Plusesmas.com

«Las aventuras de Rin Tin Tin»

lunes, 19 de marzo de 2018

«Las aventuras de Rin Tin Tin»

Sí, lo admito, era un fan incondicional de «Las aventuras de Rin Tin Tin» —primera duda: hay quien afirma que España simplemente se llamaba «Rin Tin Tin»—, la famosa serie infantil que se estrenó en en nuestro país en 1961 —segunda duda: hay quien dice que fue en 1958—, después de estar en antena en EE UU de 1954 a 1959, tiempo durante el cual se emitieron nada menos que 164 capítulos… Bien, y a lo que íbamos: no me gustaba la serie únicamente por el astuto, intrépido y fuerte pastor alemán que le daba nombre, y que era la mascota del Regimiento 101 de Caballería de los EE UU. Me gustaba, sobre todo, porque me encantaba el simpático y valiente cabo Rusty, su inseparable amigo, al que daba vida el actor Lee Aaker. Como quizá no haría falta recordar, Rusty es un niño huérfano rescatado como único superviviente del ataque indio a un ferrocarril que transportaba a los pioneros del Oeste americano y que ahora vive en Fort Apache, tutelado por el sargento Biff O’Ohara (Joe Sawyer), pero siempre con la cariñosa atención del joven teniente Ripley (James Brown).  

El pequeño Rusty, que toca la corneta en el fuerte, es capaz de embarcarse en arriesgadas misiones contra apaches, forajidos, y otros peligrosos enemigos, de las que siempre sale airoso, gracias a la inestimable ayuda de su fiel perro Rin Tin Tin y del sargento O’Ohara. Los tres, más alguno que otro que de vez en cuando se cuela por ahí, protagonizaban emocionantes aventuras, aunque también hay que decir que, vistas hoy, eran algo simplonas y bastante previsibles. Pero ¿qué más daba? Lo importante es que todas aquellas inocentes peripecias nos divertían y nos hacían pasar cada tarde un rato entretenido.

Desde luego, «Las aventuras de Rin Tin Tin» tuvo un enorme éxito entre los más pequeños, así que se publicaron tebeos ilustrados con los personajes de la serie, libros y álbumes de cromos. Lo único que fue imposible encontrar, por más que lo busqué, fue el lustroso uniforme azul de soldado de la Unión que lucía Rusty, incluyendo por supuesto su sombrero, que me encantaba, y su flamante pañuelo amarillo. ¡Qué le íbamos a hacer! No se podía tener todo.

José Molina

Categorías

Comentarios (0)

* *

*