Plusesmas.com

Conduce seguro

lunes, 22 de enero de 2018

Conduce seguro

Allá por 1959 se creó la DGT, o sea, la Dirección General de Tráfico, un organismo autónomo del entonces Ministerio de la Gobernación, y dentro de ella la Jefatura Central de Tráfico, encargada del buen control y vigilancia del tráfico rodado —de otro tipo tráfico supongo que ya se encargarían otros— y, por descontado, de las necesarias sanciones que fuera menester imponer, según el grado de la infracción cometida.

Puestos en antecedentes, no cabe duda de que era un buen síntoma, ya que, a pesar de que el parque automovilístico no era aún muy grande, sí iba creciendo a buen ritmo y, por consiguiente, convenía ponerse a buen recaudo. Sin ir más lejos, como bien señalaba la edición del diario ABC del 8-9-1967, el número de vehículos que había en nuestro país en 1967 era exactamente de 2.731.870, lo que significaba que entre 1960 y 1966, como también apuntaba el periódico, el parque de turismos había crecido nada menos que un 262%.

Bien es cierto que, comparado con los 27,95 millones de vehículos que ya en 2015 circulaban por nuestras carreteras, la cifra resulta ridícula, pero más valía ir avisando a los conductores de que, al volante, debían comportarse como Dios manda y nada de cometer locuras, si no querían tener algún disgusto desagradable. Por eso, durante la década de los 60 la Jefatura Central de Tráfico puso en marchas distintas campañas publicitarias de “concienciación”, de esas que tanto gustaban entonces en nuestro país, en las que se daban apropiados mensajes de comportamiento.

Ya en 1961, la Jefatura advertía con buen criterio: “Una copa de más puede ser una vida de menos”, que es evidente que hoy día tendría absoluta vigencia, como en realidad casi todos los demás mensajes que se dieron esa década.

Por ejemplo, en 1962 se advertía de que “los adelantamientos son peligrosos”, así que había que “efectuarlos con prudencia” y “permitirlos con cortesía”, algo que también hoy convenía recordar con frecuencia. Al igual que lo que recomendaba otra campaña de ese mismo año: “La cabeza no tiene recambio. Protéjase con el casco”, en esta ocasión dirigida a los usuarios de motos.

Ahora, de todas aquellas campañas de los 60, probablemente de la que muchos se acordarán aún es de aquella que apelaba a los sentimientos familiares y que sencillamente rezaba: “Conduce bien” y, debajo de la foto de una mujer y dos niños, la frase “Ellos dependen de ti”. Vamos, cómo para no hacer caso a la sensata recomendación de la Jefatura Central de Tráfico.

José Molina

Categorías

Comentarios (0)

* *

*