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Cantante famoso = película inminente

martes, 3 de julio de 2018

Cantante famoso = película inminente

Desde casi los inicios del cine sonoro, en el cine español siempre habían tenido mucho éxito las películas musicales, protagonizadas además por grandes estrellas de la canción de la época, como Imperio Argentina, Estrellita Castro, Concha Piquer, Antonio Molina, Lola Flores y Manolo Caracol, entre otros, y en las que la copla, el cuplé, la zarzuela y el flamenco ocupaban un lugar privilegiado.

Esta moda, que triunfó especialmente en los años 30 y 40, continúo manteniéndose décadas después, pero poco a poco a ella se fueron sumando otros «actores» que parecían atraer a un público más joven. Fue el caso, por ejemplo, de las estrellas infantiles y juveniles, como Marisol, Joselito, Rocío Dúrcal y Pili y Mili, que, a partir de finales la década de los 50, de algún modo fueron renovando ese cine musical «hecho en casa» que tanto seguía gustando.

Pero la llegada de los 60, que consagró nuevos estilos musicales, como el pop —o música ligera, como ya se ha precisado en alguna otra ocasión— y el rock, provocó irremediablemente que las películas en las que la música tenía mucho protagonismo dieran un giro de 180º. A veces daba incluso la impresión de que, en realidad, su verdadera finalidad no era otra que la de acrecentar a través del cine la popularidad de alguna nueva estrella de la canción, un poco siguiendo la estela de lo que en Italia se conocía como «musicarello»; o sea, películas protagonizadas por cantantes famosos.

De hecho, en los 60 —y buena parte de los 70— raro era que un cantante joven que empezaba a triunfar no diera enseguida el salto a la gran pantalla. El caso más notable, desde luego, fue el de Raphael, que solo en esa década hizo seis películas, algunas de mucho éxito, como «Al ponerse el sol» (1967), «Digan lo que digan» (1968) y «El golfo» (1968). Pero, en estos años, la nómina de cantantes con película bajo el brazo es más que notable. En ella estaban, entre otros, el Dúo Dinámico («Botón de ancla», «Búsqueme a esa chica»…), Los Bravos («Los chicos con las chicas»…), Karina («Los chicos del Preu»…), Massiel («Cantando a la vida»…), Julio Iglesias («La vida sigue igual»…), Fórmula V («Un, dos, tres, al escondite inglés»), Joan Manuel Serrat («Palabras de amor»…), Bruno Lomas («Codo con codo»), Micky y Los Tonys («Megatón ye ye»), Juan y Junior («En un mundo diferente»), y seguro que alguno que otro más al que mi memoria no logra recordar

Pero, ojo, porque mientras la que podría denominarse «nueva comedia musical a la española» parecía definitivamente imponerse, por la derecha iba adelantando a toda mecha un artista como Manolo Escobar, que podría decirse que era de la «vieja escuela», pero que en esas dos décadas rodó la friolera de diecisiete películas, muchas de ellas con notables éxito, como «Un beso en el puerto» (1965), «El Padre Manolo» (1966) y «Juicio de faldas» (1969).

Y es que por mucho pop y mucho rock que entonces se llevara, los gustos de muchos españoles aún seguían intactos. Y si no, que se lo digan a Marujita Díaz, Paquita Rico y Carmen Sevilla que en esa época aún seguían dando guerra.

José Molina

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