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VIDA EN PAREJA

¿Nos vamos de luna de miel?

¿Nos vamos de luna de miel?

Cuando se producen cambios decisivos en nuestra vida, tanto a nivel laboral como personal y afectivo, un viaje podría ser un buen motivo para volver a unirse en un proyecto en común…

«Somos una pareja que lleva 35 años de matrimonio. Nuestros hijos están casados y centrados en sus trabajos. Sabemos que ya no nos necesitan y esto, aunque da algo de pena, también nos da tranquilidad. Estos años de matrimonio han ido muy rápido, hemos tenido algunos problemas de pareja, relativos al exceso de trabajo por su parte y al mucho tiempo que pasaba sola sin su compañía.

Pero, al final de este tramo de mi vida, he sido capaz de reconocer las cosas buenas, su gran esfuerzo por trabajar, proveer a la familia lo mejor posible, y le estoy agradecida. La jubilación le llega sintiéndose en plena forma, todavía es joven, y, después de tantos años sin apenas vernos, ahora estamos juntos a todas horas. Confieso sinceramente que no está siendo una experiencia tan fácil como yo pensaba. Hemos pasado una crisis, pero los dos sabemos que nos amamos y que necesitamos un impulso nuevo para retomar una renovada vida en común. Creo que hacer un viaje especial, a algún punto lejano y exótico, puede facilitarnos el nuevo encuentro que necesitamos, pero tengo miedo de que resulte catastrófico, de que todo sea un fracaso por culpa de una idea mía atrevida y extravagante». Amelia

La jubilación altera nuestro habitual ritmo de vida. Se producen muchos cambios y todo cambio exige adaptación, pero no es fácil. Cuando se está sometido a horarios y a obligaciones, la mayor parte de nuestro tiempo pasa prácticamente en la oficina o en el negocio. En muchas ocasiones la intimidad y la compañía de nuestra pareja queda relegada al final del día, cuando estamos vencidos por el agotamiento. Tenemos más comunicación con extraños, compañeros de trabajo, clientes, etc., que con nuestra pareja. De pronto, el tiempo dedicado a los hijos o al trabajo se esfuma y nos encontramos cara a cara con una persona con la que no estamos acostumbrados a pasar tantas horas. Si lo pensamos bien, es como volver a empezar. Cuando se inician las relaciones, se produce un encuentro especial: la pareja está sola frente al resto del mundo. Una vez consolidadas las relaciones y aceptado el compromiso, viene el matrimonio y a la pareja se van añadiendo las respectivas familias, hijos, amigos, trabajos y preocupaciones. Cuando todo esto se acaba, vuelven a quedar solos, juntos, como al principio, y es el momento de plantearse cómo va a ser la vida en común a partir de ahora.

Cuesta encarar los cambios, hace falta un poco de imaginación y buena voluntad

Tras la jubilación y el nido vacío es muy fácil caer en una crisis existencial. Puede darse la posibilidad de reencontrarse, de conocerse desde otro ángulo, de profundizar en un tipo de relación diferente. Esta nueva situación puede llevarnos a disfrutar de la vida, a hacer cosas que no hicimos antes, a volver a enamorarnos, avivando el deseo hacia nuestra pareja. Un viaje es una buena excusa para empezar este nuevo camino, pero lo más importante es que se abra una vía de comunicación, de puesta en común, de objetivos para aumentar el bienestar y poder disfrutar de las oportunidades que nos brinda la vida. Para hablarse, mirarse y, sobre todo, aceptarse tal cual es cada uno.

Si se tiene la oportunidad, es necesario darse premios

Hemos podido constatar que multitud de parejas que hoy están jubiladas han trabajado mucho para salir adelante; nadie les regaló nada y lo poco o mucho que han conseguido fue gracias a su esfuerzo. A mucha gente esta lucha no le ha permitido demasiadas libertades, como es el caso de Juan y María (69 años). Ellos no pudieron viajar ni disfrutar prácticamente nada, el trabajo ocupaba su vida. Al principio no tenían dinero, más tarde no tenían tiempo. Hace cuatro años que se han jubilado, de modo que aprovecharon para darse el capricho de hacer un viaje como si fuera su luna de miel. Esta pareja, como muchas otras, se merecía después de tantos años tener la alegría de disfrutar paseando cogidos de la mano, igual que en otros tiempos, divertirse con todo aquello que les ofreció este viaje y, en definitiva, gozar de un merecido descanso.

Un viaje, o hacer algo diferente, puede sacar a la luz problemas latentes, pero es bueno encarar las crisis, pues existe la posibilidad de solucionarlas.

El paso del tiempo y la rutina hacen que muchas personas se encierren en su mundo, evitando enfrentarse a los problemas de fondo. Pero el tiempo de jubilación se presenta y, con él, la posibilidad de que estallen los conflictos que estuvieron larvados durante tiempo. Ahora no hay escapatoria, las circunstancias empujan a profundizar en la relación. Luis y Josefa (ambos de 66 años) tuvieron muchos problemas de pareja poco después de la jubilación de Luis. Cuando hicieron un viaje por el Caribe, se dieron cuenta de lo poco que se conocían. Lo que había sido un objetivo lúdico para cambiar de aires se convirtió en un espejo donde vieron reflejados todos sus problemas de comunicación, abriéndose la caja de Pandora que escondía resentimientos que ambos guardaban desde hacía demasiado tiempo.

Con los años nos vamos dando cuenta de que todo pasa y de que, ante el desconocido futuro, lo mejor es vivir el «aquí y ahora».
María y Pedro (65 y 67 años) siempre han estado preocupados por su «salud económica». Pedro es un hombre honrado y trabajador que nunca se ha permitido muchos lujos, pues, al tener cuatro hijos, la responsabilidad de sacarlos adelante ha sido muy grande. Toda la vida ha estado pensando en el futuro y su mayor preocupación ha consistido en trabajar y ahorrar. Pero, a veces, la vida nos da un golpe y nos enseña que también es importante disfrutar el presente. Pedro enfermó gravemente y, tras casi dos años de recuperación, su escala de valores sufrió un cambio importante. Vivir la vida apreciándola se ha convertido para él y su esposa en lo más importante. Para resarcirse del disgusto y los sinsabores, decidieron irse a vivir a un pueblo tranquilo y se plantearon iniciar el Camino de Santiago. Esto les ha dado la oportunidad de conocer muchas ciudades maravillosas de España. La experiencia ha sido tan buena que han decidido descubrir nuestro país, uniéndose a un grupo de «viajeros» jubilados con el objetivo de «disfrutar viajando».

La vida en pareja tiene muchas etapas llenas de dificultades y también de experiencias muy positivas

En la actualidad, se observa que las parejas no duran mucho tiempo juntas. Se escucha decir que los jóvenes no aguantan nada y que por eso se divorcian muy pronto. Puede ser que ese sea un motivo, pero lo que observamos con más frecuencia es que en las parejas no hay amor. No es una cuestión de que uno aguante más que el otro o que uno domine al otro. Se trata de amor. Al final de la etapa reproductiva y productiva laboralmente hablando, quedan dos personas diferentes, cara a cara, mirándose a los ojos y sabiendo interiormente que esta ha sido su vida y que han hecho lo que han podido y sabido. Es muy importante para la salud psicológica saber hacer un inventario positivo, poder analizar la vida en común de modo global buscando siempre lo mejor, lo más positivo, y desde esta reflexión mirar hacia delante.

Después de tantos años, no puede haber nada más importante que el agradecimiento

Juan (71 años) le envió a su esposa esta carta: «Querida Pepi: Gracias por los hijos que me has dado, por tu dedicación y paciencia. Sólo yo sé lo mucho que has luchado y lo que me has ayudado, por lo que no podré compensarte jamás. Después de tantos años viviendo juntos aún me pareces ‘la chica más hermosa del mundo’. Me gustaría pedirte que nos volviéramos a casar, como una forma de manifestar a los cuatro vientos que te quiero y que aún sigo enamorado de ti».

Nunca es tarde, el tiempo para el amor es eterno. Un viaje de segunda luna de miel, una cena muy especial o cualquier detalle es válido para demostrar a tu pareja que la amas y que la decisión de vivir juntos ha merecido la pena, pese a todas las dificultades y los problemas.

Alba Hernández Portillo. Socióloga

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