable.

Gran impacto musical fue aquel, desde luego, que nos certificaba que en el resto de mundo efectivamente se estaban produciendo movimientos sismológicos de magnitud 10 en la Escala de Richter, de los que solo tuvimos suaves réplicas, pero suficientes para añadirle a la banda sonora de nuestra vidas buenas dosis de rock, pero del bueno.

José Molina

Categorías

Comentarios (1)

* *

*

Manuel Ruiz
28 mayo 2019 16:29

Mejor música que la de hoy

Página: 1 / 1 (1 Elementos)