Mi madre se ha roto la cadera y ya no puede vivir sola. ¿Qué podemos hacer?


Publicado por Ana Van den Eynde, editora de Plusesmas.com
Creado: 7 de abril de 2022 11:42 | Modificado: 2 de marzo de 2026 11:06


ESPACIO CUIDADOR

Mi madre se ha roto la cadera y ya no puede vivir sola. ¿Qué podemos hacer?

Lamentablemente es una situación que pasa más de lo que todos querríamos. La persona mayor está bien, es totalmente autónoma, pero de pronto una caída, un golpe, una bajada de tensión… cambian por completo la situación. Son incidentes que no tienen por qué ser muy graves, pero hacen aflorar la necesidad de prestar una atención más continuada a la persona mayor que lo sufre.

Si la situación inicial supone unos días de hospitalización, la vuelta a casa puede convertirse en una situación muy complicada, ya que tras un periodo de ingreso los cuidados que necesita la persona mayor se incrementan. Probablemente la autonomía que la persona mayor tenía antes del ingreso ya no es la misma, y ahora es necesaria la ayuda externa para realizar determinadas actividades cotidianas que antes se desarrollaban sin más complicaciones.

Los patrones culturales tradicionales hacen que en España sea muy habitual que la atención que necesita la persona mayor dependiente recaiga en la familia, especialmente en la mujer, según se indica en los últimos estudios realizados por la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Sin embargo, poco a poco este patrón va cambiando, ya que el rol de la mujer dentro del seno familiar se ha ido transformando a raíz de su entrada en el mundo laboral y cada vez son menos las mujeres que se quedan en casa cuidando del hogar y la familia. Además, el coste de la vida ha ido aumentando de tal modo que es muy complicado que una familia pueda vivir con un único sueldo.

En este contexto, cuando una persona mayor entra en situación de dependencia lo que hacen muchas familias es buscar ayuda externa para determinadas horas del día. Ahora bien, si la situación no mejora y se hace necesaria cada vez más ayuda lo mejor es plantearse el ingreso en una residencia de mayores.

Las residencias son centros altamente profesionalizados que, además de prestar una atención óptima y totalmente adaptada a las necesidades de cada persona mayor, ofrecen una amplia variedad de servicios a los residentes: desde atención médica hasta supervisión y control de la medicación, alimentación adecuada para cada caso, compañía o actividades de estimulación física, mental y cognitiva, entre otros.

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El problema es que a veces encontrar la residencia de mayores adecuada no es fácil. Aunque existen residencias geriátricas con plazas públicas, acceder a ellas es complicado puesto que es necesario tener asignado un Grado de dependencia II o III, tener aprobado el PIA (Plan Individual de Atención, donde se indican las ayudas asignadas) y que haya plaza disponible en la residencia elegida. En caso contrario, se debe entrar en listas de espera, que suele ser más largas de lo que nos gustaría.

Por ello muchas veces es necesario optar por una residencia de mayores privada, cuyo coste puede alcanzar fácilmente los 2.000 euros al mes, en función de su ubicación, instalaciones y servicios ofrecidos.

Cuando ocurre la situación de una fractura de cadera en alguna persona mayor, es muy importante valorar el impacto que puede tener la recuperación. Aunque el anciano reciba el alta hospitalaria, en la gran mayoría de los casos entran en un periodo de rehabilitación física y adaptación que puede prolongarse durante semanas o meses. El fisioterapeuta, tener que adaptar la vivienda para evitar nuevas caídas, la instalación de barras de apoyo, entre muchas otras cosas, puede marcar una gran diferencia en la recuperación.

Pero, para mirarlo de otra forma, es muy importante informarse sobre las ayudas públicas disponibles, ya que, además de las plazas residenciales, existen otros recursos como la ayuda a domicilio, los centros de día o la teleasistencia, que permiten que la persona mayor pueda seguir viviendo en su entorno habitual con mayor seguridad. Y, si finalmente se acaban decantando por una de estas opciones, es recomendable solicitar la valoración de dependencia a través de los servicios sociales del ayuntamiento o de la comunidad autónoma cuanto antes, ya que estos procesos suelen requerir mucho tiempo.

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Otros de los impactos que hay que tener en cuenta, es el ámbito emocional, debido a que este cambio puede suponer uno de los cambios más drásticos tanto como para la persona mayor como para la familia. Muchas personas llegan a sentir miedo, pérdida de independencia, algo, que, probablemente tenían a todas horas o incluso rechazo ante la idea de tener que trasladarse a una residencia o el hecho de recibir ayuda. Por ello, para que todo sea más fácil en el ámbito familiar, es muy importante mantener una comunicación abierta e implicar a la persona afectada en la toma de decisiones. Respetar, a ser posible, sus preferencias para que la adaptación a una "nueva vida" sea más rápida y llevadera.

 Por último, hay que recordar que no existe una única solución para todas las familias, ya que cada situación es un mundo. El estado de salud, los recursos económicos, la red familiar disponible o las necesidades concretas de cuidados, entre otras cosas. Lo primordial es analizar todas las alternativas con profesionales sociosanitarios y tomar una decisión que garantice siempre el bienestar, la seguridad y la calidad de vida de la persona mayor. Todo ello para que viva lo mejor posible.

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Comentarios (1)

Rafa
11 mayo 2022 00:51
Me gustaría saber,si hacen cursos de cocina en Madrid para mayores de 60 años

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