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Consulta al angiólogo

Consulta al angiólogo

Pesadez de piernas, calambres, tobillos hinchados... Atención a los problemas de circulación. Antes de que estos síntomas vayan a más, es mejor acudir a un angiólogo, sobre todo si en la familia hay casos de varices o arteritis. El factor hereditario es muy importante.

¿Es recomendable, como prevención, consultar regularmente al angiólogo?

Si no hay síntomas concretos, no sirve de nada acudir de modo regular. Las personas que ya han sido tratadas por un problema de circulación pueden hacer una visita de control una vez al año, en la que el médico practica un doppler. Se trata de un examen indoloro de la velocidad de circulación de la sangre mediante una sonda con forma de lápiz que se coloca junto a la vena o la arteria. Desde hace unos años, el examen doppler suele ir asociado a una ecografía, lo cual permite visualizar los vasos sanguíneos y analizar a la vez la forma y su contenido.

El eco-doppler en color permite distinguir el sentido de la circulación sanguínea, aparece en rojo cuando el flujo se dirige hacia la sonda y en azul cuando se aleja de la misma. Se realiza en los miembros inferiores y a la altura del cuello; en este último caso permite examinar el estado de las arterias que irrigan el cerebro.

¿La edad avanzada afecta al sistema circulatorio?

«Tienes la edad de tus arterias» es una expresión que habla por sí misma. El sistema circulatorio envejece como el resto del cuerpo. Además, la evolución de los estilos de vida en los últimos treinta años no ha contribuido a mejorar las cosas. Hay un grupo de mujeres en particular que ha multiplicado su riesgo de sufrir flebitis y embolias después de los treinta y cinco años como consecuencia de fumar a la vez que toma la píldora anticonceptiva. Utilizar el coche sistemáticamente para todo en vez de moverse a pie es un ejemplo perjudicial para la salud circulatoria. Sin olvidar el problema de la obesidad, cada vez más extendido. Todos estos factores contribuyen al síndrome de las «piernas pesadas» y, a la larga, incluso a las enfermedades que afectan a las venas y a las arterias. Por otro lado, dado que los embarazos contribuyen a debilitar el sistema venoso, las mujeres están más expuestas a estas enfermedades. Lo cual no quiere decir que los hombres estén exentos, ni mucho menos.

¿Qué síntomas deben hacernos acudir a la consulta?

El famoso problema de pesadez en las piernas que se manifiesta a lo largo del día, una sensación de quemazón, los tobillos con tendencia a hincharse, hormigueo durante un periodo de inmovilidad largo… Todos estos síntomas indican un mal funcionamiento de las venas. Son molestos pero no tienen carácter de urgencia. Es el caso, por ejemplo, de la aparición, cada vez más visible con la edad, de venas superficiales bajo la piel, sin embargo, estas no siempre son varices.

Por el contrario, hay que inquietarse si la pierna está hinchada y duele, a veces con zonas enrojecidas y sensación de calor: pueden tratarse de las primeras señales que advierten de una flebitis; ser los posibles síntomas de una inflamación causada por un coágulo en una vena profunda. Finalmente, los dolores frecuentes (sobre todo, calambres) en los gemelos mientras se anda normalmente pueden hacer pensar en una arteritis de las piernas, y, en este caso, es igualmente aconsejable ir a la consulta para asegurarse, sobre todo si se es fumador.

¿Cómo transcurre la primera consulta? ¿Qué preguntas hace el médico?

La primera visita no exige ninguna preparación particular. El médico comienza con un «interrogatorio» preciso sobre los síntomas experimentados y los antecedentes familiares y generales del paciente. Es esencial tenerlos en cuenta, sobre todo en lo que concierne a las varices. Efectivamente, se trata de una enfermedad hereditaria de la que se puede incluso calcular el porcentaje de riesgo: si uno de los progenitores tiene varices, el riesgo para los hijos es de un 45%. Si las tienen los dos, el riesgo alcanza el 75%. Y si los cuatro abuelos han estado afectados, entonces los nietos no se libran.

A continuación viene la exploración, para la cual el paciente permanece de pie en ropa interior. Después de palpar la pierna, el angiólogo practica un doppler y a menudo un eco-doppler con el fin de medir la velocidad de la sangre y estimar el grado de degradación de la vena. El médico obtiene así una valiosa información sobre el estado del sistema venoso y arterial. En general, la consulta suele durar una media hora.

Jean-Pierre Millien, Doctor en angiológia,

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